jueves, 31 de mayo de 2012

Convención Sucesores de Venezuela - 2


Recibiendo a los Sucesores

Con el mes de octubre ya encima, la preocupación principal fue animar al máximo de nuestros líderes, miembros y nuevos practicantes juveniles del interior. La meta de recibir a 600 Bodisatvas de la Tierra venezolana no era algo "garantizado" con sólo decirlo. Los jóvenes del interior, más que animarse, debían superar todas las dificultades propias de conseguir sus permisos, pasajes y hospedaje. Por otro lado, con los jóvenes de Caracas tampoco podíamos dar por sentado que estarían animados y confirmados a asistir, la convicción debía ponerse en transmitir la gran relevancia que tenía para la SGIV.

De pronto, comenzaron a llegar las confirmaciones de los países que deseaban participar en la actividad. No recuerdo quién respondió primero ni quién después, pero fueron llegando las confirmaciones de los jóvenes que vendrían a Venezuela de los países amigos. Algo que la SGI nos había solicitado, era invitar sólo a uno o dos representantes por país, y así lo hicimos, pero de pronto recibíamos la confirmación de que tan sólo de Brasil vendrían 8 líderes!!! Sin duda fue súper contundente el respaldo que sentíamos de la BSGI. Además vinieron 2 líderes de Argentina, 4 de México, 2 de Costa Rica, 1 de Ecuador, 1 de Chile… todos estos jóvenes del exterior llegaron a Venezuela!!! El tamaño de la Convención se me hacía cada vez más incalculable.

La planificación incluyó el aprovechar al máximo a los líderes del exterior que llegaban, así que desde el jueves 12 hasta el sábado 14 se realizaron actividades donde pudimos compartir y aprovechar la experiencia de los líderes que vinieron a apoyarnos, porque no venían a "participar" como espectadores, venían a luchar hombro a hombro con nosotros.

El jueves llegó la mayoría de los jóvenes del interior y del exterior. Para todos los miembros de Venezuela esto significaba todo un acontecimiento. Confieso que quizás cuente cosas en desorden cronológico, pero lo que si espero es poder contar todo lo que en mi mente y corazón quedó grabado de esos encuentros.

Por ejemplo, tuvimos un encuentro con los jóvenes de Brasil casi al instante que llegaron al hotel, sólo confirmaron sus habitaciones y ya querían reunirse con nosotros, los responsables nacionales. Como beneficios incluido en el alquiler del local, contábamos con una pequeña oficina en el lobby del hotel que nos sirvió de "cuarto de control", allí nos reunimos con los dos líderes principales que llegaron de Brasil y Argentina, asistentes nacionales de DJM y DJF.

Hablando en portuñol (más portu que ñol), pero con un corazón políglota, fuimos capaces de entender todo lo que iban diciendo, y por supuesto ellos a nosotros también. Ese encuentro, al menos para mí, le daba una contundencia rotunda al espíritu con que abordaba el objetivo de nuestra convención. Más que orientaciones, lo que nos transmitieron fue tan contundente, que lo repito en cada instancia que me es posible.

Nuestros responsables nacionales estaban muy preocupados por el poco tiempo que tuvimos para preparar la actividad, el programa, el tema, por lo que de entrada les pedían disculpas por lo que no habíamos considerado, etc. Ellos, con una calidez más que desconcertante, nos transmitían un "no hay problema" casi que imposible de aceptar, nos pedían que nos olvidáramos de lo pendiente, que además, Sensei planteaba que los jóvenes "pueden equivocarse", porque es su derecho, y que si se equivocan no hay problema en corregir. Nuestros responsables insistían en la preocupación por hacer todo lo mejor posible, y la respuesta seguía siendo "pues está bien, el esfuerzo ya ha grabado una causa imborrable que sin duda será más que conocida por Ikeda Sensei". Repetían continuamente que informarían a Sensei de todo lo que ya estaban viviendo en Venezuela. Otra cosa "novedosa" para mí: no habían entrado a sus habitaciones y ya estaban pensando en reportar a Sensei… no a Brasil, a Sensei!

Ponían todo el énfasis en transmitirnos tranquilidad, cero estrés, no preocuparnos por los detalles de forma pendientes, sino por el corazón con el que cada joven participante realizaría su labor, que eso es lo más importante. Cada frase que soltaban era como un baño pero de agua tibia, que brindaba un relax de esos que quitan un peso de encima por sentir "entonces voy bien!". Recuerdo que los responsables nacionales insistieron varias veces en su deseo de "hacer lo mejor posible", como con la intención de lograr algo "perfecto", y la respuesta siempre fue la misma: "si hay errores no importa, los jóvenes pueden equivocarse, es lo que dice Sensei". Ellos sabían perfectamente que hacíamos nuestro mejor esfuerzo, pero también sabían que podíamos desviarnos del objetivo en nuestra preocupación de que "todo saliera perfecto", así que pusieron todo su empeño por confirmarnos lo más importante: el corazón puesto en corresponder al mentor.

En esa reunión también participaron los dos jóvenes que vinieron de Argentina, ambos igualmente asistentes nacionales. Yo conocía "el hablar" de los brasileros (cálida, apasionada, con delicadez y sumo respeto), porque aunque no había ido a Brasil, varios jóvenes de Venezuela sí. Pero de Argentina tenía muy poca referencia, además de conocer miembros argentinos sólo en 1990 cuando había estado en Japón y esa referencia no me era muy buena. Estos argentinos, jóvenes bien adultos, comenzaron a hablar, y es difícil describir lo rápido que captaron mi atención, más allá del acento, lo que iban contando, transmitiendo, compartiendo, lo hacían con tanta honestidad, novedosa en todo sentido para mí. Confirmo, me es difícil explicar por qué, pero las palabras que usaban, la confianza que transmitían, la fluidez con la que expresaban su compromiso con la Gakkai y con Sensei, fueron como una especie de imán que no permitió que me despegara de escucharlos y de querer seguir preguntando detalles de cada cosa que contaban.

En esa reunión los líderes de Brasil representaron la orientación de fe, el respaldo absoluto para lograr el objetivo, las palabras de confianza y tranquilidad… Los argentinos fueron la chispa que prendió mi inquietud sobre "todo lo posible" en el mundo de la Gakkai, lo que hasta ese momento era un paradigma, dejó de serlo… de esa reunión siguió una conversa que sería el nacimiento de la idea de los Guardianes de la Paz y muchas cosas más.

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