Recibiendo a los
Sucesores
Con el mes de
octubre ya encima, la preocupación principal fue animar al máximo de nuestros
líderes, miembros y nuevos practicantes juveniles del interior. La meta de
recibir a 600 Bodisatvas de la Tierra venezolana no era algo
"garantizado" con sólo decirlo. Los jóvenes del interior, más que
animarse, debían superar todas las dificultades propias de conseguir sus
permisos, pasajes y hospedaje. Por otro lado, con los jóvenes de Caracas
tampoco podíamos dar por sentado que estarían animados y confirmados a asistir,
la convicción debía ponerse en transmitir la gran relevancia que tenía para la
SGIV.
De pronto,
comenzaron a llegar las confirmaciones de los países que deseaban participar en
la actividad. No recuerdo quién respondió primero ni quién después, pero fueron
llegando las confirmaciones de los jóvenes que vendrían a Venezuela de los
países amigos. Algo que la SGI nos había solicitado, era invitar sólo a uno o
dos representantes por país, y así lo hicimos, pero de pronto recibíamos la
confirmación de que tan sólo de Brasil vendrían 8 líderes!!! Sin duda fue súper
contundente el respaldo que sentíamos de la BSGI. Además vinieron 2 líderes de
Argentina, 4 de México, 2 de Costa Rica, 1 de Ecuador, 1 de Chile… todos estos
jóvenes del exterior llegaron a Venezuela!!! El tamaño de la Convención se me
hacía cada vez más incalculable.
La planificación
incluyó el aprovechar al máximo a los líderes del exterior que llegaban, así
que desde el jueves 12 hasta el sábado 14 se realizaron actividades donde
pudimos compartir y aprovechar la experiencia de los líderes que vinieron a
apoyarnos, porque no venían a "participar" como espectadores, venían
a luchar hombro a hombro con nosotros.
El jueves llegó la
mayoría de los jóvenes del interior y del exterior. Para todos los miembros de
Venezuela esto significaba todo un acontecimiento. Confieso que quizás cuente
cosas en desorden cronológico, pero lo que si espero es poder contar todo lo que
en mi mente y corazón quedó grabado de esos encuentros.
Por ejemplo, tuvimos
un encuentro con los jóvenes de Brasil casi al instante que llegaron al hotel,
sólo confirmaron sus habitaciones y ya querían reunirse con nosotros, los
responsables nacionales. Como beneficios incluido en el alquiler del local,
contábamos con una pequeña oficina en el lobby del hotel que nos sirvió de
"cuarto de control", allí nos reunimos con los dos líderes
principales que llegaron de Brasil y Argentina, asistentes nacionales de DJM y
DJF.
Hablando en portuñol
(más portu que ñol), pero con un corazón políglota, fuimos capaces de entender
todo lo que iban diciendo, y por supuesto ellos a nosotros también. Ese
encuentro, al menos para mí, le daba una contundencia rotunda al espíritu con
que abordaba el objetivo de nuestra convención. Más que orientaciones, lo que
nos transmitieron fue tan contundente, que lo repito en cada instancia que me
es posible.
Nuestros
responsables nacionales estaban muy preocupados por el poco tiempo que tuvimos
para preparar la actividad, el programa, el tema, por lo que de entrada les
pedían disculpas por lo que no habíamos considerado, etc. Ellos, con una
calidez más que desconcertante, nos transmitían un "no hay problema"
casi que imposible de aceptar, nos pedían que nos olvidáramos de lo pendiente,
que además, Sensei planteaba que los jóvenes "pueden equivocarse",
porque es su derecho, y que si se equivocan no hay problema en corregir.
Nuestros responsables insistían en la preocupación por hacer todo lo mejor
posible, y la respuesta seguía siendo "pues está bien, el esfuerzo ya ha
grabado una causa imborrable que sin duda será más que conocida por Ikeda
Sensei". Repetían continuamente que informarían a Sensei de todo lo que ya
estaban viviendo en Venezuela. Otra cosa "novedosa" para mí: no
habían entrado a sus habitaciones y ya estaban pensando en reportar a Sensei…
no a Brasil, a Sensei!
Ponían todo el
énfasis en transmitirnos tranquilidad, cero estrés, no preocuparnos por los
detalles de forma pendientes, sino por el corazón con el que cada joven
participante realizaría su labor, que eso es lo más importante. Cada frase que
soltaban era como un baño pero de agua tibia, que brindaba un relax de esos que
quitan un peso de encima por sentir "entonces voy bien!". Recuerdo
que los responsables nacionales insistieron varias veces en su deseo de
"hacer lo mejor posible", como con la intención de lograr algo
"perfecto", y la respuesta siempre fue la misma: "si hay errores
no importa, los jóvenes pueden equivocarse, es lo que dice Sensei". Ellos
sabían perfectamente que hacíamos nuestro mejor esfuerzo, pero también sabían
que podíamos desviarnos del objetivo en nuestra preocupación de que "todo
saliera perfecto", así que pusieron todo su empeño por confirmarnos lo más
importante: el corazón puesto en corresponder al mentor.
En esa reunión
también participaron los dos jóvenes que vinieron de Argentina, ambos
igualmente asistentes nacionales. Yo conocía "el hablar" de los
brasileros (cálida, apasionada, con delicadez y sumo respeto), porque aunque no
había ido a Brasil, varios jóvenes de Venezuela sí. Pero de Argentina tenía muy
poca referencia, además de conocer miembros argentinos sólo en 1990 cuando
había estado en Japón y esa referencia no me era muy buena. Estos argentinos,
jóvenes bien adultos, comenzaron a hablar, y es difícil describir lo rápido que
captaron mi atención, más allá del acento, lo que iban contando, transmitiendo,
compartiendo, lo hacían con tanta honestidad, novedosa en todo sentido para mí.
Confirmo, me es difícil explicar por qué, pero las palabras que usaban, la
confianza que transmitían, la fluidez con la que expresaban su compromiso con
la Gakkai y con Sensei, fueron como una especie de imán que no permitió que me
despegara de escucharlos y de querer seguir preguntando detalles de cada cosa
que contaban.
En esa reunión los
líderes de Brasil representaron la orientación de fe, el respaldo absoluto para
lograr el objetivo, las palabras de confianza y tranquilidad… Los argentinos
fueron la chispa que prendió mi inquietud sobre "todo lo posible" en
el mundo de la Gakkai, lo que hasta ese momento era un paradigma, dejó de
serlo… de esa reunión siguió una conversa que sería el nacimiento de la idea de
los Guardianes de la Paz y muchas cosas más.