La reunión previa a
la convención fue con los máximos representantes de cada país. En el caso de
Venezuela asistimos mi esposa (quien para ese momento ya era la responsable
nacional de la DJF) y yo (asistente nacional). En esa reunión el responsable de
las divisiones juveniles de Perú compartió con nosotros algunos datos de cómo
tuvieron que enfrentar la negativa de los máximos líderes de su país y de la
SGI de Japón, principalmente por su preocupación de que los jóvenes del
interior y del exterior estuvieran seguros y bien atendidos. Sin duda la
situación de nuestros países ocasionaba ese tipo de incertidumbre, pero los
jóvenes del Perú estaban muy comprometidos por proteger a los jóvenes que
viajarían con todo su daimoku. Por supuesto, luego de unir en ese objetivo a
los adultos, las damas hicieron continuos maratones de daimoku antes y durante
todo ese encuentro.
En esa reunión los
jóvenes que fueron de Brasil compartieron con cada país un obsequio muy
especial: unos videos en VHS con algunos de los temas incluidos en su Curso
Básico de Budismo. Una producción original de la Brasil Human Network, la
agrupación de jóvenes miembros de Brasil que se encargaba de todo lo
audiovisual que se producía en Brasil… sí, tal como imaginan, de ahí surgía la
idea general de lo que hoy es Visión Soka… Esos videos recién pudimos verlos al
regreso y son producciones dramatizadas de circunstancias cotidianas, con guion
y actores! Al final de cada "escena", uno de los máximos líderes de
Brasil realiza una pequeña exposición de lo que se había apreciado de manera
dramatizada y explicaba con más detalle el concepto de la teoría expuesto. Los
temas incluían "Los 10 mundos", "Unidad del individuo y su
entorno", etc… "yo quiero eso para la SGIV" sigue teniendo
presencia.
Esa reunión también
sirvió para compartir varias ideas de los países asistentes y los líderes
juveniles de la PSGI nos confirmaron su deseo de que esa fuera la "1ra
Convención de Jóvenes - Latinoamérica" de muchas, con la idea de que año a
año se fuese logrando un país distinto como sede. De esa reunión salimos todos
los países muy animados a lograr eso. Evidentemente, no se logró, entre las
razones de mayor peso: 11 de septiembre de 2001. La reunión terminó designando
a los líderes que intervendría al día siguiente en la convención frente a los 5
mil jóvenes. Por Venezuela, mi esposa, responsable nacional de la DJF.
Durante los días
previos pudimos conocer varios sitios turísticos de Lima, fuimos muy bien
atendidos por los jóvenes de Perú quienes con mucha disposición nos iban
llevando a estos sitios. Se notaba su preocupación por mantenernos seguros,
pero no era distinto a lo que en Argentina por ejemplo también vivimos los que
fuimos. En estas cortas visitas, ¡al menos yo pude conocer más de lo turístico
de Lima!
El día de la
convención todos estábamos muy ansiosos porque el número de invitados (5.000) no era
cualquier cosa, y era importante que los jóvenes de Perú resultaran victoriosos
para cualquier otra actividad de este tipo en otro país, porque sería una
muestra contundente de lo que los jóvenes logran con pasión y compromiso.
Los jóvenes del
exterior fuimos llevados al lugar en el autobús designado para nosotros y
cuando llegamos ya había un número de jóvenes en el lugar, así que pudimos ver
cómo se iba llenando el gran espacio para 5.000 personas, poco a poco iban
llegando jóvenes de todas las regiones del Perú con sus pancartas en mano. Por
supuesto, muchos familiares y amigos de los miembros jóvenes de la PSGI.
El programa no lo
recuerdo en detalles, pero participaron las bandas juveniles que para ese
momento ya estaban viniendo una excelente etapa de reinicio con jóvenes que
estudiaban música y su actuación fue muy buena. Hubo bailes y otros actos que
animaron la convención. Las palabras generales fueron conducidas por lo máximos
líderes juveniles y participó un representante de cada país. Por Venezuela la
responsable de las muchachas trasmitió nuestro compromiso por crear una cultura
de paz. El final incluyó que todos los jóvenes del exterior estuviéramos en
tarima para la canción de cierre. La canción…
Había sido compuesta
por un músico peruano que no recuerdo bien si era descendiente de japoneses o
vivió en Japón, la cosa es que tenía que ver con Japón. Los venezolanos
conocimos la canción estando allá, pero al parecer otros países ya la conocían
por actividades previas, así que algunos ya repetían algunos pasajes de
memoria. Y fue imposible no aprenderla, porque los jóvenes de Perú habían
"confabulado" explícitamente para que la escucháramos cuantas veces
fuera posible, así que en cada viaje en el autobús, en cada almuerzo común, en
cada inicio o final de actividad de programa, la canción era puesta… así que
fue imposible no aprenderla. Ellos estaban más que felices de repetir y
repetir, y repetir, y repetir, y repetir la canción… Y los venezolanos
contentos las primeras… 20 veces??? Después se hizo algo repetitiva la
canción...
Por supuesto
estábamos más que claros del gran deseo de los jóvenes de Perú de convertir a
la canción en el nuevo himno de América Latina, y al menos por esa actividad lo
fue! Claro está, esas himnos se convierten en tales de manera natural, casi
siempre sin buscar que así pase.
En definitiva todos
los jóvenes del exterior finalizamos la convención en tarima bailando y
brincando con la canción, con un ánimo que era contagiado por los 5.000 jóvenes
en gradas que también bailaban y brincaban. Entre esos jóvenes había varios de mis primos, quienes por supuesto asistieron al saber de la actividad
y que nosotros estaríamos allí, y con ellos había establecido un
"acuerdo" para "hacer payasadas" mientras estuviera en
tarima, así que cumplí con el trato.
El último día en
Lima mis hermanos y yo pudimos dedicarlo a compartir con nuestra familia,
encontrarnos con nuestros abuelos, tíos, primos y amigos, que convirtieron cada
minuto en recuerdos más que inolvidables. Ellos muy contentos de que
estuviéramos allá, nosotros super agradecidos por que la SGI nos brindaba estos
momentos de tesoro por partida doble.
La SGI, la SGIV, las
divisiones juveniles, seguían marcando la pauta de mi vida. Estaba dispuesto a
seguir absorbiendo al máximo de estos encuentros, de estas enseñanzas de vida,
seguía motivado a ser un Sucesor de Venezuela, un digno discípulo de Sensei,
así que regresando volvía a preocuparme por aplicar todo lo aprendido.
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