miércoles, 7 de mayo de 2014

Guardianes de la Paz - El inicio

Después de conversar con todos los involucrados e informarlo en la Dirección General de la época, los grupos Sokahan y Gayokay iniciaron 2001 actividades en conjunto como un nuevo grupo. La coordinación comenzó a realizarse para que todos los miembros de ambos grupos comenzaran a identificarse como uno sólo.

Para nosotros era muy importante identificar el "nuevo" grupo con un nombre para la nueva etapa, para que ninguno de ambos grupos se sintiera desplazado ni mucho menos. Después de pasearnos por varias alternativas, nos quedamos quizás con la más obvia. "Soka" significa "creación de valor", "han" significa grupo. Así que terminamos definiendo que el nombre a asumir fuese "Grupo Soka". Con este nombre se inició esta nueva etapa en la capacitación de líderes de la DJM y el Grupo Soka comenzó a funcionar como punta de lanza en la forja del espíritu de "hacer lo que sea necesario" en la DJM.

El Grupo Soka, al fusionar la misión de los dos anteriores, coordinaba la logística de las actividades, resguardaba a los miembros, coordinaba las guardias en el Kaikan, atendía los salones y altares, etc. Ahora todo se concentraba en el Grupo Soka. Así se fue creando la identidad de este nuevo grupo.

El inicio no lo recuerdo complicado, el responsable era el anterior responsable de Sokahan y tenía dos asistentes, uno de ellos el anterior responsable de Gayokay. Para ese año 2001 toda la SGIV se preparaba para una actividad muy especial, en junio se realizaría una capacitación nacional de la División Femenina con participación de invitadas de varios países, por lo que era una actividad muy significativa y de envergadura para la SGIV.

Como asistente nacional me interesaba que este nuevo Grupo Soka recibiese todo el impulso necesario para convertirse en esa punta de lanza en la capacitación de nuestros líderes de la DJM, así que junto al responsable nacional y los líderes de Zona y Área de la división, nos dispusimos a animar a cada líder de la DJM a participar activamente en el Grupo Soka, ya que hasta ese momento muchos habían dejado de integrar Sokahan o Gayokay.

Para mí la labor era fundamental, si lográbamos que el naciente Grupo Soka estuviese integrado por todos o la inmensa mayoría de los líderes de la DJM, la división entera sería impactada por el dinamismo impreso por esta renovación del compromiso y espíritu de discípulos en este grupo de capacitación. Así que el ánimo a participar en el Grupo Soka a los líderes de la división se convirtió en una tarea prioritaria en mis acciones diarias.

Yo había hecho guardias de Gayokay, no de Sokahan, ya que siempre fui un Banda de Metales y siempre me tocaba estar "en escena". Al dejar de estar al frente de la banda de música, el reto y compromiso era forjar este grupo cuya base es la acción "tras bastidores", y la única amanera de lograr esto era con el ejemplo, ganarme la confianza de aquellos a quienes se debía animar mostrando con acciones lo que significaba actuar pensando en la atención, resguardo y felicidad de los miembros y amigos que participaban en una actividad de la SGIV.
Poco a poco se fueron sumando cada uno de los responsables de la DJM en Caracas, la capacidad de respuesta se iba asegurando y ampliando. Al acercarse el momento de la actividad contábamos con 25 DJM integrando en nuevo Grupo Soka, número que duplicaba los participantes de ambos grupos anteriores juntos.

La actividad de la División Femenina se realizó en el Hotel Ávila, se alquiló el Salón Venezuela del hotel que significativamente había servido para las primeras asambleas que realizó la SGIV en sus primeros años, así que la División femenina volvía a usar este salón tan significativo para la SGIV.

Como era natural, la logística de la actividad recayó en los grupos juveniles. Biakuren, el grupo de forja de la DJF, también estaba en renovación de su compromiso y estaba liderado muy de cerca por mi esposa, responsable de la DJF, quien junto a las otras chicas de Zona y Área se preocuparon por fortalecer el grupo Biakuren y fueron las principales líderes de esa logística para atender a las damas de todo el país y las invitadas del exterior.

Tanto la DJM como la DJF asumimos con mucha seriedad el apoyo logístico de esta actividad, no sólo por cumplir la misión intrínseca a los jóvenes, sino también a modo de agradecimiento por el gran apoyo que la DF (y la DC) habían aportado a la actividad internacional que habíamos realizado en octubre del año anterior, la "Convención de Sucesores de Venezuela". Con todo el compromiso necesario los jóvenes estuvimos siempre atentos y presentes para cualquier requerimiento o cambio del programa que había establecido la DF. Y junto a la DC, se realizaron todas las actividades de apoyo en el transporte y búsqueda de las visitantes para que participaran en la asamblea de la DF.

Fueron tres días intensos de actividad, de esos donde se hace daimoku durante todo momento posible, incluyendo "durante" la guardia. Recibir a las damas del interior y exterior, atender el local, la planificación del programa, todos los cambios pertinentes, sin duda todo muy agotador pero asumido con ese compromiso de aprovechar la oportunidad para consolidar la misión del naciente Grupo Soka.

Durante los tres días de actividad, sentí la renovación del compromiso de esos líderes DJM que habían dejado de participar en Sokahan o Gayokay, al organizar las guardias lo habíamos hecho por turnos, pero al final, la gran mayoría de los 25 jóvenes apoyó jornadas completas, demostrando que volvían a despertar ese compromiso con la misión de un DJM: hacer lo que sea necesario. La gran mayoría realizó su actividad de guardia con alegría, compañerismo y mucha disposición. Tanto los que fueron Sokahan como los integrantes de Gayokay, mostraron toda la disposición a atender a las DF.

En total fueron 800 damas las que participaron, jamás olvidaré lo complejo que fue tener a tantas mujeres juntas en un mismo escenario. Hablamos de la División Femenina, que agrupa a damas adultas y mayores. Esto quiere decir que los tiempos para movilizarse, la velocidad con la que atienden o responden a una solicitud, no es la más expedita. Todo se demoraba más que lo planificado, todo era más lento, el programa se alargaba, lo planificado debía modificarse sobre la marcha. Por supuesto las responsables nacionales iban acomodando lo necesario, pero sin duda el apoyo de las Biakuren, entre ellas mi esposa y el grupo de chicas de Área y Zona, fueron determinantes para apoyar estos cambios necesarios y ajustes de tiempos y programa.

Lo anterior no era para nada algo nuevo o que se enfrentara por primera vez, sin embargo para muchos jóvenes, chicos y chicas, sí era la primera vez que participaban en una actividad de esta envergadura, por eso fue una gran prueba para la disposición de esa generación renovada de líderes de la División Juvenil.

Hubo cosas que se tuvieron que modificar aún sin esperar la pauta de las responsables nacionales de la DF, y me refiero a esos casos donde el cambio de un punto, del tiempo de algo en el programa debía modificarse para atender por ejemplo las salidas de las viajeras del interior o exterior y no se podía consultar a las líderes nacionales de la DF porque estaban atendiendo otras cosas, así que mi esposa y las DJF asumían modificar esos puntos para atender la necesidad de manera inmediata. Para mí eso es algo digno de resaltarse, porque jamás la forma prevalece ante la necesidad de atender correctamente a los miembros que participan de una actividad, así que ser líder implica reconocer esa necesidad y promover la acción necesaria aunque eso signifique modificar algo en las formas y maneras.

Esa actividad de la DF en 2001 representó el mejor escenario para forjar el espíritu de compromiso en cada integrante del naciente Grupo Soka, que todavía no tenía uniforme definitivo, sólo se aprovechaba los uniformes que ya se tenían. Pero para eso momento todavía eso no era lo más importante, todo el enfoque estaba en forjar el compromiso con la SGIV, con la misión de DJM, con la identidad de ser Sucesores de Venezuela.

En el análisis posterior de la actividad, los chicos que participaron compartieron su satisfacción de volver a ver tantos jóvenes involucrados luchando juntos con el mismo corazón: cuidar y proteger a los miembros que participan en el movimiento por el Kosen-rufu. Para ese momento, el lograr convocar a este número de líderes y miembros de la DJM de Caracas representó un gran logro para nosotros. Personalmente, por un lado sentí que cumplimos el objetivo de responder a la DF con todo nuestro esfuerzo, y por el otro logramos aprovechar el escenario para profundizar los lazos entre los jóvenes que integraban el Grupo Soka, gran causa en ambos sentidos que sembró y dejó grabado el efecto de lo que vendría después: la consolidación de Guardianes de la Paz.

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