martes, 5 de junio de 2012

Convención Sucesores de Venezuela - 4


Una visita familiar inolvidable

El jueves 12 de octubre arrancó la convención y por supuesto los días con pocas horas para dormir, atendiendo a los chicos participantes y los detalles pendientes del programa.

El día viernes fue destinado para aprovechar a los líderes del exterior en visitas familiares a jóvenes específicos durante la mañana y la tarde, y junto a mi responsable nacional definimos que yo fuera visitado por el líder de DJM de Brasil. Sin duda una oportunidad que pensaba aprovechar al máximo.

Llegaron a mitad de tarde, mi responsable nacional acompañando a los líderes de Brasil. Con uno de ellos, representante del grupo Sokahan de Brasil, ya había logrado un vínculo muy especial, habíamos logrado una excelente comunicación en el portuñol de ambos. A él le gusto mucho mi casa. El máximo responsable (el asistente nacional de la DJM en Brasil) sólo dio una mirada general y me pidió hacer daimoku sancho antes de comenzar.

En mi casa habíamos destinado un cuarto para el Butsudán desde que mi esposa y yo llegamos a finales del '93, en mi casa funcionaba un Grupo y por eso en ese cuarto alfombrado sólo estaba mi Butsudán, la computadora y una biblioteca. Pero ese día, como comenzábamos la multitarea muchos de nosotros, había una colchoneta por uno de los chicos que se estaba quedando en mi casa. Además, mi esposa y yo practicamos en una casa con Gojonzon desde antes de los 7 años, pero recibimos nuestro Gojonzon en noviembre de 1993 y el Butsudán había sido "el tema" eterno, nunca lográbamos estar convencidos del "modelo" que queríamos.

Para ese momento mi Butsudán era la cajita sencilla que se compra en el Kaikan con una mesa de televisor de esas de tubos cromados, con un gran vidrio biselado como base que habíamos comprado para el "Butsudán definitivo", que sería de tres láminas de vidrio biselado para los tres niveles… nunca definimos las bases de esas tres láminas. Nunca llegamos a cambiar la cajita que compramos en el Kaikan. Así que mi altar era muy modesto, nada mal y bien presentable, pero modesto al fin.

Todo este cuento, es porque apenas terminamos el sancho, comenzó el primer batazo… me dijo: "el lugar donde está nuestro Gojonzon debe ser el mejor lugar de nuestro hogar, porque representa el lugar donde desarrollamos la práctica para extraer nuestra budeidad. El mueble de nuestro altar debe ser el 'mejor mueble' de nuestra casa, para que todo el que entre reconozca la gran importancia que merece nuestro altar en nuestro hogar". Podía haberle explicado todo lo anterior, pero mi reacción inmediata fue "qué le voy a decir… tengo que aplicar su orientación y listo". Sabía que él, asistente nacional de DJM, estaba hablando y orientando a un asistente nacional!!! No estaba hablando con un miembro que debía "animar", él estaba "forjando" a un asistente nacional.

Me contó la experiencia que vivió con su mamá. Él se había propuesto desde hacía mucho comprarle una casa grande a su madre en agradecimiento. Gracias a toda la buena fortuna por su lucha en el Kosen-rufu de Brasil, había logrado cumplir su meta y salió con su mamá a que ella eligiera su casa. A cada casa que llegaban, ella apenas entraba decía "esta no es". Pasaron por varias casas y ella repetía lo mismo, apenas entraba decía "esta no es". Solo después de varias casas que visitaron, entro a una en la que dijo "esta es!!!". Él le preguntó cuál era la diferencia de esa con las demás, y ella respondió: "que esta tiene un gran salón en la entrada donde pondré mi Butsudán y todos los miembros entrarán cómodamente". Quedaba alguna duda sobre mi Butsudán??? Después de muchos "ensayos", recién en 2008 logramos tener nuestro altar "tal como lo queríamos" y el "mejor lugar de la casa" (en 2005).

El pana hablaba con tanta fuerza y contundencia, que era inevitable sentir que le podía preguntar cualquier cosa y que recibiría la justa respuesta que profundizaría mi vínculo con la Gakkai y con Sensei. Sin lugar a dudas ha sido un ejemplo a seguir durante todos estos años.

Después de la celebración de marzo de ese año 2000, llegó a mis oídos un comentario que realmente me influenció más de lo que hubiese pensado. En esa actividad había sido nombrado asistente nacional y por el programa tuve que decir unas palabras. Por lo que dije, hubo alguien que percibió que yo "necesitaba apoyo y forja" (jamás supe si era sólo "alguien" o fueron "alguienes…"); esa persona percibió que yo estaba acostumbrado a trabajar sólo porque en mis palabras no mencioné que "apoyaría a mi responsable nacional", sino que hablé sólo de "mi determinación personal"; además eso le indicaba que mi relación con Sensei podía no estar establecida profundamente.

Aunque al principio no quise darle importancia y más bien seguir actuando basado en mi compromiso con la SGIV y con Sensei, durante todo el año ese comentario había estado presente en mi mente, como un recordatorio fosforescente de lo que podía haber estado proyectando con mis acciones. Por más que quisiera, el comentario se mantuvo hasta ese momento causándome la incomodidad necesaria para sentirme "evaluado"El pana de Brasil me escuchó con toda atención y luego me transmitió su recomendación. 


No podía permitirme mantener mi corazón influenciado por lo que otros pensaran, sólo yo podía saber lo que había en mi corazón, y si en mi corazón estaba el agradecimiento a Sensei, eso se vería en mis acciones. El detalle está en cómo pulir nuestro corazón para hacer que Sensei tenga presencia en nuestras acciones. Me transmitió los pasos que él consideraba imprescindibles: 1) leer a Sensei, sólo así podemos conocer su pensamiento; 2) hablar de Sensei, o sea, transmitir su orientación; 3) aplicar la orientación de Sensei, es decir que debía esforzarme por YO aplicar lo que decía Sensei.

Nuevamente comenzó a hablar haciéndome evidente su preocupación por "forjar al asistente nacional" y me puso un jemplo de lo que pasa cuando un DJM lucha "solo", o cuando la DJM lucha "sola". Es un ejemplo muy gráfico que con gusto compartiré personalmente con el que lo desee, en varias oportunidades ya lo he compartido con algunos, pero en esencia el ejemplo "gráfico" demuestra que si la DJM lucha "sola", "no se ve nada bien", en alusión a lo que se proyecta al resto del entorno.

Esa visita, internacional, en mi hogar, marcó una especie de renovación en la determinación por jamás descansar en el esfuerzo por ser mejor discípulo del mentor, transcender comentarios adversos, tomar de ellos lo que me hace crecer y desarrollar mis mejores capacidades como Bodisatva de la Tierra. Era viernes, y ya la convención era, no un éxito, era transcendental, histórica e imborrable en la mente y corazón.

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