jueves, 2 de mayo de 2013

Capacitación en Japón 2001 - 4


El día de 10 de septiembre de 2001 tuvimos los últimos diálogos en nuestra capacitación con líderes de las divisiones juveniles de Japón, ya teníamos bastante material para compartir y transmitir tanto a los jóvenes de Venezuela y a la Dirección General, para quienes traíamos orientaciones y recomendaciones que fuimos a buscar, con el objetivo de profundizar la participación y liderazgo de los jóvenes en cada frente y campaña de la SGIV.

Los 8 líderes juveniles habíamos ido con la convicción de establecer un compromiso con Sensei como Sucesores de Venezuela, para estar a la verdadera vanguardia en el movimiento por el Kosen-rufu de la SGIV, así que aprovechamos al máximo cada oportunidad de diálogo y de pedir orientación a quien debíamos. Los intercambios con miembros de Japón y de todas partes del mundo, sobre sus metas, victorias, campañas y obstáculos, nos daban muchas más herramientas para profundizar nuestra misión en Venezuela.

El último día en Tokyo lo aprovechamos para terminar de cumplir con las comprar que deseábamos realizar, mi esposa y yo queríamos aprovechar para traer a nuestro chamos cositas que le habíamos prometido, así que esas últimas horas del 10 de septiembre logramos completar esos obsequios.

El 11 de septiembre nos paramos muy temprano para ir al aeropuerto. Al igual que la ida, viajaríamos en dos grupos: 3 DJM y una de las DJF viajaríamos por Londres; las 4 DJF restantes viajarían un poco más tarde por USA. Ese 11 de septiembre en Tokyo amaneció con lluvia y los pronósticos no eran positivos, así que el riesgo de no viajar estaba latente. Nosotros (vía Londres) salíamos más temprano, así que el piloto decidió volar aún con la alarma de tifón y justamente fue su decisión de salir a tiempo lo que garantizó que lográramos salir. El grupo de 4 salió de Tokyo con muchas experiencias inolvidables y el corazón lleno de compromiso con Sensei y con el Kosen-rufu de Venezuela. Luego supimos que las 4 chicas no lograron salir porque la alarma de tifón se incrementó y el piloto decidió cancelar el vuelo… eso terminó siendo manifestación de buena fortuna, por lo que pasó en las horas inmediatas.

Nuestro vuelo a Londres era de poco más de 10 horas, así que el llegar al aeropuerto era más o menos relajante. Sin embargo, al aterrizar notamos que pasaba mucho tiempo antes de anunciar el desembarco. Después de 30 minutos estacionados, el piloto anuncia que por motivos de "secuestro en Nueva York" no podíamos desembarcar. Por supuesto no entendíamos nada. Después de 45 minutos de espera estacionados en el avión, pudimos salir a un área de inmigración literalmente caótica. Gente de todas partes del mundo haciendo colas interminables por juntarse muchos vuelos y la inmensa mayoría sin entender lo que había pasado. Afortunadamente nosotros debíamos pasar una noche en Londres, así que no corríamos riesgo de perder conexión de vuelo.

Cuando logramos salir del aeropuerto, mientras esperábamos el transporte al hotel, me acerqué a un quiosco a preguntar más detalles de lo que pasaba. Allí tenían un pequeño televisor que estaba proyectando la imagen del segundo avión impactando en la segunda torre. Le pregunté a un muchacho que atendía "¿qué película es esa?"; me explicó todo lo que estaba pasando. Me regresé a contarle a los otros 3 chicos lo que me habían contado y por supuesto ninguno podía creer lo que ocurría. Llegamos al hotel agotados, tanto física como anímicamente, a enterarnos recién de todos los detalles al poder prender el televisor de la habitación.

Estábamos muy conmocionados y con muchos sentimientos encontrados, estábamos regresando de una capacitación maravillosa compartiendo escenario con 450 jóvenes de todos los rincones del mundo, habiendo palpado y percibido lo que es el Kosen-rufu en la sociedad (Tokyo), habíamos sido atendidos como "emisarios del Buda" porque así lo había solicitado Sensei; los gestos de Sensei hacia cada uno de nosotros fueron invaluables y sus orientaciones sobre la gran misión que teníamos con el Kosen-rufu de nuestros países y del mundo fueron estrictas y claras. Y el día del regreso a nuestros países, ocurría una tragedia de tamaña envergadura e impacto mundial… fueron momentos muy confusos.

En nuestro diálogo de esa noche, al día siguiente en el desayuno (y estoy seguro que mientras intentábamos dormir), hablábamos sobre la actitud y acciones que Sensei haría. Nosotros sabíamos que para él lo más importante era que los jóvenes que habíamos participado en la capacitación no nos desanimáramos, no sintiéramos desesperanza por lo que había ocurrido; sabíamos que su corazón estaba latiendo para que no bajáramos la guardia ante tamaña manifestación de la oscuridad fundamental de la humanidad. En sus acciones siguientes nos lo confirmaba.

En Londres no sabíamos nada de las chicas que se quedaron en Tokyo, pensábamos que habían salido después que nosotros (según su itinerario) y que seguramente estaban en pleno vuelo. Después de los nuevos sistemas de seguridad implantados por la emergencia, salimos de Londres y llegamos a Caracas según lo previsto, el 12 de septiembre de 2001. Recién al llegar supimos todos los detalles del viaje de las chicas, que no pudieron salir por el tifón del día anterior, que por los eventos del 11 de septiembre todos los terminales de USA estaban cerrados, por lo que no podían viajar.

Al llegar a casa y después de encontrarme con mi chamo y entregarle sus regalos, es que pude llamar a Japón para hablar con mi esposa y conocer detalles. Después de más de una semana es que las 4 chicas pudieron regresar. Durante los días que tuvieron que quedarse en Tokyo fueron totalmente atendidas por Sensei y los miembros de Japón. Sensei estaba muy preocupado por los miembros que no habían podido regresar a sus países, entre ellos las chicas de Venezuela. Así que dispuso de todo lo necesario para que pudieran permanecer en el hotel por el tiempo necesario. Las chicas de Venezuela llegaron a ser las últimas en retornar a su país, todos los jóvenes varados de otros países habían logrado conseguir cupos o vías alternativas para regresar, pero las 4 chicas venezolanas no. Finalmente Sensei compró los boletos de ellas 4 para lograr su regreso a Venezuela. Así terminaba la capacitación de Japón de septiembre de 2001.

sábado, 20 de abril de 2013

Capacitación en Japón 2001 - 3


En septiembre de 2001 volvía a encontrarme con Ikeda Sensei en distintas oportunidades. Desafortunadamente nuestro itinerario de viaje hizo que nosotros llegáramos un día después de un encuentro especial que tuvo Sensei con los miembros de América Latina en el edificio del Seikyo Shimbun. Nos perdimos ese encuentro. Pero los siguientes serían de igual impacto en la vida de cada uno.

El ritmo de actividades era extraordinario, visitas a las sedes en el día, reuniones de grupos en la noche, orientaciones en cada oportunidad. Éramos más de 400 jóvenes de todo el mundo y toda la Soka Gakkai de Japón trabajaba para atendernos lo mejor posible, no sólo con atenciones protocolares, sino con encuentros, diálogos y orientaciones que cada uno de esos 400 jóvenes necesitábamos.

En ese viaje pude apreciar con toda profundidad lo que luego comencé a llamar "capacitación paralela". En los mensajes de Sensei siempre nos inspiraba a establecer lazos irrompibles con los jóvenes del mundo, nos transmitía su deseo de que la SGI sirviera de escenario para que jóvenes de todas partes del planeta se unieran con la labor de promover los valores de la SGI en sus países y comunidades. Y terminé comprendiendo que para eso es que uno participa en esas capacitaciones!!! Ojo, por supuesto que es mi visión del asunto, pero terminé sintiendo que eso es lo que quiere Sensei, que aprendiendo no sólo del ejemplo de Japón, sino del ejemplo de cada país donde hay jóvenes que se esfuerzan por aplicar la orientación de Sensei, por actuar como discípulos, uno encuentre su camino para difundir el movimiento del Kosen-rufu en su país, en su comunidad.

Esa capacitación paralela, que no son las reuniones planificadas, las sedes, los edificios, se vive en los intercambios con los jóvenes de otros países, en los diálogos en los autobuses, en los almuerzos, en las noches de diálogo en el cuarto de alguno. Esa "capacitación paralela" me llenó de muchísima información, de grandes experiencias de los jóvenes de otros países, de la lucha que desarrollaban y los obstáculos que vencían. Siempre desmenuzando la actitud de su lucha, no tanto la forma, porque siempre habría que pensar en la "forma Venezuela", pero el espíritu sí debía ser el mismo: corresponder al mentor.

En esa capacitación paralela también aproveche el vínculo establecido con el grupo de traductoras. Algunas me conocían desde mi viaje 11 años antes, que obviamente también me conocían por mi padres, quienes habían viajado antes. Con esas traductoras, especie de "guardianas de las palabras de Sensei", compartíamos impresiones sobre lo que quería trasmitir Sensei en sus palabras, por qué había usado esa palabra en especial, el tono de su voz, cuándo hablaba como un padre que protege y cuando como uno que reprende. En fin, las traductoras, grandes y eternas amigas, terminaron siendo fuente de invaluable enseñanza.

En ese viaje Venezuela también fue protagonista de un proyecto súper especial. Hacía un tiempo, casi todos éramos amigos en común de uno de los integrantes del Departamento de Relaciones Públicas de la SGI para América Latina; eterno amigo. Él nos había comentado la urgente necesitad de trabajar en el sitio web oficial de la SGI en español, ya que en ese momento sólo existía en inglés. Por eso aprovechamos el viaje y nos reunimos con él allá en Japón, para definir el proyecto a realizar y las tareas que asumiríamos los miembros de Venezuela: redacción, revisión, diseño y montaje del sitio web OFICIAL de la SGI, más nada!!! Así que de los 8, al menos 6 trabajamos directamente en el proyecto; unos en la revisión y definición de textos, otros en el diseño y montaje (mi hermanos por ejemplo)… y yo siendo el enlace entre los jóvenes de la SGIV y este eterno amigo de la SGI en Japón. El primer sitio web oficial en español de la SGI, fue producto del trabajo de los jóvenes de la SGI de Venezuela!!!

Este gran amigo que trabajó en la SGI durante muchos años, mantuvo un vínculo muy especial con nosotros, los jóvenes de Venezuela. Más aún, el considerarlo mi entrañable amigo, me otorgó la buena fortuna de contar con su apoyo durante todo este tiempo, ya son más de 15 años de haberlo conocido y de haber aprovechado su orientación y guía en la fe. Cada vez que necesité consultarle algo, sólo tenía que escribir un email y de inmediato me llamaba por teléfono, para dialogar, escucharme, orientarme, guiarme y regañarme cuando fue necesario. Sin duda, siento que este tipo de vínculos humanos es lo que Sensei aspira que construyamos en la Soka Gakkai Internacional.

Durante ese viaje, una de las orientaciones que mi esposa y yo habíamos solicitado con cierta insistencia desde antes del viaje, era el poder dialogar con algún responsable que trabajara en labores administrativas o ejecutivas de la Soka Gakkai, esperando tener la posibilidad de detallar cosas que pensábamos podíamos mejorar o corregir en las maneras de la SGIV en ese sentido. Pues pudimos lograr ese diálogo el día antes de regresar. Contamos con el apoyo de una de las traductoras más experimentadas y nos sentamos en una de nuestras habitaciones con un Zeinenbucho (responsable de ambas divisiones juveniles) de Tokio, que trabajaba en la sede principal. Comenzamos a hacerle el planteamiento de las cosas que pensábamos que se podían corregir, le contamos las propuestas que teníamos y que no eran respaldadas por la DG acá en Venezuela; prendí el grabador y esperamos su respuesta… La primera solicitud "apague el grabador por favor". Entendí perfectamente  que cualquier respuesta sería a una pregunta totalmente subjetiva, es decir, basada en lo que "nosotros" pensábamos, por lo que sería un error que él lo asumiera como una verdad absoluta. Por eso, grabarlo podía implicar que nosotros usáramos eso para justificar nuestras propuestas. Por eso el pedido de apagar la grabadora, su respuesta era para nosotros, los interesados, los que hacemos la pregunta, para más nadie.

En su respuesta fue muy concreto, mucha claridad que obviamente fue transmitida de la mejor manera por la traductora. Nos respondía valorando nuestra labor y reconociendo la gran pasión con la que hablábamos sobre la SGIV, reconocía nuestro deseo de mejorar la velocidad del desarrollo de nuestra organización, pero eso no implicó que nos indicara lo que debíamos corregir. En esencia, nos indicó que nosotros podíamos sentir que "alguien" frenaba ese avance, pero que ellos (Japón), luchaban con decenas, cientos, miles de esos "alguien" que también podían asumir la postura de frenar el avance. Por eso el enfoque jamás es personalizar, sino más bien reconocer la función que se está manifestando y corregir lo necesario en la actitud para enfrentarla. Un problema administrativo o de estructura organizativa, en la Gakkai, nunca se ataca distinto a cualquier otro problema: se cambia la causa que origina el obstáculo, se observa la función que aparece y se actúa para corregir. Este Zeinenbucho no volví a verlo en mis siguientes viajes, pero sus palabras de aliento jamás las he olvidado.

Ese año 2001, se estaba dando la reforma en la ceremonia del Gonguio. En la década de los 90 la Soka Gakkai venía trabajando para reformar la costumbre de las 5 oraciones en la mañana y 3 oraciones en la noche, que se había aprendido de los sacerdotes en la época de Makiguchi y que era la forma en que todos los miembros del mundo hacíamos Gonguio. En esa década previa al 2001 Sensei había estado hablando de la importancia del corazón y espíritu de la práctica sobre las formas y maneras, y esto incluía el formato que prevalecía del Gonguio. Pues en esa capacitación Sensei nos anunciaba su deseo de que fuéramos los jóvenes del mundo quienes iniciáramos el proceso de cambio hacia el formato de Gonguio que hoy conocemos. Así que Sensei, frente a los jóvenes del mundo, solicitaba nuestro apoyo para iniciar este proceso, sabiendo que como todo cambio traería resistencias naturales en los miembros con más tiempo de práctica; de hecho, en Japón el proceso de cambio se inicio tiempo después. Así fue que los más de 400 jóvenes de la SGI en ese septiembre de 2001 iniciamos el proceso de cambio en el formato del Gonguio diario.

En esa capacitación también estuve incluido entre los que recibieron su "Botón de oro", pequeño gesto que tiene la SGI, entre otros, para reconocer a los líderes que llegan a Japón. Aunque no llevo la cuenta, ya somos varios los líderes de la SGIV que hemos recibido el botón de oro. Lejos de representar un "premio", preguntando a las traductoras me gustó su enfoque, porque más bien es una manera de decir "esperamos seguir contando con sus mayores esfuerzos por le Kosen-rufu de su país". Acepté con convicción ese enfoque.

Tal como de costumbre, los obsequios de Sensei fueron innumerables: objetos para la práctica, cupones de compra, efectivo, descuentos en costos del viaje, comida!!! En fin, Sensei siempre encuentra la manera de hacer que cada viaje sea especial, por supuesto contando con el apoyo de todos los miembros del Japón que eran "voceros" insuperables en esta labor de entregarnos esos obsequios. Resultado de muchos de esos obsequios fueron los muchos regalos que pudimos traerle a nuestro chamo, que resultó uno de los más favorecidos en que sus padres viajaran juntos a Japón.

Uno de esos obsequios sería tan extraordinariamente especial, que literalmente es inolvidable para cada uno de los jóvenes del mundo que participó. Días antes de finalizar el curso, cada uno de los más de 400 jóvenes recibió en su habitación o a través del líder de su delegación, una frase de Gosho escogida por Sensei. Explico: un sobre con el nombre de uno, con un papelito dentro con una frase de gosho que Sensei "nos obsequiaba". Cada uno encontró una "orientación directa" de Sensei en esa frase. Fue inevitable encontrar la relación directa entre esa frase y la realidad de vida de cada uno. Místico? Pues sí. Honestamente yo DUDO que Sensei se sentara con el listado de 450 jóvenes y dijera " a éste le mando esta frase, y a este otro le envío esta…" y así 450 veces. De verdad lo dudo, pero es posible, con la dedicación que tiene Sensei para atender a los miembros que llegan a Japón y más aún con los jóvenes, es posible que haya pasado. En cualquier caso, también es posible que haya escogido una serie de frases y que al azar nos haya tocado la que recibimos, la cosa es que "místicamente", por ley de causalidad, nos tocó esa frase que irremediablemente pasó a ser la guía ETERNA de cada uno de los que la recibimos… Mi frase, incluida en el gosho "El verdadero aspecto de todos los fenómenos", primero Gosho que me tocó explicar en la SGIV, es esta:

"Al principio, sólo yo, Nichiren, entoné Nam Miojo Rengue Kio. Pero luego siguieron dos, tres y cien más, que lo entonaron y enseñaron a otros. Así, de este mismo modo, se llevará a cabo la propagación en el futuro. ¿Acaso no es éste el significado de "irrumpir de la tierra"?

Desde ese día ésta es mi frase de gosho, puesta en cuanto lugar puedo para nunca olvidar su significado: siempre empieza uno, pero con la vida se inspira a los demás, creciendo de uno en uno… Gracias Sensei.

Me queda contar sobre el regreso de este inolvidable viaje: 11 de septiembre de 2001.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Capacitación en Japón 2001 - 2


Los primeros días de septiembre de 2001, 8 miembros y líderes de las divisiones juveniles de la SGIV partíamos a la capacitación juvenil en Japón, en dos grupos, 4 chicas viajaban por Chicago (entre ellas mi esposa) y salieron un día antes, porque debían pernoctar un día en Chicago; y otros 4 (3 DJM y otra DJF), viajábamos por Londres y salimos al día siguiente, pero nuestra escala en Londrés sería sólo de horas, así que al final llegamos a Tokio horas antes que las chicas.

Nuestro paso por Londres era todo un evento para nosotros cuatro, quienes no lo conocíamos y nuestro inglés, más gringo que británico, no resultaba seguridad para comunicarnos. De hecho, por llegar a un aeropuerto y viajar a Tokio por otro, debíamos tomar un transporte que nunca nos enteramos que era GRATUITO, y terminamos pagando unos cuántos euros que bastante nos dolió gastarlos. Indios...

Otro capítulo nos pasó al llegar a Tokio. Bajamos del avión más dormidos que otra cosa, con la planilla de inmigración ya llena por todos. Al compartir los datos que se llenan, todos sabíamos que nos quedaríamos en el Hotel New Otani, así que eso escribimos. Al llegar a las casillas de inmigración, mi hermanos pasó primero, luego a la chica y nosotros dos nos demoraron un poco más, hasta que no nos dejaron pasar directo, sino que nos pidieron que fuéramos hacia una esquina a unas oficinas que había allí.

Salió una señorita que nos hizo unas preguntas sobre nuestra estadía, pero su interés era que habíamos puesto que nos quedaríamos en el New Otani. Se lo confirmamos y al final le comentamos que íbamos a un intercambio juvenil organizado por la SGI... Soka Gakkai... todo en nuestro escueto inglés. Al escuchar el nombre de la Gakkai, asintió con un "Ah, Soka Gakkai..." como comprendiendo todo. No con alegría, pero si comprendiendo, así que nos entregó nuestros pasaportes y terminamos de pasar, últimos de ese vuelo.

Mi hermano nos esperaba en el otro lado extrañado porque nos habían parado sólo a nosotros tres. Nosotros igual de extrañados, pero contándole que la duda era porque nos íbamos a quedar en el New Otani. Al preguntarle a mi hermano cómo lo escribió, terminó confirmándonos que él había escrito NIU OTANI... comenzaba a tener sentido todo.

Al ir a buscar nuestras maletas nos abordó un señor que trabajaba en el aeropuerto y se identificó como miembro de la Soka Gakkai, así que nos apoyó y nos ofreció su apoyo, muy contento de recibirnos. Salimos y fuimos recibidos por los jóvenes de la Soka Gakkai que estaban algo preocupados porque no salíamos y les explicamos lo ocurrido. Ellos nos dieron una explicación: resultaba ser que el New Otani era un hotel muy prestigioso y referencial para altos dignatarios y visitantes de alto nivel en el Japón. No era el más lujoso, pero si muy reconocido en este sentido... Claro!!! Todo tuvo sentido!!! Nosotros tres, con toda la pinta de pela bolas venezolanos, no éramos el perfil de personas que se quedaban en ese hotel, pero al transmitir que íbamos por la Soka Gakkai, la funcionaria del aeropuerto comprendió cómo podíamos nosotros costear dicho hotel. Y claro! Como mi hermano escribió NIU OTANI, para ellos ese sería un hotelucho cualquiera, más ajustado a nuestro perfil. Durante todo el viaje no paramos de reírnos, y cuando lo contamos otra vez, seguimos riendo...

Llegamos al hotel y supimos la calidad de atención que nos brindaba la Soka Gakkai. Sin duda, ir por cuenta propia significaría poseer enormes recursos económicos para hospedarse en un hotel como ese, pero sólo la Gakkai nos permitía un honor de ese tipo. También supimos que el hotel tenía dos torres y la nuestra era la más antigua, la más nueva era donde se quedaban las personalidades nacionales e internacionales. La "menos lujosa" para nosotros todo un palacio.

Las chicas llegarían horas más tarde y al reunirnos pudimos encontrarnos con el secretario de la Oficina para la SGI de América Latina. Las chicas ya lo conocían, pero yo no, así que fue muy cálido y efusivo su saludo hacia mí, sintiendo que estaba conociendo a un amigo eterno, de hecho desde ese encuentro lo es... lo somos...

Las primeras reuniones fueron de la apertura del curso, donde nos encontramos con amigos de todo el mundo, jóvenes que vinieron a Venezuela en el año 2000, jóvenes que conocían a los que vinieron en el 2000, etc. Por ejemplo, entre los jóvenes de Argentina estaban unos muy amigos del asistente nacional de DJM que vino en octubre de 2000, el mismo con quien profundicé una gran amistad al volver a encontrarlo en noviembre de 2000 en Argentina. Estos chamos no dejaban de transmitirnos no sólo los saludos que nos había enviado el asistente nacional, sino que tampoco dejaban de preguntarnos qué le habíamos hecho, porque no dejaba de hablar de Venezuela desde que llegó en octubre de 2000. Así, todos nos dábamos cuenta de lo profunda que fue la huella que dejó la Convención de Sucesores de Venezuela no sólo en nosotros, sino en todos nuestros invitados.

Aunque era mi segundo viaje a Japón, sentía que todo era como "la primera vez", porque el anterior viaje había sido 11 años antes. Al conocer el programa de las actividades que tendríamos en una semana no podía ni compararlo con lo vivido en 1990, no sólo porque no recordaba el detalle, sino porque no recordaba que hubiesen tantas actividades planificadas. Tenía muchas expectativas de todo lo que decía que haríamos, además todos íbamos con muchas expectativas de dialogar con líderes a nivel personal y de organización. Por ejemplo mi esposa y yo, que ya participábamos en la Dirección General de la SGIV, íbamos con muchas preguntas sobre cómo mejorar nuestra labor en el liderazgo de la SGIV.

De los 8 que íbamos, 3 llegaban por primera vez a Japón, Había pasado mucho tiempo de mi primer viaje y lo que había percibido de la presencia de la Soka Gakkai en la sociedad japonesa, ahora lo vivía con más conciencia, con más contundencia y profundidad en mi percepción de lo que realmente es el Kosen-rufu. La Universidad Soka, el Kaikan de las damas, el Centro de la Amistad, la Asociación de Conciertos Min-On, la Sede Central de la Soka Gakkai… y el más que impresionante Centro en Memoria de Makiguchi… Cada sede encierra una experiencia que espero recordar y compartir.

El primer gran personaje inolvidable (algunas de las chicas ya lo conocían), fue a uno de los vicepresidentes de la Soka Gakkai quien fue el encargado de recibirnos y atendernos en la apertura del curso. Una gran pasión al hablar y transmitir cada recuerdo y orientación recibida de Sensei, sus palabras eran más que profundas y era inevitable conmoverse y sentir que era todo un discípulo viviendo para proteger y corresponder al Mentor. Entre sus palabras también nos transmitió el gran agradecimiento que debemos mantener durante nuestra vida a aquellos que nos transmitieron la Ley, quienes nos hicieron shakubuku. Entre nosotros, el tercer DJM, era shakubuku de alguien que ya había fallecido, por lo  las palabras del vicepresidente lo impactaron profundamente, más que a cualquiera de nosotros.

Los 8 líderes estábamos muy comprometidos a aprovechar al máximo la capacitación, veníamos de un par de años intensos profundizando nuestro deseo de ser auténticos Sucesores del Mentor y así comenzamos a proyectarlo también. Por ejemplo, los líderes de Argentina nos transmitían su reconocimiento por la dedicación y seriedad que llevábamos como delegación venezolana. Y nosotros estábamos como esponjas aprendiendo de todo y de todos. Por ejemplo, de esos líderes argentinos aprendimos lo que comenzamos a aplicar desde esa capacitación en adelante: los resúmenes diarios. Ya sabíamos desde capacitaciones previas, que ellos organizaban sus reportes turnándose entre los participantes la realización y envío de los reportes diarios, que compartían con los demás líderes de Argentina por email. Así que nosotros, aprendiendo de su ejemplo, iniciamos la misma labor, y día a día nos fuimos turnando la realización del resumen de jornada diario.

viernes, 15 de febrero de 2013

Capacitación en Japón 2001 - 1


El año 2001 había comenzado muy intenso, después de los logros del 2000 y del primer gran viaje que como Divisiones Juveniles realizamos en abril de 2001 a Perú, al festival juvenil para 5.000 jóvenes que realizaron con la participación de  17 jóvenes de Venezuela. Se presentaba un nuevo reto para ese año con la capacitación juvenil de septiembre en Japón.

Los años anteriores, final de la década de los 90', se había retomado el concepto de aprovechar al máximo el viaje a Japón como auténtica oportunidad para forjar a los líderes juveniles, profundizar el vínculo con Sensei, aprovechar la capacitación para impulsar el desarrollo de la SGIV, al contar con más jóvenes comprometidos con el desarrollo de la organización luego de recibir esa intensa capacitación en Japón.

Esta retoma del concepto del viaje a Japón sin duda fue a motivación de la entonces responsable de la DJF, quien por el vínculo establecido con Sensei desde muy joven, el contacto con jóvenes de otros países de la región, y conociendo el impacto que tenía el viaje de los jóvenes a Japón en esas organizaciones, comenzó a promover esa seriedad y la búsqueda de líderes juveniles que desarrollaran ese espíritu de compromiso y agradecimiento en el viaje a Japón. No dudo al decir que esa líder fue quien causó la inspiración necesaria en mí para querer "regresar" a Japón 11 años después de mi primer viaje (en 1990).

Antes de escribir sobre este viaje a Japón de 2001 quise recordar lo vivido en 1990, porque significó recordar cómo y por qué llegué con 18 años, lo que vi en la cultura japonesa y más aún, en la "cultura Gakkai". Durante más de 10 años sentí que mi vínculo con Sensei se fortaleció con acciones, asumiendo el liderazgo cuando me tocaba y cuando hacía falta, en escenarios propios y creando nuevos escenarios. Asumo que con una postura arrogante sentía que no "necesitaba" volver a viajar, al menos a Japón, pensaba que mi agradecimiento a Sensei debía expresarlo acá, en Venezuela, asumiendo, cumpliendo, actuando, impulsando, inspirando. Pero, esos dos últimos años (2000-2001), me habían mostrado tantas nuevas fases del Kosen-rufu, nuevas maneras, el contacto con los jóvenes que vinieron a Venezuela (octubre de 2000), la SGI de Argentina (noviembre de 2000), los jóvenes que conocimos en Perú (abril 2001), todas fueron oportunidades para aprender, aprender y aprender cómo el Kosen-rufu se vivía en esos lugares en este nuevo siglo. En cada ocasión pude palpar cuánto se puede recibir al vivir el espíritu de búsqueda con el deseo de profundizar el vínculo con Sensei y cumplir la misión como discípulo, como Sucesor de Venezuela.

Ahora el reto era más grande, Japón no sólo queda más lejos, también es "más caro", y ese año 2001 era el segundo año de venir pagando un préstamo en la empresa pasando serias dificultades para asumir las cuotas mensuales, el trabajo no era tanto y la situación económica general era compleja.

El reto era para demostrar con contundencia el deseo de retribuir a Sensei llegando a Japón como, los ahora, Sucesores de Venezuela. El reto era por todos lados, a nivel familiar, a nivel económico y a nivel Gakkai. Nos propusimos llegar a Japón mi hermano, mi esposa y yo, por lo que el impacto en la economía familiar sería significativo. Además, la propuesta era que la delegación de Venezuela fuera significativa. Lo usual era que al país nos asignaran 3 o 4 cupos, sin embargo fuimos solicitando más y más, hasta que logramos que nos aprobaran 8 cupos, seríamos 8 los líderes de las divisiones juveniles de la SGIV los comprometidos a llegar a Japón sobrepasando todos los obstáculos que individualmente enfrentaríamos.

A nivel familiar fue necesario un intenso diálogo sobre la posibilidad de viajar mi hermano y yo. Mi mamá nos preguntaba si realmente "era necesario" que ambos viajáramos, la respuesta era que teníamos la gran oportunidad de concretar un avance contundente para los jóvenes de Venezuela, que teníamos el firme compromiso de aprovechar la capacitación juntos y regresar dispuestos a impulsar con más fortaleza el desarrollo de las DJs de Venezuela. Por otro lado, mi esposa, también comprometida a viajar, debía buscar propios recursos para su viaje, porque yo no podría apoyarla, el hecho de viajar mi hermano y yo disminuía las posibilidades de contar con más recursos propios.

Así nos fuimos preparando para el viaje los 8 líderes de las DJs de Venezuela, 5 DJF y 3 DJM. Los obstáculos individuales y como grupo fueron apareciendo y se fueron enfrentando uno a uno. Debíamos viajar a inicios de septiembre y semanas antes confirmar nuestro vuelo, estadía, etc. Uno de los detalles a definir era que no todos podíamos viajar juntos y ya Japón nos había solicitado que tratáramos de llegar todos juntos, para evitar complicaciones de itinerarios distintos para un solo país. Sin embargo fue imposible viajar juntos, sobre todo porque la mitad de nosotros no tenía visa americana para pasar por USA, la otra mitad sí, y como siempre ha sido viajar por las rutas de USA era más barato y las 4 chicas con visa americana no podían desaprovechar el costo inferior de viajar por USA, entre ellas mi esposa. Así que nuestra delegación viajó por dos rutas, 4 chicas por USA y la otra DJF junto a los 3 DJM, vía Londres.

Para viajar mi hermano y yo debíamos dejar todo lo más adelantado posible en la empresa. Mi esposa y yo debíamos dejar todo lo más preparado posible para nuestro hijo, que con 5 añitos se quedaría con los abuelos. Reunir el dinero, preparar todo, paso a paso se fue logrando y nos embarcamos en ese viaje súper significativo para los 8 líderes juveniles de la SGIV que viajamos, la delegación más grande de jóvenes a Japón en muchos años, el primer viaje desde la Convención de los Sucesores de Venezuela, es decir, el primer viaje que realizaban las DJs de Venezuela con la identidad de Sucesores.

lunes, 28 de enero de 2013

Japón 1990 - 4


Antes de terminar de escribir sobre la visita a Taiseki-lli, hubo una experiencia muy particular previo a la visita al templo en una de esas noches que paseábamos por Tokio con nuestra miga venezolana que vivía allá. Caminando por las calles cercanas al hotel, recuerdo que ella nos llevó a uno de los templos locales de la Nichiren Shoshu. Toda una peculiaridad para nosotros. Porque no era diferente a una iglesia de parroquia, o sea, estaba en todo el centro de la calle, muy transitada, sin más que dos grandes puertas que  dejaban entrar a un salón con muchas sillas, como para 200 personas quizás, que terminaban en unos escalones que llevaban al altar principal.

Al entrar, cualquiera podía sentarse a hacer daimoku, cosa que hicimos, sin que hubiese nadie dirigiendo el daimoku. Sólo cuando llegó al hora del gonguio, entró desde un lateral del altar un sacerdote, que se disponía a dirigir el gonguio. Dirigió el gonguio de la noche, muy lento y con las tres oraciones que se hacían antes. Los que practican desde los 80' o 90' recuerdan "ese" gonguio.

Lo más particular de ese gonguio sucedió al finalizar la tercera oración. Poco antes de terminar dicha oración, entraron dos sacerdotes desde los laterales de la tarima y se posicionaron al pie de unos de esos tambores tradicionales japoneses, los que se tocan de manera horizontal y que son muy grandes. Cuando entré esos tambores sólo eran unos "adornos" para mí, pues jamás pensé que tuvieran alguna utilidad en un templo. Pues nada, al terminar la tercera oración, y al disponernos a comenzar el daimoku acostumbrado, ambos sacerdotes comenzaron a tocar los tambores!!! Uno cada lado!!! Y el toque de los tambores era lo que determinaba el ritmo del daimoku que íbamos haciendo!!! Yo, amante de la percusión, y pendiente del "ritmo" en todo, estaba más que extrañado, hasta extasiado diría! Porque lo musical que ya era el daimoku para mí, ahora era absolutamente rítmico. Aunque sólo es una teoría, pienso que era una manera de que TODOS los participantes siguieran el mismo ritmo del daimoku, y no como sucede a veces que hay muchas voces con distintos ritmo… confirmo, es solo una teoría. Pero bien, este pedacito de lo vivido en Japón había olvidado escribirlo antes.

Ahora sigo en Taiseki-lli.


En octubre de 1990, después de haberme encontrado con Sensei en par de oportunidades, visitar los terrenos de Taiseki-lli, haber pernoctado en los Shobo, haber hecho daimoku en el Sho-Hondo frente al Dai-Gojonzon, todavía quedaba una particular experiencia que vivir antes de retornar primero a Tokio y después a Venezuela.

La actividad previa a retirarnos de Taiseki-lli fue muy particular y significativa para los miembros de la Soka Gakkai y de toda la SGI que estábamos participando. Se llevó a cabo en lo que creo es lo que llaman el "Gran Salón de Recepción", el que aparece citado en "La nueva Revolución Humana", ese donde Toda Sensei recibe a los miles de jóvenes el 16 de marzo de 1958. Honestamente no estoy seguro, pero siempre he pensado que es ese mismo lugar.

La ceremonia era junto a cientos de sacerdotes, otros cientos de miembros, en un salón mucho más tradicional que el Sho-Hondo, este era un enorme salón cuadrado de techo muy alto, pero con decoración mucho más tradicional japonesa. Nada comparado a lo vanguardista que podía apreciarse en el Sho-Hondo.

En este salón, Ikeda Sensei dirigió el gonguio  vestido de blanco con un traje muy tradicional y hasta clérigo, acompañado por los principales dirigentes de la Nichiren Shoshu. En esa ceremonia a los miembros de la SGI nos tocó estar arrodillados más lejos, hacia la parte derecha posterior del salón. Y sí, todos arrodillados, allí no habían sillas. El gonguio  fue eterno como acostumbraban los sacerdotes y aunque no estoy seguro, creo recordar que en esa ceremonia no teníamos los auriculares para la traducción, así que todo fue súper ceremonial y simbólico.

Sensei fue "impuesto" de manos de Nikken, de una especie de "embestidura" como máximo representante de todas las organizaciones laicas afiliadas a la Nichiren Shoshu. O sea, Nikken, representando a la Nichiren Shoshu, estaba identificando a Daisaku Ikeda como el líder que representaba a todos los laicos practicantes del Budismo de Nichiren Daishonin. Por supuesto todo esto nos lo explicaron después y para todos representaba un honor muy grande el haber participado de esa ceremonia, porque habíamos estado junto a Sensei en ese máximo reconocimiento por parte del clero. La Soka Gakkai, que no es que lo necesitara en ese momento, recibía de manera explícita el reconocimiento como la organización más identificada con el deseo del Daishonin de lograr el Kosen-rufu, por sus grandes esfuerzos en la propagación. Y Sensei como presidente de la Soka Gakkai y de la SGI, estaba siendo reconocido por eso!!!

Así, aún con 18 años, mi admiración y compromiso hacia Sensei se consolidaron, confirmando mi determinación de retribuir como discípulo a quien escogí como mentor.

Los últimos días en Japón de ese año fueron para definir qué traía de obsequio y a quién. Durante todo el viaje Sensei nos había estado enviando obsequios que incluían efectivo. Al final, sacando cuentas, Sensei nos había casi "devuelto" la estadía, o sea que yo podía llevar regalos prácticamente para todos los incluidos en mi lista. Pude traer muchas cosas para mis hermanos, mi novia, mis padres, mis amigos… Casi no me quedó nadie por fuera. Todo esto apoyado directamente por Sensei, quien como todo un padre nos protegía y cuidaba al punto de garantizar que no volviéramos con dificultad para agradecer a nuestros seres queridos.

El regreso de Japón en 1990 estuvo lleno de miles de experiencias y obsequios, pude compartir mi experiencia en varias oportunidades y en cada una pude transmitir el enorme agradecimiento hacia mis padres, quienes fueron los promotores de mi participación en ese viaje. Los dos compañeros con los que viajé se convirtieron en profundos amigos.

Menos de dos meses después de mi regreso, en diciembre de 1990, el asunto con el clero se agudizó y meses después, a principios de 1991, la Nichiren Shoshu excomulgó a la Soka Gakkai, en un claro intento por despojarla de su membresía para así garantizarse la contribución directa de estos sinceros miembros. No ocurrió. La Soka Gakkai se mantuvo firme, siguió creciendo y mermando la cantidad de personas vinculadas al clero, año tras año.

Así resumo mi viaje a Japón en octubre de 1990.

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

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