jueves, 1 de noviembre de 2012

Japón 1990 - 2


En 1990 pude conocer a Sensei "en vivo y directo". Al menos en 3 oportunidades los miembros de la SGI nos encontramos con él.

La primera ocasión fue suficiente para conectarme de manera eterna con él, mentor que escogí para mi vida. Todo lo previo que conocía de Sensei era a través de sus orientaciones, lo que leía, lo que escuchaba que otros leían, lo que otros contaban de sus encuentros con él. Todo era "referencial" y nada se comparó a lo que yo sentí al conocerlo y escucharlo.

Recuerdo que fue extraño escucharlo hablar, el tono de su voz, sus posturas y maneras. Desde mi llegada a Japón y al conocer a los distintos líderes de la Soka Gakkai la imagen de "el japonés tradicional" era muy marcada, sobre todo en las reuniones… Hablar con mucha fuerza, con tono de voz alto, muy pegado a un guion leído, etc. El primer encuentro con Sensei fue conocer "un japonés diferente", no hablaba gritando, se movía de manera muy natural, hablaba sin guion, se dirigía no sólo a los que tenía enfrente sino a quienes tenía al lado en la tarima, y a esos les hablaba con una naturalidad que no vi en otros japoneses.

Su voz era cálida, por más que yo debía escuchar por un auricular la traducción, su voz prevalecía por la naturalidad de sus palabras. Fue casi como escuchar a un familiar, no digo "mi papá", pero si como un abuelo que le hablaba a sus hijos y nietos. Es decir, fue imposible "no creer" todo lo que escuchaba en la traducción.

Su daimoku era imponente, su voz se escuchaba sobre cualquier otra, y no hablo del volumen de micrófono, hablo de la proyección de su voz en el lugar. Dinámico, rítmico, en fin, ese primer encuentro bastó para establecer mi vínculo con el mentor.

El segundo encuentro fue en la ciudad de Nagoya. Nos quedamos en otro hotel "descomunal" que estaba frente a uno de los palacios que usaba el emperador, así que la vistosidad del lugar era insuperable. El centro cultural al que fuimos en Nagoya era igual de impactante que el de Chubu, la alfombra del mega-salón que cubría toda la superficie era muy colorida y poco a poco se iba llenando de los que participamos en la actividad. En esa época no había sillas, todos nos arrodillábamos por la costumbre oriental, así que entrarían un par de miles de personas fácil.

Para ese segundo encuentro me tocó una actividad muy especial, y es que como mi compañero era sordo, obviamente él no disfrutaba de la traducción simultánea y era imposible que leyera los labios de Sensei. Así que en esa actividad, mientras Sensei hablaba en la tarima, yo estaba volteado mirando la cara de mi compañero, y todo lo que escuchaba por el auricular lo modulaba para que él entendiera lo que Sensei iba orientando. Sin duda al principio no fue nada cómodo, yo quería "ver" a Sensei mientras hablaba, pero la labor de repetir lo que Sensei decía para que "otro" lo apreciara, iba haciéndome sentir que "cumplía una importante misión", así que la ansiedad dejó paso al sentido de misión.

El tercer encuentro con Sensei ocurrió en los terrenos de Taiseki-ji, y esa sería la penúltima visita de miembros de la Soka Gakkai a esos terrenos.

Las historias del viaje a Taiseki-ji tenían todo ese manto de misticismo que a veces, de manera inevitable, algunos le adjudican. Para mí eran unas instalaciones más japonesas que cualquiera. Por supuesto el estar en el sitio donde se estableció la escuela de Nichiren, los terrenos donados por uno de los principales discípulos del Daishonin, ya eran de suficiente significación. Además el Monte Fuji hace que "el wallpaper" de la escena sea insuperable.

Ya de noche, nos indicaron que participaríamos de una ceremonia muy especial, se trataba de la ceremonia de bienvenida o de ingreso de los niños que iniciaban su camino o sus estudios en el sacerdocio. Por el camino principal que recorría los terrenos, los visitantes del exterior nos colocamos lado a lado, y desde muy lejos venían caminando los cientos de sacerdotes que hacían vida en Taiseki-ji, seguidos por las decenas de niños, de distintas edades pero algunos muy pequeños, que ingresaban al templo como aprendices. Desconozco cómo es su educación. Con lámparas y cosas parecidas a pequeñas antorchas iban en su lento caminar (que no era marcha) con el sonar de unos tambores y platillos de fondo. Yo estaba viendo una película...

Los viajes a Taiseki-ji incluían una noche en los Shobo, una edificaciones donde además de servir para reuniones, eran los lugares donde dormían los que llegaban a peregrinar. Esos Shobo fueron todo un descubrimiento. El piso totalmente de Tatami, allí dormiríamos; los baños, repitiendo como los identificó uno de los panas panameños, "humillantes", porque con gráficos en los cubículos, indicaban "cómo usar" un baño occidental, porque obviamente esos lugares eran más usados por orientales, así que nosotros éramos los "extraños" y debían indicar la manera correcta de usar esos baños. Eso sí, agua caliente para un lugar en principio frío por naturaleza, al pie de la montaña y con mucha vegetación y humedad. En unos armarios enormes tenían todos los implementos para dormir: sacos, cobijas, almohadas, etc.

Ya de noche, y preparándonos para dormir, se formó un grupo natural de panas en el espacio de esos armarios. Y arrancó el bochinche… fue una reunión super divertida y natural con contrapunteo de chistes, de los panameños y mexicanos sobre todo. Fue reír y reír hasta llorar, dolor de estómago y de mejillas, éramos los propios carajitos disfrutando de unos compañeros recién conocidos pero que jamás olvidaríamos ni nos separaríamos por el vínculo eterno que estábamos estableciendo. Sólo paramos, cuando el responsable de República Dominicana, en tono que dejó en evidencia su molestia, preguntó: "¿y ustedes acaso no van a dormir?"… en efecto, la risa de al menos uno de los mexicanos era muy escandalosa y cuando ya todos estaban agarrando su sueño y con las luces apagadas, los chistes todavía iban y venían. Finalmente fuimos a dormir con las inevitables risas de recordar cada chiste que se fueron calmando con la ansiedad de conocer el Sho-Hondo al día siguiente y cuando apreciaríamos al Dai-Gojonzon.

Noche inolvidable, amigos eternos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...