Mi esposa también fue nombrada asistente nacional en la misma fecha. Sin embargo, debido a que la responsable de la DJF tuvo que irse a vivir al exterior, antes de terminar el año 2000 mi esposa fue nombrada responsable nacional de la DJF. Así, ambos compartimos una nueva etapa en la Dirección General de la SGIV desde ese año 2000, con un nuevo escenario para impulsar nuevas campañas y estrategias.
Nuestra motivación siempre fue generar cambios en las maneras así como revisar el fondo de las actividades y promover renovación en el sistema que prevalecía. El Grupo Soka, las suscripciones anuales, la reformulación de la Secretaría de la SGIV, el sitio web de la SGIV, el esquema mensual de actividades, etc., son muchas de las cosas que se implementaron a partir de ese año 2000, con el liderazgo que se renovó en los jóvenes de la DG.
Una de las principales tareas fue seguir impulsando que la relación mentor y discípulo volviese a ser la base y principal motivación de las acciones sobre todo de los jóvenes. Esta tarea la había retomado la responsable de la DJF que precedió a mi esposa, quien honestamente considero como la protagonista de esa revisión en la motivación principal en las actividades de forja y capacitación de jóvenes y responsables. Así los líderes juveniles íbamos marcando presencia y promoviendo los cambios en la DG de esa época.
Durante cinco años fui asistente nacional, asistiendo a la Dirección General que llegué a considerar un cónclave nada sencillo y lleno de complejas relaciones entre quienes la integraban. Esa complejidad ocasionó que luego de un par de años, sencillamente no aguantara el ritmo, el clima, el ambiente que se generaba en ese cónclave, pidiendo a mi responsable nacional disculpas pero que me permitiera dejar de asistir a las reuniones de DG, por considerar que no tenía la fuerza y energía vital para continuar participando de esas complejas relaciones. Mi responsable, aun sin estar de acuerdo, respetó mi solicitud, que de hecho implicaba que él confiara en mí la responsabilidad de conducir el movimiento de la DJM en Caracas, y él enfocarse más a la atención de las regiones del interior. Por otro lado, quien no me perdonó por ese "abandono temporal" fue mi esposa, quien no dejó de recordarme por siempre que eso no lo hubiese hecho Sensei, que él jamás hubiese abandonado a un escenario como ese de esa manera.
Fueron meses que dejé de asistir a las reuniones de DG, llegué a pensar que era más productivo dejar a mi responsable nacional que sólo él participara y me pasara las decisiones más importantes para luego impulsarlas en el resto de la división. Acepté mi intolerancia, al punto de considerarme incapaz de poder participar en las reuniones de DG por no tener la fortaleza y la capacidad para producir diálogos amenos y que generaran acuerdos más dinámicos. Y esa aceptación por supuesto también incluía menosprecio hacia el resto de quienes integraban la DG.
Retomé la participación a las reuniones de DG luego de compartir la situación con un gran amigo del exterior, quien al darme su opinión causó la reflexión profunda y necesaria sobre lo que estaba haciendo y el cambio de actitud inmediato que necesitaba realizar para comportarme como un verdadero discípulo y sucesor del mentor. Sus palabras las recuerdo siempre, porque me invitó a reconocer que cualquier cambio debía originarse en mí, no en ellos, que mi concepto sobre la personalidad de los demás sería la causa para que, en el futuro, los líderes de relevo tuviesen un concepto similar sobre mí. Así que basado en la firme convicción de generar causas distintas que aseguraran un futuro distinto, renové el compromiso de participar en la DG de manera activa y decidida.
El director general de esa época siempre buscaba el acuerdo general y absoluto, cosa que no era nada fácil ni dinámico, sin embargo fue su figura la que extraía el respeto común de todos que posibilitó el mantenimiento y desarrollo de la SGIV durante sus más de 20 años al frente como director general. Siempre lo llamaba "el eterno DJM", a veces "el eterno Guardián de la Paz", porque siempre se quedaba hasta el final de la jornada y sólo cuando ya todos nos habíamos ido del kaikan, él cerraba y salía sólo a su hogar. Obviamente era otro tiempo, otra época. Su preocupación por todos nosotros siempre fue manifiesta y nunca dudó en reconocer el esfuerzo de los que se esforzaban "detrás de bambalinas", en la sombra, esos que no buscaban reconocimiento. Él se los otorgaba.
En esa DG (previa a 2005) también sucedía algo muy particular: yo compartí escenario no sólo con mi esposa (responsable nacional de la DJF) sino también con mi padre (responsable nacional de la DC). En ambos casos nunca fue un problema alzar la voz para señalar mis desacuerdos con cualquiera de los dos en las reuniones de DG. Por supuesto esto no era lo que el resto esperaba, al menos no todos. Siempre percibí que algunos esperaban que siempre estuviéramos de acuerdo en todo, por lo que me enorgullece haber demostrado en la acción que el criterio propio siempre prevaleció en los tres, pensando siempre en el beneficio de los miembros por sobre cualquier otra cosa.
Así pasaron cinco años en los que como asistente nacional de DJM ponía mi mejor esfuerzo para ganar la confianza del resto de los integrantes de la DG. Al lado de los demás líderes juveniles logramos impulsar los cambios de manera progresiva que se iban percibiendo en toda la organización. Por otro lado, poco a poco se iba haciendo más necesario que el director general lograra el relevo en la conducción de la SGIV, principalmente por su salud. Aunque hoy sigue siendo muy dinámico, fresco y jovial, merecía un ritmo más relajado en sus actividades que siempre incluyeron desplazarse a cualquier lugar del país que necesitara apoyo.
Pero, ¿cómo se nombra un nuevo director general? Ante esa coyuntura la respuesta se encuentra en la propia estructura de la Soka Gakkai: cuando se va a nombrar a alguien en el nivel de Grupo, el diálogo se desarrolla en Sector y demás niveles; cuando se realiza nombramiento en Sector, el diálogo se desarrolla en Zona y niveles siguientes… Así, en la Soka Gakkai el diálogo sobre el análisis de un nivel siempre se desarrolla en las instancias siguientes, nunca en el mismo nivel. Entonces, ¿quién realiza el análisis sobre la dirección general de un país? Obviamente, la SGI, a través de su oficina para América Latina y los vice-presidentes asignados para la región. Es en ese nivel donde se analiza y se dialoga cada vez que se realiza un nombramiento de nivel nacional. Todos esos datos, intercambio de información, sugerencias, que generan la toma de decisión para nombrar a un responsable nacional, se toman en ese escenario: la SGI.
De esa manera el vice-presidente de la SGI para la región inició los diálogos pertinentes y se generó el escenario para la renovación de la Dirección General de la SGIV. El vice-presidente debe haber realizado dos o tres viajes previos a junio 2005, no recuerdo bien, pero fueron los necesarios para promover todos los diálogos que fueron generando una especie de consenso en el nombramiento de la nueva directora general. Sí, Venezuela tendría a una mujer al frente de la Soka Gakkai, situación que, al menos en ese momento sería la segunda en toda la SGI y la única en toda América.
Con la decisión tomada para realizar el nombramiento de la nueva directora general, se daba también el análisis y toma de decisión para nombrar nuevos responsables nacionales de cada división. Es así como mi responsable nacional recomienda que yo asuma su relevo con toda confianza, él manifestaba estar más que tranquilo y confiado en que yo lo relevara, nuestro vínculo y trabajo juntos por más de 20 años nos brindaba una confianza mutua que honestamente sigo apreciando y compartiendo con todos los que puedo como ejemplo de respeto, aprecio y reconocimiento por el esfuerzo del otro.
En el caso de mi padre y esposa, como eran los responsables nacionales vigentes, también fueron relevados por quienes eran sus asistentes en ese momento. En el caso de mi esposa, ella era, de los responsables nacionales, quien menos tiempo tenía como tal, así que quizás ese fue el cambio que me pareció más inesperado. Sin embargo el argumento principal era la búsqueda de una renovación completa de las principales posiciones nacionales, así que tanto mi padre como mi esposa salían de la DG y pasaban a ser asesores de sus divisiones.
De esa manera todo se preparaba para realizar los nuevos nombramientos en junio de 2005, en una actividad a nivel nacional convocando a los responsables el todo el país y con la presencia del vice-presidente de la SGI, quien representaría al presidente Ikeda y transmitiría su mensaje especialmente dedicado a esa ocasión.
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