Los
primeros días de septiembre de 2001, 8 miembros y líderes de las divisiones
juveniles de la SGIV partíamos a la capacitación juvenil en Japón, en dos
grupos, 4 chicas viajaban por Chicago (entre ellas mi esposa) y salieron un día
antes, porque debían pernoctar un día en Chicago; y otros 4 (3 DJM y otra DJF),
viajábamos por Londres y salimos al día siguiente, pero nuestra escala en
Londrés sería sólo de horas, así que al final llegamos a Tokio horas antes que las
chicas.
Nuestro
paso por Londres era todo un evento para nosotros cuatro, quienes no lo conocíamos y nuestro inglés, más gringo que británico, no resultaba seguridad
para comunicarnos. De hecho, por llegar a un aeropuerto y viajar a Tokio por
otro, debíamos tomar un transporte que nunca nos enteramos que era GRATUITO, y
terminamos pagando unos cuántos euros que bastante nos dolió gastarlos.
Indios...
Otro
capítulo nos pasó al llegar a Tokio. Bajamos del avión más dormidos que otra
cosa, con la planilla de inmigración ya llena por todos. Al compartir los datos
que se llenan, todos sabíamos que nos quedaríamos en el Hotel New Otani, así
que eso escribimos. Al llegar a las casillas de inmigración, mi hermanos pasó
primero, luego a la chica y nosotros dos nos demoraron un poco más, hasta que no
nos dejaron pasar directo, sino que nos pidieron que fuéramos hacia una esquina
a unas oficinas que había allí.
Salió
una señorita que nos hizo unas preguntas sobre nuestra estadía, pero su interés
era que habíamos puesto que nos quedaríamos en el New Otani. Se lo confirmamos
y al final le comentamos que íbamos a un intercambio juvenil organizado por la
SGI... Soka Gakkai... todo en nuestro escueto inglés. Al escuchar el nombre de
la Gakkai, asintió con un "Ah, Soka Gakkai..." como comprendiendo todo. No con alegría, pero si
comprendiendo, así que nos entregó nuestros pasaportes y terminamos de pasar,
últimos de ese vuelo.
Mi
hermano nos esperaba en el otro lado extrañado porque nos habían parado sólo a
nosotros tres. Nosotros igual de extrañados, pero contándole que la duda era
porque nos íbamos a quedar en el New Otani. Al preguntarle a mi hermano cómo lo
escribió, terminó confirmándonos que él había escrito NIU OTANI... comenzaba a
tener sentido todo.
Al ir a
buscar nuestras maletas nos abordó un señor que trabajaba en el aeropuerto y se
identificó como miembro de la Soka Gakkai, así que nos apoyó y nos ofreció su
apoyo, muy contento de recibirnos. Salimos y fuimos recibidos por los jóvenes
de la Soka Gakkai que estaban algo preocupados porque no salíamos y les
explicamos lo ocurrido. Ellos nos dieron una explicación: resultaba ser que el
New Otani era un hotel muy prestigioso y referencial para altos dignatarios y
visitantes de alto nivel en el Japón. No era el más lujoso, pero si muy
reconocido en este sentido... Claro!!! Todo tuvo sentido!!! Nosotros tres, con
toda la pinta de pela bolas venezolanos, no éramos el perfil de personas que se
quedaban en ese hotel, pero al transmitir que íbamos por la Soka Gakkai, la
funcionaria del aeropuerto comprendió cómo podíamos nosotros costear dicho
hotel. Y claro! Como mi hermano escribió NIU OTANI, para ellos ese sería un
hotelucho cualquiera, más ajustado a nuestro perfil. Durante todo el viaje no
paramos de reírnos, y cuando lo contamos otra vez, seguimos riendo...
Llegamos
al hotel y supimos la calidad de atención que nos brindaba la Soka Gakkai. Sin
duda, ir por cuenta propia significaría poseer enormes recursos económicos para
hospedarse en un hotel como ese, pero sólo la Gakkai nos permitía un honor de
ese tipo. También supimos que el hotel tenía dos torres y la nuestra era la más
antigua, la más nueva era donde se quedaban las personalidades nacionales e
internacionales. La "menos lujosa" para nosotros todo un palacio.
Las
chicas llegarían horas más tarde y al reunirnos pudimos encontrarnos con el
secretario de la Oficina para la SGI de América Latina. Las chicas ya lo
conocían, pero yo no, así que fue muy cálido y efusivo su saludo hacia mí,
sintiendo que estaba conociendo a un amigo eterno, de hecho desde ese encuentro
lo es... lo somos...
Las
primeras reuniones fueron de la apertura del curso, donde nos encontramos con
amigos de todo el mundo, jóvenes que vinieron a Venezuela en el año 2000,
jóvenes que conocían a los que vinieron en el 2000, etc. Por ejemplo, entre los
jóvenes de Argentina estaban unos muy amigos del asistente nacional de DJM que
vino en octubre de 2000, el mismo con quien profundicé una gran amistad al
volver a encontrarlo en noviembre de 2000 en Argentina. Estos chamos no dejaban
de transmitirnos no sólo los saludos que nos había enviado el asistente
nacional, sino que tampoco dejaban de preguntarnos qué le habíamos hecho,
porque no dejaba de hablar de Venezuela desde que llegó en octubre de 2000.
Así, todos nos dábamos cuenta de lo profunda que fue la huella que dejó la
Convención de Sucesores de Venezuela no sólo en nosotros, sino en todos
nuestros invitados.
Aunque
era mi segundo viaje a Japón, sentía que todo era como "la primera
vez", porque el anterior viaje había sido 11 años antes. Al conocer el
programa de las actividades que tendríamos en una semana no podía ni compararlo
con lo vivido en 1990, no sólo porque no recordaba el detalle, sino porque no
recordaba que hubiesen tantas actividades planificadas. Tenía muchas
expectativas de todo lo que decía que haríamos, además todos íbamos con muchas
expectativas de dialogar con líderes a nivel personal y de organización. Por
ejemplo mi esposa y yo, que ya participábamos en la Dirección General de la
SGIV, íbamos con muchas preguntas sobre cómo mejorar nuestra labor en el
liderazgo de la SGIV.
De los 8
que íbamos, 3 llegaban por primera vez a Japón, Había pasado mucho tiempo de mi primer viaje y lo que había
percibido de la presencia de la Soka Gakkai en la sociedad japonesa, ahora lo
vivía con más conciencia, con más contundencia y profundidad en mi percepción
de lo que realmente es el Kosen-rufu. La Universidad Soka, el Kaikan de las
damas, el Centro de la Amistad, la Asociación de Conciertos Min-On, la Sede
Central de la Soka Gakkai… y el más que impresionante Centro en Memoria de
Makiguchi… Cada sede encierra una experiencia que espero recordar y compartir.
El primer gran
personaje inolvidable (algunas de las chicas ya lo conocían), fue a uno de los
vicepresidentes de la Soka Gakkai quien fue el encargado de recibirnos y
atendernos en la apertura del curso. Una gran pasión al hablar y transmitir
cada recuerdo y orientación recibida de Sensei, sus palabras eran más que
profundas y era inevitable conmoverse y sentir que era todo un discípulo
viviendo para proteger y corresponder al Mentor. Entre sus palabras también nos
transmitió el gran agradecimiento que debemos mantener durante nuestra vida a
aquellos que nos transmitieron la Ley, quienes nos hicieron shakubuku. Entre
nosotros, el tercer DJM, era shakubuku de alguien que ya había fallecido, por
lo las palabras del vicepresidente lo
impactaron profundamente, más que a cualquiera de nosotros.
Los 8
líderes estábamos muy comprometidos a aprovechar al máximo la capacitación,
veníamos de un par de años intensos profundizando nuestro deseo de ser
auténticos Sucesores del Mentor y así comenzamos a proyectarlo también. Por
ejemplo, los líderes de Argentina nos transmitían su reconocimiento por la
dedicación y seriedad que llevábamos como delegación venezolana. Y nosotros
estábamos como esponjas aprendiendo de todo y de todos. Por ejemplo, de esos
líderes argentinos aprendimos lo que comenzamos a aplicar desde esa
capacitación en adelante: los resúmenes diarios. Ya sabíamos desde
capacitaciones previas, que ellos organizaban sus reportes turnándose entre los
participantes la realización y envío de los reportes diarios, que compartían
con los demás líderes de Argentina por email. Así que nosotros, aprendiendo de
su ejemplo, iniciamos la misma labor, y día a día nos fuimos turnando la
realización del resumen de jornada diario.