El día
de 10 de septiembre de 2001 tuvimos los últimos diálogos en nuestra
capacitación con líderes de las divisiones juveniles de Japón, ya teníamos
bastante material para compartir y transmitir tanto a los jóvenes de Venezuela
y a la Dirección General, para quienes traíamos orientaciones y recomendaciones
que fuimos a buscar, con el objetivo de profundizar la participación y
liderazgo de los jóvenes en cada frente y campaña de la SGIV.
Los 8
líderes juveniles habíamos ido con la convicción de establecer un compromiso
con Sensei como Sucesores de Venezuela, para estar a la verdadera vanguardia en
el movimiento por el Kosen-rufu de la SGIV, así que aprovechamos al máximo cada
oportunidad de diálogo y de pedir orientación a quien debíamos. Los
intercambios con miembros de Japón y de todas partes del mundo, sobre sus
metas, victorias, campañas y obstáculos, nos daban muchas más herramientas para
profundizar nuestra misión en Venezuela.
El
último día en Tokyo lo aprovechamos para terminar de cumplir con las comprar
que deseábamos realizar, mi esposa y yo queríamos aprovechar para traer a
nuestro chamos cositas que le habíamos prometido, así que esas últimas horas
del 10 de septiembre logramos completar esos obsequios.
El 11 de
septiembre nos paramos muy temprano para ir al aeropuerto. Al igual que la ida,
viajaríamos en dos grupos: 3 DJM y una de las DJF viajaríamos por Londres; las
4 DJF restantes viajarían un poco más tarde por USA. Ese 11 de septiembre en
Tokyo amaneció con lluvia y los pronósticos no eran positivos, así que el
riesgo de no viajar estaba latente. Nosotros (vía Londres) salíamos más
temprano, así que el piloto decidió volar aún con la alarma de tifón y
justamente fue su decisión de salir a tiempo lo que garantizó que lográramos
salir. El grupo de 4 salió de Tokyo con muchas experiencias inolvidables y el
corazón lleno de compromiso con Sensei y con el Kosen-rufu de Venezuela. Luego
supimos que las 4 chicas no lograron salir porque la alarma de tifón se
incrementó y el piloto decidió cancelar el vuelo… eso terminó siendo
manifestación de buena fortuna, por lo que pasó en las horas inmediatas.
Nuestro
vuelo a Londres era de poco más de 10 horas, así que el llegar al aeropuerto
era más o menos relajante. Sin embargo, al aterrizar notamos que pasaba mucho
tiempo antes de anunciar el desembarco. Después de 30 minutos estacionados, el
piloto anuncia que por motivos de "secuestro en Nueva York" no
podíamos desembarcar. Por supuesto no entendíamos nada. Después de 45 minutos
de espera estacionados en el avión, pudimos salir a un área de
inmigración literalmente caótica. Gente de todas partes del mundo haciendo
colas interminables por juntarse muchos vuelos y la inmensa mayoría sin
entender lo que había pasado. Afortunadamente nosotros debíamos pasar una noche
en Londres, así que no corríamos riesgo de perder conexión de vuelo.
Cuando
logramos salir del aeropuerto, mientras esperábamos el transporte al hotel, me
acerqué a un quiosco a preguntar más detalles de lo que pasaba. Allí tenían un
pequeño televisor que estaba proyectando la imagen del segundo avión impactando
en la segunda torre. Le pregunté a un muchacho que atendía "¿qué película
es esa?"; me explicó todo lo que estaba pasando. Me regresé a contarle a
los otros 3 chicos lo que me habían contado y por supuesto ninguno podía creer
lo que ocurría. Llegamos al hotel agotados, tanto física como anímicamente, a
enterarnos recién de todos los detalles al poder prender el televisor de la
habitación.
Estábamos
muy conmocionados y con muchos sentimientos encontrados, estábamos regresando
de una capacitación maravillosa compartiendo escenario con 450 jóvenes de todos
los rincones del mundo, habiendo palpado y percibido lo que es el Kosen-rufu en
la sociedad (Tokyo), habíamos sido atendidos como "emisarios del
Buda" porque así lo había solicitado Sensei; los gestos de Sensei hacia
cada uno de nosotros fueron invaluables y sus orientaciones sobre la gran
misión que teníamos con el Kosen-rufu de nuestros países y del mundo fueron
estrictas y claras. Y el día del regreso a nuestros países, ocurría una
tragedia de tamaña envergadura e impacto mundial… fueron momentos muy confusos.
En
nuestro diálogo de esa noche, al día siguiente en el desayuno (y estoy seguro
que mientras intentábamos dormir), hablábamos sobre la actitud y acciones que
Sensei haría. Nosotros sabíamos que para él lo más importante era que los
jóvenes que habíamos participado en la capacitación no nos desanimáramos, no
sintiéramos desesperanza por lo que había ocurrido; sabíamos que su corazón
estaba latiendo para que no bajáramos la guardia ante tamaña manifestación de
la oscuridad fundamental de la humanidad. En sus acciones siguientes nos lo
confirmaba.
En
Londres no sabíamos nada de las chicas que se quedaron en Tokyo, pensábamos que
habían salido después que nosotros (según su itinerario) y que seguramente
estaban en pleno vuelo. Después de los nuevos sistemas de seguridad implantados
por la emergencia, salimos de Londres y llegamos a Caracas según lo previsto,
el 12 de septiembre de 2001. Recién al llegar supimos todos los detalles del
viaje de las chicas, que no pudieron salir por el tifón del día anterior, que
por los eventos del 11 de septiembre todos los terminales de USA estaban
cerrados, por lo que no podían viajar.
Al
llegar a casa y después de encontrarme con mi chamo y entregarle sus regalos,
es que pude llamar a Japón para hablar con mi esposa y conocer detalles.
Después de más de una semana es que las 4 chicas pudieron regresar. Durante los
días que tuvieron que quedarse en Tokyo fueron totalmente atendidas por Sensei
y los miembros de Japón. Sensei estaba muy preocupado por los miembros que no
habían podido regresar a sus países, entre ellos las chicas de Venezuela. Así
que dispuso de todo lo necesario para que pudieran permanecer en el hotel por
el tiempo necesario. Las chicas de Venezuela llegaron a ser las últimas en
retornar a su país, todos los jóvenes varados de otros países habían logrado
conseguir cupos o vías alternativas para regresar, pero las 4 chicas
venezolanas no. Finalmente Sensei compró los boletos de ellas 4 para lograr su
regreso a Venezuela. Así terminaba la capacitación de Japón de septiembre de
2001.