El deseo era celebrar el 5to aniversario de la Convención de Sucesores realizada en octubre de 2000. En esa celebración reuninos 600 jóvenes de todo el país y 20 jóvenes de 5 países de América Latina. En esa ocasión, los grupos culturales de la SGIV fueron los protagonistas de una jornada donde se inició la identidad como Jóvenes Sucesores de Venezuela, aquellos que asumíamos el sueño del Mentor en Venezuela.
Para esta ocasión, 5 años después, la celebración debía ser considerablemente más grande, el crecimiento de las divisiones juveniles era el suficiente como para organizar una actividad de mayor envergadura. De hecho, se evaluó si se hacía una sola actividad (como en octubre de 2000), pero el consenso giró hacia promover actividades en la mayoría de las regiones.
Así, en marzo de 2005 se comenzó el diálogo entre los responsables máximos de las dos divisiones. Hasta ese momento yo continuaba como asistente nacional de la DJM, así que junto al responsable nacional y otros DJM responsables de Zona y Área, nos juntamos a las DJF y se conformó ese primer comité donde se evaluó impulsar actividades en todo el país, fortaleciendo no sólo a los líderes regionales juveniles, sino también al trabajo en conjunto a las divisiones de adultos, ya que la organización de cada actividad conllevaría suficiente trabajo para que las 4 divisiones trabajasen en auténtica unidad de itai-doshin.
Aunque hubo un relevo de responsables nacionales con la nueva dirección general (nombrada el 5 de junio de 2005), en la Dirección General ya se había dialogado suficiente sobre el deseo de los jóvenes de la SGIV para celebrar el 5to aniversario de los Sucesores de Venezuela con actividades culturales en cada región, así que la nueva DG, liderada por la nueva directora general, impulsó nuestra determinación de garantizar la victoria en cada una de las 13 actividades que se realizarían (no 14 como escribí en la entrega anterior).
En marzo, uno de los puntos primordiales que el comité se estableció fue "primero daimoku", confirmando la acción principal para lograr que estas celebraciones cumplieran sus objetivos. Basados en esto, en Caracas y el resto del país los jóvenes iniciaron campañas de daimoku mensual y jornadas en días específicos para hacer "maratones" de daimoku. De esa manera en todo el país los máximos responsables juveniles iniciaron la lucha para la victoria de Sucesores 2005 con la acción correcta: el daimoku.
En mi casa el daimoku también fue protagonista. En este lugar donde vivimos desde 1993, nuestra familia tiene la fortuna no sólo de contar con una apartamento tanto para mis padres como para cada uno de sus tres hijos, sino que además en cada hogar, de una manera u otra, siempre ha funcionado un Grupo de la SGIV, así que recibir miembros, nuevos practicantes y sus invitados siempre ha sido natural para toda nuestra familia. Fuese en casa de mis padres, que llegaron a tener un salón muy grande para reuniones, en casa de mi hermano o en mi casa, siempre funcionó un Grupo de la SGIV. Por otro lado, cuando funcionaban como sede la casa de mis padres o la de mi hermano, en mi casa dejaron de ser frecuentes las reuniones del Grupo, porque ya tenían una sede en las otras dos casas.
Así que esta celebración de Sucesores 2005 trajo la necesidad de un lugar para reunirnos los líderes juveniles en el comité que se armaba y dio la oportunidad para abrir mi casa nuevamente a reuniones y jornadas de daimoku. Fue por esto que decidimos "ampliar" el espacio para que entraran más personas.
Originalmente mi casa tenía tres habitaciones y desde que la ocupamos un cuarto estuvo destinado al butsudan, ahí se realizaron las reuniones del Grupo El Caribe en algún momento. Sin embargo, al ser un cuarto la cantidad de personas que podían participar en una reunión o jornada de daimoku era muy limitado. Así, decidimos tumbar un par de paredes para ampliar ese espacio, unir la sala con el lugar donde estaba el butsudan, y así el espacio se amplió significativamente.
Las reuniones del comité y las jornadas de daimoku donde invitamos a jóvenes de toda Caracas ya tenían en mi casa un espacio donde 30 o 40 personas podían reunirse con más comodidad. El comité tuvo en mi hogar un escenario regular para dialogar, definir, analizar y desarrollar toda la campaña que involucró Sucesores 2005.
24 de junio, comité de Sucesores 2005
El comité central definió parámetros generales, como la meta de asistencia nacional, la imagen y logotipo de las actividades, los criterios para los invitados y sobre todo algo muy importante, quiénes serían los protagonistas "en tarima".
Las divisiones juveniles habían crecido, sí, en comparación a la Convención de Sucesores 2000; había más responsables en cada estructura, los grupos de capacitación se habían desarrollado con más firmeza... sin embargo, a nivel nacional no había la cantidad de jóvenes suficientes, ni el tiempo, para desarrollar agrupaciones culturales que llegaran al nivel necesario que fuese atractivo, atrayente, para otros jóvenes no miembros de la SGIV, quienes serían los principales invitados. Por esto se definió como perfil general de cada actividad, que los jóvenes miembros de cada región de la SGIV participarían en el desarrollo logístico y organizativo de su actividad, convocando a agrupaciones culturales con reconocida trayectoria en su propia región, siendo ellos los invitados especiales en tarima.
Como un gesto de reconocimiento de la SGIV a cada institución cultural que lográsemos convocar en todo el país, se ideó la creación de un reconocimiento de la SGIV, algo que simbolizara tanto nuestro agradecimiento por participar en nuestras actividades, como el reconocimiento a la labor de dicha institución en pro de la cultura, la educación y la paz. Tomado como base el logotipo del taller "Jóvenes Constructores de la Paz", creado y usado desde hacía un año antes, se elaboró este reconocimiento en vidrio y piedra, con un tamaño apropiado, discreto y de excelente calidad. No recuerdo cómo llegamos a la persona que los elaboró, pero se mandaron a hacer los suficientes para ser entregados en todo el país.
Reconocimiento "Constructor de la Paz"
La meta nacional se estableció en lograr que 5.000 jóvenes asistieran a las 13 actividades a nivel nacional, asignando una "cuota" de esa meta a cada región analizando la cantidad de líderes y miembros juveniles. El comité intentó ni forzar ni menospreciar a ninguna región, pero se debía llegar a establecer esa meta numérica asignada a cada región para lograr la meta de los 5.000 jóvenes participantes.
El comité también designó un apoyo directo a cada región distribuyendo entre los máximos responsables de ambas divisiones quiénes apoyarían a cada región, motorizando así que todo el impulso llegara de la forma más pareja a todo el país, además de trabajar el ritmo de cada región con sus propias realidades y dinámica, pero manteniendo los mismos objetivos de daimoku, forja y compromiso.
Cuando todo el concepto estuvo listo, cuando las metas y criterios generales estaban bien dialogados y definidos, se convocó a una reunión general de todos los líderes y miembros activos juveniles para transmitir cada aspecto de Sucesores 2005 y arrancar con todo el ánimo y convicción hacia octubre de ese año, con la participación comprometida de la inmensa mayoría de los jóvenes de la SGIV.
El kaikan había entrado en remodelación de su salón principal hacía un par de meses, así que no se podía usar para esta reunión general. Unas hermanas ofrecieron el salón de fiesta de su edificio, muy cerca de una estación de Metro y con el espacio suficiente para los 100 o 200 jóvenes que deseábamos convocar. Y así llegamos a ese 26 de junio en Los Dos Caminos, actividad en la que los nuevos responsables nacionales de las Divisiones Juveniles participamos como anfitriones principales, pero con la participación y apoyo directo de los responsables nacionales salientes.
26 de junio de 2005, reunión general de
Divisiones Juveniles de Caracas.
El presidente Ikeda nos ha transmitido las orientaciones de su Mentor donde establecía cuán importante es la planificación, la importancia que recae en el ánimo y convicción de los líderes para lograr cualquier objetivo. Siento que ese día marcó el resultado victorioso de octubre 2005. Ese día los líderes de Biakuren Alegría, Guardianes de la Paz, los responsables y asistentes nacionales de las Divisiones Juveniles, contando con el apoyo de líderes de las divisiones de adultos, incluso el ex-director general estando presente ese día, marcaron la ruta para la victoria de Sucesores 2005; la actividad fue la expresión en "micro" de lo que resultó el "macro", 13 actividades culturales victoriosas.
Quedaba todo expuesto con miras a octubre de 2005, para lograr no sólo la meta numérica, sino difundir la importancia del lema escogido de palabras del presidente Ikeda en una de sus propuestas de paz: "Ampliar la red de personas comprometidas con el bien de la humanidad".
Espero transmitir la esencia de la victoria de cada región, aunque no pude participar en todas, como responsable nacional pude compartir el desarrollo de la lucha de los líderes juveniles de todo el país.
Seguimos...




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