Más diálogo
Ya el primer
encuentro con los líderes de Brasil y Argentina había sido súper contundente,
pero quedé demasiado impactado y quería aprovechar cada minuto extra que
pudiera, así que apenas terminando la reunión le pregunté al líder de Argentina
si podíamos seguir conversando, por supuesto ofreciendo apoyarlo a acomodarse,
ya que todavía estaban llegando! Él con mucha amabilidad no dudó en ponerse a
la orden para que le preguntara lo que quisiera.
Había un par de
cosas que me interesaba preguntarle. Durante el diálogo que recién había
terminado, él contó sobre la realidad de la DJM de Argentina en los años
recientes, donde los grupos Sokahan y Gallokay habían mermado en su membresía,
y que ellos, evaluando la situación, decidieron formar un nuevo grupo que
incluyó a los pocos miembros que quedaban de ambos grupos, y llamaron a esta
nueva agrupación "Fénix", con toda referencia a "surgir de las
cenizas". Necesitaba conocer todo el detalle posible, porque para esa
época, Sokahan y Gallokay eran grupos "súper tradicionales" en la
Gakkai y para Venezuela representaba todo un tema el cómo reforzar ambos
grupos. Escuchar esta historia era como un batazo en la cabeza, que me dejaba
pensando "¿cómo se les ocurrió crear un grupo nuevo? ¿Eso es
posible?"
Con gran amabilidad
fue contándome la realidad que la DJM de Argentina vivió, con jóvenes
desanimados, poco compromiso, etc., nada extraño o ajeno a lo que vivíamos en
Venezuela… la diferencia es que ellos "se atrevieron" y refundaron la
forja en la DJM, con este grupo Fénix que unió las funciones de ambos grupos y
comenzó una nueva etapa en la DJM de Argentina. Contaron con el apoyo no sólo
de los principales líderes de la división, sino también con los máximos líderes
de la SGI-AR. A esa fecha (2000), el grupo Fénix se había establecido como el
grupo de auténtica forja de los líderes de la DJM de Argentina y hasta labores
sociales realizaban, cuando apoyaron en varias situaciones de calamidad donde
ofrecieron su apoyo a las autoridades civiles, haciendo lo que él me decía:
"nada ajeno a lo que Fénix hacía, apoyo logístico, distribuir materiales
de auxilio y enceres, etc.".
La grabadora en mi
cerebro trataba de procesar todo lo que escuchaba y de no perder detalle.
Comenzaba a imaginarme cómo implementar una misma estrategia en Venezuela, con
quién hablarlo, cómo plantearlo. Sin duda sentía que era necesario un proceso
similar, pero requeriría de mucha sabiduría y paciencia para implementarlo.
Luego, comencé a
evaluar si planteaba una nueva interrogante o no, si le daba chance de terminar
de instalarse o si aprovechaba la confianza que me transmitía. Sin duda, lo que
deseaba plantear me resultaba incómodo hablarlo con los chicos de Brasil, no se,
a ellos los veía mucho más formales y el "tema" con ellos se centraba
en la convención, por lo que de repente "salirme del tema" con los chicos de Brasil, aún no
lo veía tan natural… aún…
Por todo lo que el
pana de Argentina me describía, comencé a sentir mucha afinidad con la realidad
de los jóvenes de allá. Así que le conté que en Venezuela estábamos atravesando
una realidad los últimos años que si bien yo no veía como "un problema",
los comentarios de otros chicos me hicieron caer en cuenta de que ciertamente
estaba causando incomodidad: la inter-relación entre chicos gay y no gay.
Una vez uno de los
muchachos me comentó: "¿te has dado cuenta que chicos gay se sientan
juntos y separados de los chicos no gay?". Ese día hice memoria y comencé
a darme cuenta lo que me estaba diciendo ese muchacho. Recién caía en cuenta
que eso podía ser "un problema", porque hasta ese momento consideraba
natural y fluido el trato entre chicos de una u otra tendencia. Obviamente,
no había prestado tanta atención. Los chicos "hetero" comenzaron a
compartir conmigo sus "incomodidades y extrañes" porque cada vez
ingresaban más chicos gay a la SGIV. Mi reacción siempre había sido la misma:
"y… el problema es???" O sea, confieso que yo no veía algo que fuese
"extraño" o con motivos para causar esa incomodidad que escuchaba…
Nuevamente, yo no estaba viendo lo mismo y mi trato con todos los muchachos era
muy fluido , contaba con la confianza de muchos chicos y honestamente nunca
había diferenciado a los chicos por sus preferencias. Más bien era más
"prejuicioso" con su compromiso con la Gakkai. Eso si me ponía
implacable.
Después del cuento,
el pana argentino comenzó a contarme que ellos experimentaron situaciones
similares y el cómo lo abordaron me pareció súper inspirador. Me contó que lo
primero era aclarar que en el mundo de la fe no hay ninguna diferencia entre
los practicantes, así que cuando algún chico se acerca a un líder, no espera
menos que ser orientado en la fe, no en otra cosa. Que obviamente habrá
diferencias, pero cuando las abordamos con la orientación de fe no hay
diferencia que no pueda ser trascendida. Aunque los obstáculos sean por asuntos
del corazón, el sufrimiento tiene la misma raíz y sólo es superado con la fe en
Nam Miojo Rengue Kio. Un verdadero líder es capaz de reconocer el potencial de
cada persona sin importar sus gustos y maneras y eso no sólo se aprende, sino
que también se enseña.
Por otro lado, ellos
iniciaron una estrategia donde impulsaban que chicos de distinta preferencia
trabajaran juntos en comités o campañas específicas y eso fue distendiendo las
diferencias y llamó a todos por igual a integrarse en la misma lucha: atender a
todos los jóvenes que se acercaban. Poco a poco el escenario les mostró que era
posible trascender los prejuicios.
Todo lo que me
transmitió me inspiró a promover ese escenario creado por los DJM de Argentina
y terminé esa conversa con un espíritu renovado de "hacer lo que sea
necesario" para refundar el compromiso de la DJM y la nueva generación de
líderes que tan necesario era para generar y mantener este nuevo
"escenario".
Ese primer día
siguieron ocurriendo muchas cosas, fue el primero de 4 días SÚPER intensos y
que espero contar cada detalle grabado en mi corazón.
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