El año 2001 había
comenzado muy intenso, después de los logros del 2000 y del primer gran viaje
que como Divisiones Juveniles realizamos en abril de 2001 a Perú, al festival
juvenil para 5.000 jóvenes que realizaron con la participación de 17 jóvenes de Venezuela. Se presentaba un
nuevo reto para ese año con la capacitación juvenil de septiembre en Japón.
Los años anteriores,
final de la década de los 90', se había retomado el concepto de aprovechar al
máximo el viaje a Japón como auténtica oportunidad para forjar a los líderes
juveniles, profundizar el vínculo con Sensei, aprovechar la capacitación para impulsar
el desarrollo de la SGIV, al contar con más jóvenes comprometidos con el
desarrollo de la organización luego de recibir esa intensa capacitación en
Japón.
Esta retoma del
concepto del viaje a Japón sin duda fue a motivación de la entonces responsable
de la DJF, quien por el vínculo establecido con Sensei desde muy joven, el
contacto con jóvenes de otros países de la región, y conociendo el impacto que
tenía el viaje de los jóvenes a Japón en esas organizaciones, comenzó a
promover esa seriedad y la búsqueda de líderes juveniles que desarrollaran ese
espíritu de compromiso y agradecimiento en el viaje a Japón. No dudo al decir
que esa líder fue quien causó la inspiración necesaria en mí para querer
"regresar" a Japón 11 años después de mi primer viaje (en 1990).
Antes de escribir
sobre este viaje a Japón de 2001 quise recordar lo vivido en 1990, porque
significó recordar cómo y por qué llegué con 18 años, lo que vi en la cultura
japonesa y más aún, en la "cultura Gakkai". Durante más de 10 años
sentí que mi vínculo con Sensei se fortaleció con acciones, asumiendo el
liderazgo cuando me tocaba y cuando hacía falta, en escenarios propios y
creando nuevos escenarios. Asumo que con una postura arrogante sentía que no
"necesitaba" volver a viajar, al menos a Japón, pensaba que mi
agradecimiento a Sensei debía expresarlo acá, en Venezuela, asumiendo,
cumpliendo, actuando, impulsando, inspirando. Pero, esos dos últimos años
(2000-2001), me habían mostrado tantas nuevas fases del Kosen-rufu, nuevas
maneras, el contacto con los jóvenes que vinieron a Venezuela (octubre de
2000), la SGI de Argentina (noviembre de 2000), los jóvenes que conocimos en
Perú (abril 2001), todas fueron oportunidades para aprender, aprender y
aprender cómo el Kosen-rufu se vivía en esos lugares en este nuevo siglo. En
cada ocasión pude palpar cuánto se puede recibir al vivir el espíritu de
búsqueda con el deseo de profundizar el vínculo con Sensei y cumplir la misión
como discípulo, como Sucesor de Venezuela.
Ahora el reto era
más grande, Japón no sólo queda más lejos, también es "más caro", y
ese año 2001 era el segundo año de venir pagando un préstamo en la empresa
pasando serias dificultades para asumir las cuotas mensuales, el trabajo no era
tanto y la situación económica general era compleja.
El reto era para
demostrar con contundencia el deseo de retribuir a Sensei llegando a Japón
como, los ahora, Sucesores de Venezuela. El reto era por todos lados, a nivel
familiar, a nivel económico y a nivel Gakkai. Nos propusimos llegar a Japón mi
hermano, mi esposa y yo, por lo que el impacto en la economía familiar sería
significativo. Además, la propuesta era que la delegación de Venezuela fuera
significativa. Lo usual era que al país nos asignaran 3 o 4 cupos, sin embargo
fuimos solicitando más y más, hasta que logramos que nos aprobaran 8 cupos,
seríamos 8 los líderes de las divisiones juveniles de la SGIV los comprometidos
a llegar a Japón sobrepasando todos los obstáculos que individualmente
enfrentaríamos.
A nivel familiar fue
necesario un intenso diálogo sobre la posibilidad de viajar mi hermano y yo. Mi
mamá nos preguntaba si realmente "era necesario" que ambos
viajáramos, la respuesta era que teníamos la gran oportunidad de concretar un
avance contundente para los jóvenes de Venezuela, que teníamos el firme
compromiso de aprovechar la capacitación juntos y regresar dispuestos a
impulsar con más fortaleza el desarrollo de las DJs de Venezuela. Por otro
lado, mi esposa, también comprometida a viajar, debía buscar propios recursos
para su viaje, porque yo no podría apoyarla, el hecho de viajar mi hermano y yo
disminuía las posibilidades de contar con más recursos propios.
Así nos fuimos
preparando para el viaje los 8 líderes de las DJs de Venezuela, 5 DJF y 3 DJM.
Los obstáculos individuales y como grupo fueron apareciendo y se fueron
enfrentando uno a uno. Debíamos viajar a inicios de septiembre y semanas antes
confirmar nuestro vuelo, estadía, etc. Uno de los detalles a definir era que no
todos podíamos viajar juntos y ya Japón nos había solicitado que tratáramos de
llegar todos juntos, para evitar complicaciones de itinerarios distintos para
un solo país. Sin embargo fue imposible viajar juntos, sobre todo porque la
mitad de nosotros no tenía visa americana para pasar por USA, la otra mitad sí,
y como siempre ha sido viajar por las rutas de USA era más barato y las 4
chicas con visa americana no podían desaprovechar el costo inferior de viajar
por USA, entre ellas mi esposa. Así que nuestra delegación viajó por dos rutas,
4 chicas por USA y la otra DJF junto a los 3 DJM, vía Londres.
Para viajar mi
hermano y yo debíamos dejar todo lo más adelantado posible en la empresa. Mi
esposa y yo debíamos dejar todo lo más preparado posible para nuestro hijo, que
con 5 añitos se quedaría con los abuelos. Reunir el dinero, preparar todo, paso
a paso se fue logrando y nos embarcamos en ese viaje súper significativo para
los 8 líderes juveniles de la SGIV que viajamos, la delegación más grande de
jóvenes a Japón en muchos años, el primer viaje desde la Convención de los
Sucesores de Venezuela, es decir, el primer viaje que realizaban las DJs de
Venezuela con la identidad de Sucesores.