sábado, 30 de mayo de 2015

JCP - Anécdotas - 2

Zulia

Una miembro de la SGIV trabajaba en la conducción de uno de los departamentos de ACNUR, responsables de la atención a los refugiados en Venezuela. A través de ella se logró un proyecto de trabajo con una ONG con sede en Maracaibo y que trabajaba con la comunidad a través de asociaciones de vecinos, instituciones culturales, etc. Uno de sus proyectos involucró a maestros de comunidades que atendían niños desplazados de la Guajira por distintos motivos. Así que el vínculo con esta institución nos permitió trabajar durante 4 semanas entre noviembre y diciembre de 2004 para llevar el taller a estos educadores. Fueron los primeros talleres JCP para educadores que brindó la SGIV.

Los gastos de traslado se canalizaron a través de ACNUR, así que ni la SGIV ni ninguno de nosotros costeó sus pasajes. Yo no participé en la primera de estas jornadas, pero si en la segunda y tercera, porque creo que la cuarta tampoco me tocó. Esas dos jornadas en las que sí participé fueron experiencias inolvidables.

La gente de la ONG - extraordinarias y cálidas personas - nos recibían el viernes en la noche, nos ofrecía hospedaje en un hotel cercano y los talleres se realizaban en su sede, todo en Maracaibo. La primera jornada me iba a Maracaibo con un malestar estomacal previo (nada raro realmente), así que la cena de ese viernes, invitada por ellos, lo que hizo fue empeorar ese malestar, vomité varias veces en la noche y pude dormir muy poco. Como viajaba junto a mi esposa de alguna manera sentía confianza en que si yo no podía conducir nada del taller, al menos ella estaría al frente sin ningún problema. Al día siguiente el director de la ONG, que conocía muy bien esos malestares estomacales por experiencia propia, me preparó una infusión de varias cosas que honestamente fue mágica, y me mejoró bastante esa mañana.

Siendo la segunda jornada ellos ya conocían el taller, pero nos estaban conociendo a nosotros, así que igual tenían expectativas por saber qué de diferente haríamos a quienes fueron a la primera jornada. Esa mañana fueron llegando los maestros y profesores. Ellos los recibían haciendo unas dinámicas que rompían el hielo y hacían que nos conociéramos un poco más todos. Su proyecto de trabajo se basaba en jornadas de todo el sábado y el domingo, el taller JCP estaba incluido el sábado en la mañana como inicio, así que después de esas dinámicas de introducción - conducidas por un maracucho súper especial y particular, todo un personaje - nos presentaban a nosotros, la SGIV con el taller "Jóvenes Constructores de la Paz".

La estructura era exactamente la misma que se mantiene hoy, mi esposa y yo nos dividíamos cada punto, ella comenzaba con la introducción y yo presentaba los primeros conceptos hasta el video. Yo seguía con las reflexiones post-video y ella presentaba la primera dinámica para luego turnarnos. Las dos jornadas fueron muy dinámicas, los educadores siempre fueron muy participativos, incluso en la segunda participaron unos educadores miembros de la SGIV del Zulia.

En una de las jornadas llegó muy temprano una monja, que trabajaba en esta labor de atender a las familias guajiras desplazadas. Imposible negar que generó mucha expectativa en mí sobre cómo tomaría el taller, su participación, su interacción… En la parte cuando preguntamos "quién ha contribuido con la paz" no fue la primera en intervenir, pero yo estaba expectante de su participación, debe haber sido la tercera o cuarta en intervenir y decir "pues Jesucristo!" Mi comentario inmediato fue "Claro! Esperaba que fuera la primera en nombrarlo!" A partir de ahí ella tuvo más confianza en realizar sus comentarios.

Fueron los primeros talleres para educadores, mi esposa y yo comenzamos a darnos cuenta del nivel distinto en el lenguaje a usar, en los ejemplos a usar, en cómo inspirarlos a llevar el mensaje y la actitud hacia los alumnos y niños que apoyaban.

Ese proyecto conjunto con la ONG fue exitoso desde todo punto de vista, seguíamos acumulando más experiencia, obteníamos más comentarios positivos sobre la labor que realizábamos, más recomendaciones sobre cómo enfocar cada sección. Como fuimos acompañados por una de las grandes amigas miembros de la SGIV, profesora en la UCV, ella fue como acostumbra ser, muy elocuente en sus comentarios y recomendaciones, y quizás sea la que contribuyó de manera más determinante en que el taller sea conducido por las DJs, en ese entonces más determinante, pero que esa siga siendo la pauta de la SGIV hoy en día.

Para ella la situación se basaba en lo siguiente: los jóvenes no representan una "competencia" para los educadores, y si bien en un principio los educadores pueden sentir menosprecio por el hecho de recibir un taller de "jóvenes no educadores", el contenido del taller y la propia actitud de los jóvenes logra trascender esa resistencia y termina por lograr el objetivo de causar la reflexión que se espera. En su opinión, eso sucede porque la acción y la actitud de los jóvenes de la SGIV al conducir el taller, no son para nada distintas a las acciones y la actitud que tienen al conducir una actividad en la Soka Gakkai. Entonces, cuando los jóvenes conducen el taller lo que exponen son los valores que han forjado en su actividad por el Kosen-rufu dentro de la Soka Gakkai, asumiendo a cada participante como una valiosa vida que debe ser atesorada como un potencial Bodisatva de la Tierra. Ahí entonces la clave del éxito del taller JCP conducido por los jóvenes.

Por todo lo anterior sigo manteniendo la premisa de que "el taller JCP, ES el tallerista".

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