En
septiembre de 2001 volvía a encontrarme con Ikeda Sensei en distintas
oportunidades. Desafortunadamente nuestro itinerario de viaje hizo que nosotros
llegáramos un día después de un encuentro especial que tuvo Sensei con los
miembros de América Latina en el edificio del Seikyo Shimbun. Nos perdimos ese
encuentro. Pero los siguientes serían de igual impacto en la vida de cada uno.
El ritmo de
actividades era extraordinario, visitas a las sedes en el día, reuniones de
grupos en la noche, orientaciones en cada oportunidad. Éramos más de 400
jóvenes de todo el mundo y toda la Soka Gakkai de Japón trabajaba para
atendernos lo mejor posible, no sólo con atenciones protocolares, sino con
encuentros, diálogos y orientaciones que cada uno de esos 400 jóvenes
necesitábamos.
En ese viaje pude
apreciar con toda profundidad lo que luego comencé a llamar "capacitación
paralela". En los mensajes de Sensei siempre nos inspiraba a establecer
lazos irrompibles con los jóvenes del mundo, nos transmitía su deseo de que la
SGI sirviera de escenario para que jóvenes de todas partes del planeta se
unieran con la labor de promover los valores de la SGI en sus países y
comunidades. Y terminé comprendiendo que para eso es que uno participa en esas
capacitaciones!!! Ojo, por supuesto que es mi visión del asunto, pero terminé
sintiendo que eso es lo que quiere Sensei, que aprendiendo no sólo del ejemplo
de Japón, sino del ejemplo de cada país donde hay jóvenes que se esfuerzan por
aplicar la orientación de Sensei, por actuar como discípulos, uno encuentre su
camino para difundir el movimiento del Kosen-rufu en su país, en su comunidad.
Esa capacitación
paralela, que no son las reuniones planificadas, las sedes, los edificios, se
vive en los intercambios con los jóvenes de otros países, en los diálogos en
los autobuses, en los almuerzos, en las noches de diálogo en el cuarto de
alguno. Esa "capacitación paralela" me llenó de muchísima
información, de grandes experiencias de los jóvenes de otros países, de la
lucha que desarrollaban y los obstáculos que vencían. Siempre desmenuzando la
actitud de su lucha, no tanto la forma, porque siempre habría que pensar en la
"forma Venezuela", pero el espíritu sí debía ser el mismo:
corresponder al mentor.
En esa
capacitación paralela también aproveche el vínculo establecido con el grupo de
traductoras. Algunas me conocían desde mi viaje 11 años antes, que obviamente
también me conocían por mi padres, quienes habían viajado antes. Con esas
traductoras, especie de "guardianas de las palabras de Sensei",
compartíamos impresiones sobre lo que quería trasmitir Sensei en sus palabras,
por qué había usado esa palabra en especial, el tono de su voz, cuándo hablaba
como un padre que protege y cuando como uno que reprende. En fin, las
traductoras, grandes y eternas amigas, terminaron siendo fuente de invaluable
enseñanza.
En ese
viaje Venezuela también fue protagonista de un proyecto súper especial. Hacía
un tiempo, casi todos éramos amigos en común de uno de los integrantes del
Departamento de Relaciones Públicas de la SGI para América Latina; eterno
amigo. Él nos había comentado la urgente necesitad de trabajar en el sitio web
oficial de la SGI en español, ya que en ese momento sólo existía en inglés. Por
eso aprovechamos el viaje y nos reunimos con él allá en Japón, para definir el
proyecto a realizar y las tareas que asumiríamos los miembros de Venezuela:
redacción, revisión, diseño y montaje del sitio web OFICIAL de la SGI, más
nada!!! Así que de los 8, al menos 6 trabajamos directamente en el proyecto;
unos en la revisión y definición de textos, otros en el diseño y montaje (mi
hermanos por ejemplo)… y yo siendo el enlace entre los jóvenes de la SGIV y
este eterno amigo de la SGI en Japón. El primer sitio web oficial en español de
la SGI, fue producto del trabajo de los jóvenes de la SGI de Venezuela!!!
Este
gran amigo que trabajó en la SGI durante muchos años, mantuvo un vínculo muy
especial con nosotros, los jóvenes de Venezuela. Más aún, el considerarlo mi
entrañable amigo, me otorgó la buena fortuna de contar con su apoyo durante
todo este tiempo, ya son más de 15 años de haberlo conocido y de haber
aprovechado su orientación y guía en la fe. Cada vez que necesité consultarle
algo, sólo tenía que escribir un email y de inmediato me llamaba por teléfono,
para dialogar, escucharme, orientarme, guiarme y regañarme cuando fue
necesario. Sin duda, siento que este tipo de vínculos humanos es lo que Sensei
aspira que construyamos en la Soka Gakkai Internacional.
Durante
ese viaje, una de las orientaciones que mi esposa y yo habíamos solicitado con
cierta insistencia desde antes del viaje, era el poder dialogar con algún
responsable que trabajara en labores administrativas o ejecutivas de la Soka
Gakkai, esperando tener la posibilidad de detallar cosas que pensábamos
podíamos mejorar o corregir en las maneras de la SGIV en ese sentido. Pues
pudimos lograr ese diálogo el día antes de regresar. Contamos con el apoyo de
una de las traductoras más experimentadas y nos sentamos en una de nuestras
habitaciones con un Zeinenbucho (responsable de ambas divisiones juveniles) de
Tokio, que trabajaba en la sede principal. Comenzamos a hacerle el
planteamiento de las cosas que pensábamos que se podían corregir, le contamos
las propuestas que teníamos y que no eran respaldadas por la DG acá en
Venezuela; prendí el grabador y esperamos su respuesta… La primera solicitud
"apague el grabador por favor". Entendí perfectamente que cualquier respuesta sería a una pregunta
totalmente subjetiva, es decir, basada en lo que "nosotros"
pensábamos, por lo que sería un error que él lo asumiera como una verdad
absoluta. Por eso, grabarlo podía implicar que nosotros usáramos eso para
justificar nuestras propuestas. Por eso el pedido de apagar la grabadora, su
respuesta era para nosotros, los interesados, los que hacemos la pregunta, para
más nadie.
En su
respuesta fue muy concreto, mucha claridad que obviamente fue transmitida de la
mejor manera por la traductora. Nos respondía valorando nuestra labor y
reconociendo la gran pasión con la que hablábamos sobre la SGIV, reconocía
nuestro deseo de mejorar la velocidad del desarrollo de nuestra organización,
pero eso no implicó que nos indicara lo que debíamos corregir. En esencia, nos
indicó que nosotros podíamos sentir que "alguien" frenaba ese avance,
pero que ellos (Japón), luchaban con decenas, cientos, miles de esos
"alguien" que también podían asumir la postura de frenar el avance.
Por eso el enfoque jamás es personalizar, sino más bien reconocer la función
que se está manifestando y corregir lo necesario en la actitud para enfrentarla.
Un problema administrativo o de estructura organizativa, en la Gakkai, nunca se
ataca distinto a cualquier otro problema: se cambia la causa que origina el
obstáculo, se observa la función que aparece y se actúa para corregir. Este
Zeinenbucho no volví a verlo en mis siguientes viajes, pero sus palabras de
aliento jamás las he olvidado.
Ese año
2001, se estaba dando la reforma en la ceremonia del Gonguio. En la década de
los 90 la Soka Gakkai venía trabajando para reformar la costumbre de las 5
oraciones en la mañana y 3 oraciones en la noche, que se había aprendido de los
sacerdotes en la época de Makiguchi y que era la forma en que todos los
miembros del mundo hacíamos Gonguio. En esa década previa al 2001 Sensei había
estado hablando de la importancia del corazón y espíritu de la práctica sobre
las formas y maneras, y esto incluía el formato que prevalecía del Gonguio.
Pues en esa capacitación Sensei nos anunciaba su deseo de que fuéramos los
jóvenes del mundo quienes iniciáramos el proceso de cambio hacia el formato de Gonguio que hoy conocemos. Así que Sensei,
frente a los jóvenes del mundo, solicitaba nuestro apoyo para iniciar este
proceso, sabiendo que como todo cambio traería resistencias naturales en los
miembros con más tiempo de práctica; de hecho, en Japón el proceso de cambio se inicio tiempo después. Así fue que los más de 400 jóvenes de la
SGI en ese septiembre de 2001 iniciamos el proceso de cambio en el formato del
Gonguio diario.
En esa
capacitación también estuve incluido entre los que recibieron su "Botón de
oro", pequeño gesto que tiene la SGI, entre otros, para reconocer a los
líderes que llegan a Japón. Aunque no llevo la cuenta, ya somos varios los
líderes de la SGIV que hemos recibido el botón de oro. Lejos de representar un
"premio", preguntando a las traductoras me gustó su enfoque, porque
más bien es una manera de decir "esperamos seguir contando con sus mayores
esfuerzos por le Kosen-rufu de su país". Acepté con convicción ese enfoque.
Tal como
de costumbre, los obsequios de Sensei fueron innumerables: objetos para la
práctica, cupones de compra, efectivo, descuentos en costos del viaje,
comida!!! En fin, Sensei siempre encuentra la manera de hacer que cada viaje
sea especial, por supuesto contando con el apoyo de todos los miembros del
Japón que eran "voceros" insuperables en esta labor de entregarnos
esos obsequios. Resultado de muchos de esos obsequios fueron los muchos regalos que pudimos traerle a nuestro chamo, que resultó uno de los más favorecidos en que sus padres viajaran juntos a Japón.
Uno de
esos obsequios sería tan extraordinariamente especial, que literalmente es
inolvidable para cada uno de los jóvenes del mundo que participó. Días antes de
finalizar el curso, cada uno de los más de 400 jóvenes recibió en su habitación
o a través del líder de su delegación, una frase de Gosho escogida por Sensei.
Explico: un sobre con el nombre de uno, con un papelito dentro con una frase de
gosho que Sensei "nos obsequiaba". Cada uno encontró una
"orientación directa" de Sensei en esa frase. Fue inevitable
encontrar la relación directa entre esa frase y la realidad de vida de cada
uno. Místico? Pues sí. Honestamente yo DUDO que Sensei se sentara con el
listado de 450 jóvenes y dijera " a éste le mando esta frase, y a este
otro le envío esta…" y así 450 veces. De verdad lo dudo, pero es posible,
con la dedicación que tiene Sensei para atender a los miembros que llegan a
Japón y más aún con los jóvenes, es posible que haya pasado. En cualquier caso,
también es posible que haya escogido una serie de frases y que al azar nos haya
tocado la que recibimos, la cosa es que "místicamente", por ley de
causalidad, nos tocó esa frase que irremediablemente pasó a ser la guía ETERNA
de cada uno de los que la recibimos… Mi frase, incluida en el gosho "El
verdadero aspecto de todos los fenómenos", primero Gosho que me tocó
explicar en la SGIV, es esta:
"Al
principio, sólo yo, Nichiren, entoné Nam Miojo Rengue Kio. Pero luego siguieron
dos, tres y cien más, que lo entonaron y enseñaron a otros. Así, de este mismo
modo, se llevará a cabo la propagación en el futuro. ¿Acaso no es éste el
significado de "irrumpir de la tierra"?
Desde
ese día ésta es mi frase de gosho, puesta en cuanto lugar puedo para nunca
olvidar su significado: siempre empieza uno, pero con la vida se inspira a los
demás, creciendo de uno en uno… Gracias Sensei.
Me queda
contar sobre el regreso de este inolvidable viaje: 11 de septiembre de 2001.
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