Mi experiencia en la División Juvenil de la SGIV
viernes, 22 de octubre de 2021
2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes
viernes, 11 de diciembre de 2020
2006 - Capacitación en Japón
En octubre de 2006 los dos responsables nacionales de la Divisiones Juveniles acompañamos a la directora general a la capacitación en Japón, dedicada a los directores generales de la SGI, donde se comparten los principales puntos de lucha y el plan general de la SGI para el año siguiente. A diferencia de las dos oportunidades anteriores en las que participé, esta capacitación no era para divisiones juveniles solamente, sino para los máximos responsables de cada país.
El año anterior, en junio de 2005, habíamos sido nombrados nuevos responsables nacionales no sólo los líderes de las divisiones juveniles, también había nuevo responsable de la División de Caballeros. La nueva directora general fungía como responsable nacional de la División Femenina también. En noviembre de 2005 se planificó que varios de esta "nueva Dirección General" pudieran llegar a Japón para estas capacitaciones dirigidas a directores generales. Aún con mucho apoyo, no logré incluirme en ese viaje porque mi pasaporte no salió renovado a tiempo. Así, este viaje de octubre de 2006, junto a mi compañera nacional de la DJF y la directora general, era la primera vez que llegaba a Japón como responsable nacional de la DJM. La experiencia fue muy distinta a las dos ocasiones anteriores, pero con igual valor inolvidable y de establecer vínculos profundos con directores generales de otros países.
Desde nuestra llegada todo estaba enmarcado en la celebración de los 200 títulos académicos honoríficos recibidos por el presidente Ikeda... 200!!! Días antes de nosotros llegar lo había recibido, así que toda la capacitación fue para confirmar la enorme proyección mundial de Daisaku Ikeda como promotor de la educación fundada en valores humanísticos, además de su intachable labor diplomática.
En este viaje que volví a visitar dos lugares que había conocido en octubre de 1990, cuando fui por primera vez a Japón con 18 años y que fueron lugares muy especiales por lo vivido.
Uno de esos lugares fue una sede de Chubu. En 1990, acostumbrado a nuestras sedes para 100 o 200 personas, quedaba impresionado por este kaikan enorme y lleno de colorido por una alfombra que cubría todo el salón principal y donde fácilmente entraban al menos mil personas todas arrodilladas (aún usual en esa época). Un altar lleno de color dorado y muy grande que también mostraba un Gojonzon más grande de lo que yo conocía.
Fue la primera vez que escuché la voz del presiente Ikeda, una voz distinta a los demás japoneses que conocí, una voz con fuerza pero cálida a la vez, hablando como un padre a sus hijos. Además, ese primer encuentro estuvo marcado por otro acontecimiento particular. Ese año (1990) viajé junto una DJF y otro DJM, que era sordo desde su adolescencia, así que no podía escuchar la traducción simultánea que se nos ofrecía por auriculares. Entonces, para que él pudiera apreciar lo que decía el presidente Ikeda, yo debía sentarme frente a él e ir moviendo mi boca, silenciosamente, repitiendo lo que iba escuchando por la traducción simultánea en mi auricular. Así, él leía mis labios y aunque fuese de manera parcial, tenía acceso a lo que el presidente Ikeda compartía con nosotros en ese primer encuentro de nuestras vidas.
En 2006, me costó reconocerlo, pero sentado (esta vez en sillas) escuchando la experiencia de un joven de un país asiático, caí en cuenta que estaba en el mismo lugar. Volví a revivir lo que 16 años antes había experimentado. De hecho, el joven que contaba su experiencia también contaba algo similar, también había estado en este kaikan cuando fue más joven, así que los eventos místicos marcaban esta ocasión para hacerla inolvidable. Al finalizar esta reunión compartí con este joven que su experiencia también me hizo recordar mi primer viaje.
El otro lugar donde volví después de 16 años fue la ciudad de Nagoya. Es una ciudad muy bella, además de industrial. El hotel donde nos quedamos, el mismo que en 1990, está ubicado frente a un palacio imperial, así que la noche es un espectáculo por el paisaje que otorga. El hotel, muy moderno, tiene unos baños que además de espectaculares, también son muy pequeños. Es un detalle inolvidable porque a la mañana siguiente, en nuestro desayuno, compartimos con uno de los directores generales de un país centroamericano, muy jovial y ocurrente, así que sus cuentos de cómo uso las instalaciones pequeñas del baño fueron motivo de mucha risa, incluso por el resto del día cada vez que recordábamos los cuentos de este director general.
Esta fue una de las facetas más valiosas de ese viaje, los encuentros e intercambios con los directores generales de otros países. Recuerdo que llamé a esos encuentros la "capacitación paralela", porque me ofrecieron gran aprendizaje sobre cómo viven y luchan por el kosen-rufu otros países del resto de la SGI. En los autobuses mientras nos trasladábamos de un lugar a otro, en los desayunos o cenas, en los intercambios con miembros de las ciudades visitadas en Japón, todo momento era valioso para preguntarles sobre sus realidades, cómo impulsaban sus campañas, qué ideas desarrollaban, cómo cuidaban y forjaban a los jóvenes, etc.
Ese año mi compañero de cuarto fue el director general de otro país de Centro América, japonés de nacimiento pero con muchos años en su nueva nación. Incluso hubo mucho mayor aprecio entre ambos porque él ya conocía a mi papá de viajes anteriores, así que nuestra relación fue muy cálida y amigable. Aprendí mucho de su postura como director general de una SGI más pequeña que nuestra SGIV. En nuestras conversaciones mostraba mucho interés por lo que los jóvenes de Venezuela estábamos impulsando en este nuevo siglo y manifestaba su deseo de que en su país surgiera una generación similar de jóvenes llenos de creatividad e iniciativa para impulsar actividades juveniles. Recuerdo nuestras conversaciones con mucho cariño.
Pude conocer y conversar con la mayoría de los directores generales de América Latina, unos más cálidos que otros, en general personas muy entregadas a su rol de conducir el kosen-rufu de sus países. De esos diálogos absorbí mucha experiencia de sus propias realidades, incluso se forjaron vínculos de apoyo compartiendo materiales traducidos al español que pudimos usar en las publicaciones de la SGIV (el Diario Juvenil por ejemplo). Por esto y mil cosas más, esa "capacitación paralela", la que no está en el programa o itinerario, la que se da por el vínculo humano que establecemos en este encuentro mundial, le da un valor incalculable e inolvidable a estas capacitaciones de la SGI en Japón, o cualquier otro país elegido para estos fines.
Otro de los lugares inolvidables fue el Centro Memorial Makiguchi, de proporciones majestuosas, una entrada que asemeja un palacio, y sus pisos y salones internos no dejan de proyectar la misma imagen, un palacio. La entrada fue muy curiosa, ya que no permiten el ingreso de cámaras de ningún tipo, así que con una organización digna de los japoneses, pero con el corazón que sólo miembros de Gakkai saben poner en su acción, fuimos recibidos con toda una logística de dejar todo dispositivo electrónico en la entrada con sensores de metales y mucha presencia de los grupos de apoyo logístico, que hacía imposible que alguien pudiese pasar desapercibido.
Después de dicha logística nos dieron el recorrido pertinente, y pudimos apreciar un busto imponente de Tsunesaburo Makiguchi en uno de los espacios principales. Recordemos: Daisaku Ikeda no conoció personalmente al señor Makiguchi, sólo lo conoció a través de su propio maestro, Josei Toda. Sin embargo, y porque la relación de mentor y discípulo se aprecia en cada acción de Daisaku Ikeda, fue su deseo que ese busto sea protagonista principal de este majestuoso lugar, realizado en homenaje al fundador de todo lo que hoy es, y somos, Soka Gakkai.
Uno de los salones está dedicado para mostrar los obsequios, reconocimientos y demás detalles que los países del mundo han obsequiado o entregado a Daisaku Ikeda. Es inevitable que en ese recorrido cada país va buscando dónde está su bandera, su espacio. Venezuela está presente, y es inevitable no erizarse al ver lo que nuestro país ha entregado al presidente Ikeda como muestra de su presencia en nuestra sociedad. Para muchos poca, para otros, la necesaria para inspirarnos a seguir expandiendo nuestro movimiento por el kosen-rufu de Venezuela. En cualquier caso Ikeda Sensei tiene ahí la muestra de nuestros obsequios, porque sí, son nuestros, de cada miembro que lucha por difundir su legado en la sociedad venezolana. Ya al dirigirnos al salón de la actividad principal, mi compañera de la DJF y yo nos cruzamos brevemente con Herbie Hancock en un muy casual saludo, sin tener la menor idea de lo que íbamos a presenciar.
Ya en el Salón Principal del Memorial Makiguchi, nos asignan un puesto a cada integrante. A nosotros, América Latina, nos tocó justo en el centro. Quedé justo al lado de una dama japonesa, que al ver en mi identificación que era de Venezuela, de inmediato me dijo "¡Venezuela! ¡Shoko Kikuchi!". Muy místicamente, la dama conocía a nuestra actual responsable general de la DF desde antes que viniera a Venezuela. Cosas que sólo responden a lo místico. Algo que tampoco olvido es la calidad del daimoku de esa dama, en realidad de todas. Cuando iniciamos el daimoku la velocidad y fortaleza en la voz de ella y las demás, era un digno ejemplo de lo que significa hacer daimoku con fuerza, con determinación y desde el corazón.
Lo que vimos luego, creo que jamás podré expresarlo con suficientes palabras.
Como homenaje a Daisaku Ikeda y a su esposa Kaneko, los miembros de la División de Artistas de la SGI de Estados Unidos habían preparado un acto que a todos los presentes nos conmovió hasta lo más profundo de la vida. El escenario fue preparado con sendos pendones con imágenes del joven Daisaku Ikeda, un juego de luces que embelleció la tarima y, de manera progresiva, fueron saliendo cantantes de todas las divisiones, con los jóvenes como protagonistas. La canción que escogieron fue una canción japonesa que se basa en una novela llamada "Los tres reinos", un clásico del oriente que además el señor Toda presentó y animó al joven Daisaku a leer y releer, así que es una de sus novelas preferidas. Con los músicos en vivo, del nivel y calibre de Herbie Hancock, Daisaku y Kaneko estaban en una esquina, hacia nuestra derecha, sin obstaculizar nuestra visión pero en una especie de tarima secundaria que les daba el protagonismo pertinente como homenajeados. Y, lo que asumí desde el primer instante como muestra de "brindar el talento propio para la felicidad del otro", cada participante que salió a tarima, cantante, músico o bailarín, jamás, jamás, dejó de ver y dedicar su vida misma al presidente Ikeda y a su esposa Kaneko. Es decir, nunca vieron al público, jamás su presentación fue para mostrarnos a nosotros su calidad artística, siempre, de principio a fin, fue para, junto a nosotros, ser "unos discípulos más" que mostraban al mentor que "no tiene por qué preocuparse", porque estamos más que comprometidos con su legado.
Nuevamente, asumo totalmente que carezco de los recursos literarios para transmitir lo vivido en ese instante, pero mi deseo es confirmar en este relato que ese día confirmé que la verdadera acción de un discípulo es desinteresada, no busca alabanza, es honesta, sincera y llena de convicción y compromiso. Ese día, y en una fecha posterior donde conté lo vivido, las lágrimas me acompañaron un buen rato.
Era octubre de 2006, tenía poco más de un año como responsable nacional de la DJM... Sin embargo llegué a Japón con la firme determinación de solicitar, en diálogo personal, la opinión de un líder que pudiese escuchar mi deseo de no pasar más de 5 años como responsable nacional y generar la forja necesaria para garantizar el relevo de mi posición, sin demoras ni miedos. Incluso así lo transmití a la directora general, que deseaba enmarcar todo mi esfuerzo para cumplir con mi rol a 2010, para nombrar un relevo ese año, queriendo incluso forjar a varios DJM que estuviesen preparados para asumir mi rol con aún mayor energía y compromiso.
Ese año conversé con un líder de la DJM que de manera cálida pero firme, me invitó a mantener presente ciertos aspectos para tomar esa decisión. En primer lugar me invitó a mantener mi compromiso con el mentor, porque eso permite tomar decisiones siempre pensando en lo mejor para la SGIV y el kosen-rufu. Luego, dijo que si mi motivación principal seguía siendo la de apoyar a la directora general de la SGIV no importaba cual era el escenario, mi deseo por apoyarla seguiría estando manifiesto en cualquier rol que asumiera en el futuro, que no apoyaba a la persona, apoyaba a la figura central de la SGI de Venezuela, la organización que lucha por el kosen-rufu de mi país, que coyunturalmente está liderado por la directora general. Sus palabras fueron más que contundentes y pasaron a ser la pauta en mi acción durante los años siguiente.
Creo firmemente que nos encontramos con las personas que nuestro karma atrae como las necesarias para impulsar el desarrollo de nuestra revolución humana. A este líder de Japón, a la traductora que apoyó en este encuentro, los tengo grabados en mi corazón.
Ese año los dos líderes juveniles íbamos con una misión muy particular, deseábamos encontrarnos con el responsable de las Divisiones Juveniles de la SGI, quien se había convertido en alguien muy cercano a los jóvenes de Venezuela con su apoyo continuo. De hecho, fue determinante su apoyo para nuestro éxito en las actividades de octubre de 2005 con las 13 actividades realizadas en todo el país y que lograron reunir a más de 5.000 jóvenes vinculados a la SGIV. Con un obsequio muy especial, logramos encontrarnos con él y recibir sus palabras de aliento y elogios por todo lo que los jóvenes de Venezuela veníamos logrando.
Para el viaje de regreso yo estaría sólo, ya que mis compañeras usarían otra ruta. Como tendría unas horas adicionales "libre", había planificado la posibilidad de comprar algunos obsequios principalmente uno muy especial para mi hijo. Estos aparatos no son comprados en cualquier lugar de Tokio, se debe ir a una zona en particular para encontrar la "versión" apropiada para nuestro continente. Esta zona es muy alejada del hotel que usamos ese año, así que los tiempos no eran muy holgados para que pudieran llevarme. Sin embargo, una dama se ofreció, y no cualquier dama. Una de las traductoras que me conoce desde 1990, incluso conoce desde años antes a mis padres, se ofreció a llevarme a esta zona que entre ir y venir se toma más de hora y media de viaje en tren. Ese recorrido fue quizás de los más valiosos de todos los que he tenido en Japón incluyendo los 4 viajes que he podido realizar. En esa conversa pude conocer mucho más detalle de lo que significa para Ikeda Sensei atender a cada invitado, como pone la vida para que toda personalidad con la que se encuentra se lleve la imagen de lo que significa Soka Gakkai, la esencia de nuestro movimiento, más allá de su propia personalidad, pone hasta la última gota de sudor y pizca de energía para que su invitado se convierta en un aliado eterno de la Soka Gakkai y de la SGI de su país de origen. Lo que escuché de esta dama no hizo más que profundizar mi compromiso personal con Ikeda Sensei y con la Soka Gakkai. Además me compartió su propia experiencia personal de cómo el presidente Ikeda la apoyó con inagotable amor compasivo cuando ella misma había perdido la pasión por su trabajo.
El viaje a Japón de 2006 sería la penúltima capacitación en la que participé hasta ahora. Un ritmo diferente por estar destinado a los directores generales, mucho tiempo libre entre jornadas de capacitación, mucho diálogo con líderes de mucha más experiencia que conducen el kosen-rufu de nuestros países vecinos... experiencias invaluables que forman parte de mi vida y las acciones que pude desarrollar en años siguientes junto a resto de los jóvenes de la SGI de Venezuela.
Gracias Soka Gakkai.
Gracias Daisaku Ikeda.
lunes, 23 de noviembre de 2020
2006 - El Grupo Futuro
Si en 2005 se logró impulsar un movimiento en todo el país con las 13 actividades de Sucesores en octubre, 2006 era el año de consolidar el trabajo de los años anteriores en la formación de los grupos de forja y capacitación con los más jóvenes como protagonistas. En julio ya se había dado inicio oficial al Grupo de Estudiantes, ahora tocaba el protagonismo a los más pequeños: el Grupo Futuro.
Las pautas fueron las mismas, la misma labor de tener una estadística para conocer cuántos niños hijos de miembros estaban vinculados a los Grupos, para así realizar la primera convocatoria oficial para esta población. En septiembre se realizó esa primera actividad, y terminó por escogerse el 24 como el Día del Grupo Futuro.
La actividad fue preparada como una fiesta, todo el kaikan desde su entrada, el Salón de la Paz Ikeda y cada especio fue preparado para hacerlos sentir que llegaban a una muy importante actividad con ellos como protagonistas. El gonguio de esa actividad fue dirigido por nuestra directora general, acompañada de los dos responsables nacionales de las DJs y por 6 Grupo Futuro, quienes algunos incluso ya sabían hacer el gonguio.
Hasta ese año los niños eran atendidos de manera excepcional por la División Femenina, quienes desarrollaban actividades recreativas en las reuniones generales en el kaikan, para que los chamitos se sintieran atendidos y cuidados. Cerca de 2006 era una DF la principal responsable de esas actividades para los chamos, una DF con muchos años de práctica, ya abuela, que ponía todo el corazón en atender a los chamitos que llegaban el primer domingo del mes o cualquier otra ocasión de actividad general en el Kaikan. Además, por su Zona siempre realizaba actividades para los niños.
Los responsables de las Divisiones Juveniles, veníamos ya hacía meses planificando la puesta en marcha de este escenario, con muchas inseguridades pero llenos de determinación. Para la SGIV había sido un tema pendiente el iniciar actividades reguilares para los niños miembros en etapa de educación primaria, así que ese 2006 los DJs terminamos por asumir el compromiso, que no ha dejado de asumirse desde ese año.
Al igual que con el GE, se tenía preparado un temario que servía de pauta para la organización de sus reuniones una vez al mes de manera general en el kaikan y también en algunas regiones del país que contaban con líderes juveniles suficientes para atender a estos chamos. En alguna regiones incluso se trabajó con el apoyo directo de algunas señoras súper dispuestas a apoyar a los jóvenes de su región, quienes eran los responsables de conducir cada reunión mensual.
Para los chamos, trabajar su práctica diaria, términos básicos del Budismo Nichiren, la historia de la Soka Gakkai, los valores del taller "Jóvenes Constructores de la Paz", serían tareas que, aunque eran los mismos temas que con el GE, por ser más niños el diálogo debía ser distinto, el ritmo distinto, la forma distinta.
La premisa del trabajo con niños sigue siendo la misma, hay que ganarse su confianza, deben recibir respeto y respetar a quien conduce sus diálogos, y además sentirse cómodos para participar y ser escuchados, sin prejuicios ni autoritarismo. Aún siendo líderes juveniles con poca o ninguna experiencia pedagógica, quienes asumimos el reto de conducir esos diálogos lo hicimos con el corazón puesto en fortalecer su vínculo con al Gojonzon, la Gakkai y el mentor, Ikeda Sensei.
Nos valimos de muchos medios hábiles: cuentos de Ikeda Sensei, la página del Grupo Futuro del Seikyo Criollo, experiencias de otros niños, de otros países... todo para generar el clima que ellos necesitaran para sentirse cómodos pero inspirados a profundizar el vínculo deseado.
Incluso con el pasar del tiempo tuvimos que ir adecuando nuestros recursos para mejorar el resultado de los objetivos con el GF. Por ejemplo, nos dimos cuenta que en primaria, los chamos de 5to y 6to grado tienen "otro nivel", ya el diálogo con ellos no es como "con niños", ellos ya se asumen más grandes, así que su ritmo no puede ser igual a los más chamitos. Aún siendo pocos, los líderes juveniles hicimos nuestro mejor esfuerzo para adecuar estos ritmos, con diálogos más adecuados a su exigencia.
Repito, los jóvenes que liderábamos sus reuniones teníamos poca o nada de experiencia pedagógica, así que cada reunión exigía de mucha energía vital para trabajar con tantas personalidades distintas juntas, hambrientas de atención y con exigencias variadas en lo que esperaban se les transmitiera. El desorden era algo prioritario a manejar, siempre mantuvimos la energía vital necesaria para trabajar junto a los más inquietos, extrayendo respeto y deseos de participar. Puedo expresar con inagotable agradecimiento que el haber participado en estas reuniones me brindó más aprendizaje y me inspiraron a expandir mis capacidades para comunicarme con estas mentes ávidas de ser valorados, apreciados, cuidados y forjados.
Para nosotros el objetivo era que cada chamo del GF comprendiera que nuestro interés estaba en acercarlos al Gojonzon, eso incluía que aprendieran sobre el gonguio y el daimoku. En las reuniones siempre lo ideal era que alguno de ellos dirigiera ambas ceremonias, con un DJ que lo apoyaba sobre todo indicando los pasos a seguir al dirigir el gonguio.
Durante los 5 años que compartí con el GF, aquellos que "pasaron" al GE fueron sólo algunos, la inmensa mayoría pasó al GE luego que yo salí de la División Juvenil. Aún así mantuve mi atención en esos chamos, hoy jóvenes valiosísimos tanto fuera como dentro de la SGIV, con valores muy firmes y sólidos que los hacen grandes valores humanos en el campo de acción que van escogiendo.
Mi chamo inició sus actividades en el Grupo Futuro cuando ya tenía 10 años, así que fue poco el tiempo que participó en esas actividades para luego pasar al Grupo de Estudiantes. De hecho fue de la primera generación del Grupo Futuro a quienes "graduamos" para pasar al GE en una actividad muy especial.
En el año 2008 participé por última vez en una capacitación juvenil en Japón. Compartí ese viaje con otros 3 jóvenes venezolanos, fuimos 2 DJF y 2 DJM. La cena de clausura de la capacitación, obsequio del presidente Ikeda, se realiza para crear una ocasión muy distendida y las mesas se organizan para que en cada una esté presente un máximo responsable de la SGI. A los 2 DJM de Venezuela, junto a otros DJM de América Latina nos tocó conversar en la mesa con el señor Hiromasa Ikeda, vice presidente de la SGI, hijo mayor de Daisaku Ikeda.
De esa cena y del intercambio que se generó, extraigo algunas cosas puntuales que comparto porque están relacionadas directamente al Grupo Futuro y, de hecho pasaron a ser parte integral de mi acción en la conducción de sus actividades.
El señor Hiromasa ante una pregunta sobre el tema, respondió que cuando era niño él no entendía bien la importancia que tenía su papá para la Soka Gakkai, para el kosen-rufu del mundo. Para él, su papá era el que llegaba muy tarde en la noche y se iba bien temprano, y por solicitud de su mamá debía respetar sus horas de descanso, que eran pocas. Al ir creciendo se fue percatando del rol que le tocó a su padre en el kosen-rufu del mundo, para reconocerlo como mentor de vida, además de ser su padre. Él compartió esa experiencia para transmitirnos lo importante que es tratar a cada niño como un tesoro independientemente de "quiénes sean sus familiares". Son niños, y como tales son piedras preciosas que deben ser pulidas con sus propias características e individualidad.
Ante otra pregunta respondió sobre cómo transmitir la importancia de Daisaku Ikeda. Él decía que, para quien no practica, o para quien no lo conoce, Daisaku Ikeda no tiene por qué ser alguien destacable; su importancia, la importancia de su labor, la tiene para nosotros, quienes lo asumimos como el mentor de esta época. Él estableció de manera contundente que nosotros somos quienes debemos transmitir al resto por qué Daisaku Ikeda es importante PARA NOSOTROS, por qué hemos decidido asumirlo como mentor de vida, cómo aplicamos su enseñanza y valores transmitidos, por qué lo asumimos como ejemplo de vida. A través de nuestra vida es que mostramos quién es Daisaku Ikeda.
Esto último pasó a ser más que fuente en mis acciones sobre todo ante los más jóvenes. Agradezco al señor Hiromasa por sus invaluables palabras y experiencias.
Con el Grupo Futuro las experiencias fueron súper divertidas, ocurrentes, siempre exigentes sobre todo de energía vital para mantener el ritmo de sus necesidades. Por eso la forja que atribuyo a conducir sus actividades mantienen una presencia predominante en mi memoria. Compartí ese escenario con otros jóvenes valiosos, líderes juveniles dispuestos a poner la vida en atesorar a cada chamo que se integraba al GF, lo que fue garantizando el relevo en el liderazgo del grupo.
Los padres fueron un apoyo fundamental en la participación de estos chamos del GF. Sin su apoyo y preocupación por hacerlos participar, ninguno de ellos hubiese mantenido la regularidad que fue la norma en sus reuniones. Así que la SGIV, trabajando de la mano con los padres, garantizarán la forja de líderes juveniles para las décadas por venir.
Gracias Grupo Futuro.
Gracias SGIV.
sábado, 21 de noviembre de 2020
2006 - Grupo de Estudiantes - 2
El valor que tiene ganarse la confianza de un joven es inmenso. Nuestro propio potencial se expande al preocuparnos por forjar e impulsar el desarrollo de los más jóvenes.
Planificar las reuniones con el Grupo de Estudiantes siempre fue un reto. Representaba tener bien claro el objetivo de cada encuentro y además definir quiénes íbamos a ser los responsables, mes a mes, de conducir sus diálogos.
Los responsables nacionales de las Divisiones Juveniles habíamos preparado un temario que serviría de pauta para los diálogos con estos jóvenes, que incluía no sólo la teoría básica del budismo, los principios de la práctica diaria, sino también los valores que promueve el taller "Jóvenes Constructores de la Paz", porque la visión siempre fue convertirlos en principales promotores de estos valores.
Cada reunión recibíamos a jóvenes nuevos, también dejaba de asistir alguno, en todo caso quienes conducíamos sus diálogos poníamos la vida para hacerles sentir integrados al Grupo de Estudiantes, en crear ese sentido de pertenencia a este nuevo escenario que brindaba la SGIV. Los objetivos siempre fueron ambiciosos, deseábamos convertirlos en líderes, en esa generación de responsables en la SGIV que fuese forjado con la relación mentor y discípulo en su base. Líderes en cada uno de sus campos de acción, promotores de los valores universales que promueve la Soka Gakkai. Cada una de sus reuniones giró en este objetivo.
Videos, dinámicas, diálogos abiertos, los medios fueron muchos, siempre buscando intercambiar con cada joven sus inquietudes, cómo interpretaba la filosofía religiosa del Budismo Nichiren en su propia vida. Incluso, parte integral de estos diálogos, desde mi punto de vista, fue escuchar sus "quejas", lo que ellos pensaban que debía corregirse para sentirse más involucrados en el movimiento general de la SGIV. En definitiva, cada ocasión buscó generar ese clima de ser amigos, camaradas en la fe, pero siempre con la mira puesta en forjar su identidad como Sucesores de Venezuela.
Cada chicho y cada chica fue y tesoro, y como tales nos esforzamos por tratarlos. Como siempre, en cada jornada podía haber todo tipo de personalidades, las más desinteresadas, las más participativas, pero de nosotros siempre recibían el mismo corazón de forjar sus máximas capacidades. Desde enseñarles el gonguio hasta cómo preparar un estudio de cualquier término básico del Budismo Nichiren, nuestra vida estaba puesta en hacerlos sentir capaces de todo.
El GE (Grupo de Estudiantes) se convirtió en algo tan especial que atender sus diálogos siempre me fue prioritario. Recuerdo con suficiente detalle la primera vez que asistió la mayoría de ellos. Algunos más tímidos que otros, algunos con una soltura que asombraba. Unos muy atentos en cada diálogo, siempre dispuestos a participar y aportar nuevas ideas. Otros más pasivos, pero que en el momento menos esperado mostraban que siempre habían atendido a todo lo compartido. De manera irremediable, algunos fueron, y son, muy especiales, y sigo de cerca su desarrollo tanto dentro como fuera de la SGIV.
Si se hiciese una estadística de todos los adolescentes que pasaron por el GE entre 2006 y 2011 en todo el país (años en que compartí sus escenarios), podrían ser un par de centenas. Si contamos los que siguen activos en la Soka Gakkai, de Venezuela y otros países motivo de nuestra sabida emigración, los que son líderes en sus estructuras, incluso los que ya tienen Gojonzon propios por haber formado su propio núcleo familiar, el número es más que alentador, al menos para mí. Por supuesto siempre existirá aquel joven que no continuó, que dejó de participar, que hoy en día no está tan cerca de la Soka Gakkai y mucho menos de Ikeda Sensei, pero en su corazón, en su vida, quedó grabada la causa que buscó acercarles un poco más al pensamiento del mentor.
Mientras la SGIV mantenga su interés en atender a los adolescentes vinculados a sus actividades, creando escenarios para que sigan siendo protagonistas, escuchando sus inquietudes, hablando "su idioma" fresco y juvenil, sin posturas innecesarias, compartiendo experiencias con ellos que les muestren que al profundizar su compromiso con la Soka Gakkai, con el kosen-rufu de Venezuela, la buena fortuna está garantizada y toda meta que se propongan será cumplida; entonces la SGIV tendrá asegurado el relevo del liderazgo juvenil cada vez más forjado y cerca del corazón del mentor.
Quienes pasamos por las Divisiones Juveniles y conocemos el valor que tiene cada acción que surge de la identidad de ser un Sucesor de Venezuela, mantenemos una misión eterna de atesorar y cuidar a cada joven adolescente y mostrarle con la vida el significado de ser un practicante del Budismo Nichiren, miembro activo de la SGIV y quien se esfuerza por ser un auténtico discípulo del mentor.
Agradeciendo cada diálogo que tuve con el GE de Venezuela, mi determinación seguirá siendo apoyar a todo adolescente que alcance mi vida para acercarlo un poco más a la Gakkai, al Gojonzon y a Ikeda Sensei.
lunes, 20 de abril de 2020
2006 - Grupo de Estudiantes - 1
Recuerdo, con orgullo, la primera vez que asistió la mayoría de los chamos que integraron ese GE, recuerdo la primera reunión que se hizo el 24 julio de 2006, feriado, día elegido después de mucho diálogo y análisis.
Las Divisiones Juveniles veníamos trabajando para lograr el inicio de las actividades de este grupo que, aunque en otros países ya era una "división", nosotros no teníamos una estructura y líderes suficientes para iniciar "la quinta división" de nuestra Soka Gakkai, que en otros países con Soka Gakkai más grande ya habían logrado. Sin embargo el deseo y la determinación de asumir la creación de ese escenario era suficiente para pensar la mejor manera de comenzar.
Los más jóvenes siempre fueron un "tema pendiente" en toda Soka Gakkai, porque la dinámica de nuestras actividades no son precisamente atractivas para ellos. Los niños y los adolescentes siempre van a tener no sólo un lenguaje distinto, también tienen necesidades distintas, y al final esto es lo más importante, satisfacer sus necesidades. No en vano los niveles de educación están diseñados para atender esas necesidades "distintas" según la edad que tenemos.
Fui niño en la Soka Gakkai, pre-adolescente, adolescente y mi adultez también la comencé y sigo atravesando "dentro" de la Soka Gakkai, así que tenía cierta experiencia con todos los anteriores intentos de crear escenarios para los más jóvenes. En general los niños siempre fueron atendidos como eso, niños, por adultos. Hasta que la Soka Gakkai (Japón y los países con Gakkai más grande) captaron la gran receptividad que tenían estos chamos con otros jóvenes, algo mayores, pero que seguían siendo jóvenes. Así comenzó el crecimiento de la División Futuro (Japón), siendo coordinada por las divisiones juveniles.
Recuerdo que años antes (2003 creo) visitaron Venezuela un grupo de Caballeros de Brasil y en un diálogo que tuvimos los integrantes de la DG con ellos, contaban cómo era la dinámica con la atención a los niños y adolescentes, confirmando que eran las divisiones juveniles sus responsables. En Venezuela desde los inicios, los más chamos siempre fueron atendidos y coordinados por la División Femenina, quienes obviamente siempre actuaron con el corazón de madres y/o maestras. La filosofía de la Soka Gakkai para los más chamos se fue desarrollando con el concepto de ser atendidos por "hermanos mayores", quienes se ganaran su confianza y pudiesen transmitir ese "legado" que se transfiere de un compañero a otro que lo releva. Con esa base, los líderes de las DJs que asumimos en 2005 nos sentíamos con el empuje suficiente para formalizar este "grupo", no división aún.
Después de algunos ensayos con reuniones muy pequeñas, de levantar cierta estadística de cuántos adolescentes teníamos activos en esa época, fuimos generando el marco para formalizar el Grupo y presentar el proyecto al resto de la DG. Entre los puntos principales estaba quiénes podían identificarse como "integrantes oficiales" de este nuevo Grupo de Estudiantes, había bastante cuidado por las recientes leyes en Venezuela de protección al menor y sobre la educación religiosa, porque obviamente estos chamos iban a escuchar y recibir todo lo que desde nuestra perspectiva profundizaba su práctica del Budismo Nichiren de la Soka Gakkai.
Junto a la DG, se definió que sólo podían participar de estas actividades chamos que estuvieran estudiantdo en bachillerato y fuesen miembros (ingresados en ceremonias previas) o hijos de miembros, ambos padres incluso. Después se amplió a que sólo era necesario que uno de los dos padres fuese miembro. Todo siempre se basó en proteger a los chamos y a la SGIV ante cualquier incomodidad de padres o representantes no miembros. Así, ya se tenía un perfil claro y una estadística más real de cuántos jóvenes podían ser invitados e incluidos.
La fecha fue pensada basados en dos cosas. Por un lado julio es el mes de las divisiones juveniles y además el 24 de julio, aunque cayó domingo, siempre sería un día feriado. Así, se definió ese día como la fundación y arranque de las actividades de este Grupo.
Se hizo las invitaciones, se corrió la voz en todos los Grupos de Caracas y se fue preparando el guión. La actividad sería conducida por todos los responsables nacionales de las Divisiones Juveniles, así se transmitió a la DG que nuestro interés era iniciar con toda la fortaleza y profundidad de contenido la actividades del GE.
El programa para esa primera reunión sería sencillo, nuestro deseo era darles una bienvenida muy explícita y transmitirles nuestro deseo de hacerlos sentir cómodos y libres para expresarse. Por ser chamos que no estaban del todo integrados a las actividades de la SGIV, daríamos un recorrido sobre cómo funcionaba nuestra organización y cuál era nuestro objetivo al crearles este nuevo escenario. El lema encerró todo este objetivo: "Asumamos la responsabilidad del mañana de la SGIV".
Así estaba todo listo para recibir a los chamos ese domingo 24 de julio. Se destinó el salón principal del Kaikan, no por pensar en la cantidad a recibir, sino por darles el mejor escenario y contar con la mejor pantalla para compartirles todo el detalle.
Hoy confirmo sin temor a equivocarme que la inmensa mayoría fue con pocas expectativas, pero atendieron la invitación y conseguimos ganarnos su confianza mínima para disfrutar del diálogo, salir con ánimo y regresar a la siguiente reunión.
En total asistieron 21 chamos desde los 12 hasta los 17 años. Veo la foto y recuerdo el desarrollo de cada uno, cómo participó en esa reunión y cómo fue creciendo dentro del GE. En el camino algunos no regresaron, un buen núcleo se mantuvo y se fueron incluyendo otros, de manera progresiva el GE se fue consolidando en sus objetivos y en la forja de estos adolescentes que recibieron de nosotros nuestro máximo esfuerzo por atesorarlos y cuidar el desarrollo de su liderazgo.
Deseo seguir compartiendo más detalles sobre el GE.
Seguimos...
sábado, 11 de abril de 2020
2006 - Visión Soka
Ese día me tocó conducir el punto donde se transmitió el avance estadístico de la SGIV de 2005 a 2006, con resultados contundentes en todos los indicadores de crecimiento de la Soka Gakkai (ingresos, participación en actividades, suscripciones al Seikyo Criollo, miembros realizando contribuciones, creación de nuevos grupos, etc.), además con el Kaikan y su Salón de la Paz Ikeda recién remodelado, eso sí, sin haber concluido algunos "retoques", pero con los líderes de la SGIV ávidos de seguir impulsando el avance de la SGIV. Así, me tocó transmitir la fundación oficial del Grupo de Capacitación de las Divisiones Juveniles de la SGIV, VISIÓN SOKA.jueves, 9 de abril de 2020
2005 - Año a destacar
2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes
La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...
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El nuevo Grupo Soka estaba desarrollando sus labores de manera natural y coordinada, logrando el desarrollo de la identidad de grupo en cada...
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Si en 2005 se logró impulsar un movimiento en todo el país con las 13 actividades de Sucesores en octubre, 2006 era el año de consolidar el ...




