lunes, 27 de agosto de 2012

Argentina 2000 - Parte 1


El 15 de octubre de realizó la Convención de los Sucesores de Venezuela y ese domingo marcó la vida de muchos de los que participamos, después de 4 días intensos con intercambios de vida a vida que nos conectaron con amigos eternos de todos los países que llegaron.

Ese domingo casi todos los jóvenes del interior y del exterior regresaban a sus hogares, el movimiento por llevarlos a sus terminales terminaba al final del día y algunos se quedaron unos días más. El apoyo de las 4 divisiones fue imprescindible para atender a cada uno de estos Bodisatvas de la Tierra que respondieron a la invitación de las Divisiones Juveniles de la SGIV.

Los vínculos humanos que establecí con los jóvenes del exterior que llegaron son eternos, lo que Ikeda Sensei siempre inspira a buscar en estos intercambios juveniles, que la SGI sirva que establecer vínculos irrompibles de jóvenes que nunca olviden su compromiso con toda la humanidad. La convención de Venezuela profundizó mi convicción de actuar como discípulo y corresponder al mentor en su deseo de valorar estos encuentros y lazos establecidos entre jóvenes de toda la región.

Ahora, con más amigos y compañeros de fe en toda la región de América Latina, comenzó una nueva etapa de intercambios con estos países que sirvieron para impulsar mi acción basada en el deseo de contribuir con más contundencia al desarrollo de la SGIV.

Yo había participado en un sólo intercambio de la SGI cuando viajé en 1990 a Japón, con 18 años me encontré con Sensei, conocí la Soka Gakkai y su influencia en la sociedad japonesa, percibí el impacto de que millones de personas estuvieran unidas al movimiento por el Kosen-rufu y además pude conocer Taiseki-lli, el Sho-Hondo (templo principal) y hacer daimoku y gonguio frente al Dai-Gojonzon. Si no me equivoco fue la penúltima peregrinación de miembros de la SGI, ya que después vino el conflicto con el clero que ocasionó que los miembros de la SGI fueran injustamente privados de tener esta experiencia.

Después de ese viaje (experiencia que escribiré en detalle luego), no volví a participar en ningún intercambio cultural o de capacitación de la SGI, ni en Japón ni en ningún otro país. Honestamente no me inspiraba hacerlo. Sólo a finales de los '90, cuando establecí amistad con un pionero de Brasil y un joven de México, es que comencé a apreciar con más profundidad el valor de conocer la realidad de otras organizaciones, sus problemas y sus campañas, cómo enfrentaban sus dificultades… más que las maneras, el espíritu con el que luchaban en esos países.

Además la convención me permitió conocer la realidad de muchos países de un solo golpe. Conocer cómo luchaban los jóvenes de México, Costa Rica, Bolivia, Ecuador, Chile, fue realmente enriquecedor para mí. Brasil siempre había sido una referencia obligada no sólo por los intercambios en los que ya habían participado jóvenes de Venezuela en años previos, sino por la continua referencia del propio Ikeda Sensei a "seguir el ejemplo de Brasil", donde el espíritu de Mentor y Discípulo se VIVE con una intensidad que toda la región debemos buscar de emular, por supuesto con nuestra propia realidad.

Sin embargo, fue Argentina quien llamó más mi atención. Los dos asistentes nacionales que llegaron en octubre me mostraron una SGI-AR que yo desconocía totalmente, me mostraron una calidez, creatividad, humildad, sencillez, fluidez en el diálogo, realmente contundentes y quedaron grabados en mi corazón de manera inevitable.

Los jóvenes de Argentina habían respondido a la invitación de Venezuela porque varias de la DJF de Venezuela que habían participado en capacitaciones previas en Japón habían establecido vínculos con los líderes juveniles de Argentina, así que ellos enviaron a la convención a estos dos asistentes nacionales, mostrando su mayor respeto a la actividad que Venezuela se propuso realizar.

Al terminar la convención, no recuerdo el momento exacto, pero nos enteramos de que la SGI de Argentina realizaría una gran actividad para celebrar el 18 de noviembre de ese año 2000, cuando la Soka Gakkai cumpliría 70 años. Lo que si recuerdo es que no fue mucho tiempo que tuvimos para responder como SGIV a la invitación. Recuerdo que por primera vez sentía una cosquillita por participar en una actividad de la SGI de otro país y sin duda lo atribuía totalmente al impacto que causaron los dos líderes que habían venido. Comencé a sentir el deseo de conocer más de lo que ellos nos presentaron como la lucha de los jóvenes de la SGI de Argentina, hasta ese momento desconocida en detalle al menos por mí.

Por supuesto el tema del dinero era importante, pero la velocidad para responder a la SGI de Argentina no me permitió demorarme mucho en tomar la decisión. Mi esposa, mi hermano, mis padres, fueron determinantes para convencerme a plantearme viajar, todos ellos habían viajado en años recientes a distintos países y me inspiraron a aprovechar esta oportunidad de conocer mucho más el proceso de lucha por el Kosen-rufu en Argentina. De hecho mi mamá había participado años antes en una actividad en Argentina que le dejó una experiencia inolvidable.

Así pues, fue casi inevitable responder a la invitación de la SGI-AR y tres jóvenes de la SGIV asistimos a la celebración del 70º aniversario de la Soka Gakkai a celebrarse en Buenos Aires y La Plata. Viaje por 3 días junto a dos eternas amigas y compañeras de fe de Venezuela, con el corazón totalmente abierto para poder grabar profundamente cada instante y cada encuentro de ese viaje. Del 17 al 19 de noviembre compartimos la celebración de esa importante fecha con los miembros de la SGI-AR.

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...