Si en 2005 se logró impulsar un movimiento en todo el país con las 13 actividades de Sucesores en octubre, 2006 era el año de consolidar el trabajo de los años anteriores en la formación de los grupos de forja y capacitación con los más jóvenes como protagonistas. En julio ya se había dado inicio oficial al Grupo de Estudiantes, ahora tocaba el protagonismo a los más pequeños: el Grupo Futuro.
Las pautas fueron las mismas, la misma labor de tener una estadística para conocer cuántos niños hijos de miembros estaban vinculados a los Grupos, para así realizar la primera convocatoria oficial para esta población. En septiembre se realizó esa primera actividad, y terminó por escogerse el 24 como el Día del Grupo Futuro.
La actividad fue preparada como una fiesta, todo el kaikan desde su entrada, el Salón de la Paz Ikeda y cada especio fue preparado para hacerlos sentir que llegaban a una muy importante actividad con ellos como protagonistas. El gonguio de esa actividad fue dirigido por nuestra directora general, acompañada de los dos responsables nacionales de las DJs y por 6 Grupo Futuro, quienes algunos incluso ya sabían hacer el gonguio.
Hasta ese año los niños eran atendidos de manera excepcional por la División Femenina, quienes desarrollaban actividades recreativas en las reuniones generales en el kaikan, para que los chamitos se sintieran atendidos y cuidados. Cerca de 2006 era una DF la principal responsable de esas actividades para los chamos, una DF con muchos años de práctica, ya abuela, que ponía todo el corazón en atender a los chamitos que llegaban el primer domingo del mes o cualquier otra ocasión de actividad general en el Kaikan. Además, por su Zona siempre realizaba actividades para los niños.
Los responsables de las Divisiones Juveniles, veníamos ya hacía meses planificando la puesta en marcha de este escenario, con muchas inseguridades pero llenos de determinación. Para la SGIV había sido un tema pendiente el iniciar actividades reguilares para los niños miembros en etapa de educación primaria, así que ese 2006 los DJs terminamos por asumir el compromiso, que no ha dejado de asumirse desde ese año.
Al igual que con el GE, se tenía preparado un temario que servía de pauta para la organización de sus reuniones una vez al mes de manera general en el kaikan y también en algunas regiones del país que contaban con líderes juveniles suficientes para atender a estos chamos. En alguna regiones incluso se trabajó con el apoyo directo de algunas señoras súper dispuestas a apoyar a los jóvenes de su región, quienes eran los responsables de conducir cada reunión mensual.
Para los chamos, trabajar su práctica diaria, términos básicos del Budismo Nichiren, la historia de la Soka Gakkai, los valores del taller "Jóvenes Constructores de la Paz", serían tareas que, aunque eran los mismos temas que con el GE, por ser más niños el diálogo debía ser distinto, el ritmo distinto, la forma distinta.
La premisa del trabajo con niños sigue siendo la misma, hay que ganarse su confianza, deben recibir respeto y respetar a quien conduce sus diálogos, y además sentirse cómodos para participar y ser escuchados, sin prejuicios ni autoritarismo. Aún siendo líderes juveniles con poca o ninguna experiencia pedagógica, quienes asumimos el reto de conducir esos diálogos lo hicimos con el corazón puesto en fortalecer su vínculo con al Gojonzon, la Gakkai y el mentor, Ikeda Sensei.
Nos valimos de muchos medios hábiles: cuentos de Ikeda Sensei, la página del Grupo Futuro del Seikyo Criollo, experiencias de otros niños, de otros países... todo para generar el clima que ellos necesitaran para sentirse cómodos pero inspirados a profundizar el vínculo deseado.
Incluso con el pasar del tiempo tuvimos que ir adecuando nuestros recursos para mejorar el resultado de los objetivos con el GF. Por ejemplo, nos dimos cuenta que en primaria, los chamos de 5to y 6to grado tienen "otro nivel", ya el diálogo con ellos no es como "con niños", ellos ya se asumen más grandes, así que su ritmo no puede ser igual a los más chamitos. Aún siendo pocos, los líderes juveniles hicimos nuestro mejor esfuerzo para adecuar estos ritmos, con diálogos más adecuados a su exigencia.
Repito, los jóvenes que liderábamos sus reuniones teníamos poca o nada de experiencia pedagógica, así que cada reunión exigía de mucha energía vital para trabajar con tantas personalidades distintas juntas, hambrientas de atención y con exigencias variadas en lo que esperaban se les transmitiera. El desorden era algo prioritario a manejar, siempre mantuvimos la energía vital necesaria para trabajar junto a los más inquietos, extrayendo respeto y deseos de participar. Puedo expresar con inagotable agradecimiento que el haber participado en estas reuniones me brindó más aprendizaje y me inspiraron a expandir mis capacidades para comunicarme con estas mentes ávidas de ser valorados, apreciados, cuidados y forjados.
Para nosotros el objetivo era que cada chamo del GF comprendiera que nuestro interés estaba en acercarlos al Gojonzon, eso incluía que aprendieran sobre el gonguio y el daimoku. En las reuniones siempre lo ideal era que alguno de ellos dirigiera ambas ceremonias, con un DJ que lo apoyaba sobre todo indicando los pasos a seguir al dirigir el gonguio.
Durante los 5 años que compartí con el GF, aquellos que "pasaron" al GE fueron sólo algunos, la inmensa mayoría pasó al GE luego que yo salí de la División Juvenil. Aún así mantuve mi atención en esos chamos, hoy jóvenes valiosísimos tanto fuera como dentro de la SGIV, con valores muy firmes y sólidos que los hacen grandes valores humanos en el campo de acción que van escogiendo.
Mi chamo inició sus actividades en el Grupo Futuro cuando ya tenía 10 años, así que fue poco el tiempo que participó en esas actividades para luego pasar al Grupo de Estudiantes. De hecho fue de la primera generación del Grupo Futuro a quienes "graduamos" para pasar al GE en una actividad muy especial.
En el año 2008 participé por última vez en una capacitación juvenil en Japón. Compartí ese viaje con otros 3 jóvenes venezolanos, fuimos 2 DJF y 2 DJM. La cena de clausura de la capacitación, obsequio del presidente Ikeda, se realiza para crear una ocasión muy distendida y las mesas se organizan para que en cada una esté presente un máximo responsable de la SGI. A los 2 DJM de Venezuela, junto a otros DJM de América Latina nos tocó conversar en la mesa con el señor Hiromasa Ikeda, vice presidente de la SGI, hijo mayor de Daisaku Ikeda.
De esa cena y del intercambio que se generó, extraigo algunas cosas puntuales que comparto porque están relacionadas directamente al Grupo Futuro y, de hecho pasaron a ser parte integral de mi acción en la conducción de sus actividades.
El señor Hiromasa ante una pregunta sobre el tema, respondió que cuando era niño él no entendía bien la importancia que tenía su papá para la Soka Gakkai, para el kosen-rufu del mundo. Para él, su papá era el que llegaba muy tarde en la noche y se iba bien temprano, y por solicitud de su mamá debía respetar sus horas de descanso, que eran pocas. Al ir creciendo se fue percatando del rol que le tocó a su padre en el kosen-rufu del mundo, para reconocerlo como mentor de vida, además de ser su padre. Él compartió esa experiencia para transmitirnos lo importante que es tratar a cada niño como un tesoro independientemente de "quiénes sean sus familiares". Son niños, y como tales son piedras preciosas que deben ser pulidas con sus propias características e individualidad.
Ante otra pregunta respondió sobre cómo transmitir la importancia de Daisaku Ikeda. Él decía que, para quien no practica, o para quien no lo conoce, Daisaku Ikeda no tiene por qué ser alguien destacable; su importancia, la importancia de su labor, la tiene para nosotros, quienes lo asumimos como el mentor de esta época. Él estableció de manera contundente que nosotros somos quienes debemos transmitir al resto por qué Daisaku Ikeda es importante PARA NOSOTROS, por qué hemos decidido asumirlo como mentor de vida, cómo aplicamos su enseñanza y valores transmitidos, por qué lo asumimos como ejemplo de vida. A través de nuestra vida es que mostramos quién es Daisaku Ikeda.
Esto último pasó a ser más que fuente en mis acciones sobre todo ante los más jóvenes. Agradezco al señor Hiromasa por sus invaluables palabras y experiencias.
Con el Grupo Futuro las experiencias fueron súper divertidas, ocurrentes, siempre exigentes sobre todo de energía vital para mantener el ritmo de sus necesidades. Por eso la forja que atribuyo a conducir sus actividades mantienen una presencia predominante en mi memoria. Compartí ese escenario con otros jóvenes valiosos, líderes juveniles dispuestos a poner la vida en atesorar a cada chamo que se integraba al GF, lo que fue garantizando el relevo en el liderazgo del grupo.
Los padres fueron un apoyo fundamental en la participación de estos chamos del GF. Sin su apoyo y preocupación por hacerlos participar, ninguno de ellos hubiese mantenido la regularidad que fue la norma en sus reuniones. Así que la SGIV, trabajando de la mano con los padres, garantizarán la forja de líderes juveniles para las décadas por venir.
Gracias Grupo Futuro.
Gracias SGIV.
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