lunes, 21 de mayo de 2012

Convención de los Sucesores de Venezuela - 1


Dos meses intensos...

Con las actividades juveniles de marzo y agosto, con la exposición "El arte de los niños del mundo", los reconocimientos a Sensei, las capacitaciones juveniles de julio, el año 2000 ya se había convertido en un año sin precedentes en la SGIV y por supuesto para mi vida. Sin embargo faltaba "el broche de oro" con el que cada uno de nosotros quedaría con una marca en su vida que será imborrable.

Al concretar la victoria de agosto el diálogo era sobre "cómo cerramos el año". El grupo de líderes de las DJs comenzábamos a conversar sobre distintas posibilidades: un festival cultural (que hacía mucho tiempo no se realizaba), una asamblea general a nivel nacional, una nueva capacitación de líderes (pero ya se había realizado en julio)… las ideas eran varias, pero el objetivo era claro: cerrar el año 2000 con una contundente victoria.

El hacer algo a escala nacional era la idea ganada, todos el año habíamos realizado actividades regionales y a Caracas llegaron sólo algunas regiones en julio. Por otro lado, el promover que los jóvenes del interior se desplazaran siempre fue y ha sido un tema complejo. Así que "el cómo" realizar un actividad nacional fue un tema muy debatido.

Yo era de los que pensaba que debíamos seguir aprovechando la respuesta de los jóvenes miembros que se animaron a invitar a sus familiares y amigos, para seguir acercando a jóvenes a la Gakkai con actividades muy atractivas, pero el deseo de los responsables nacionales se inclinaba más a cerrar con una actividad dirigida más hacia los miembros y en el mejor de los casos a nuevos practicantes. Al principio se me hizo muy difícil dejar a un lado "mi idea" y pasar a apoyar el objetivo "de las DJs", a través de los años venía forjando mi capacidad de no "engancharme" si lo que proponía no era respaldado, y aunque pensaba que con sendas victorias en las actividades anteriores debíamos hacer una actividad para 1.000 jóvenes sólo en Caracas (por ejemplo), terminé por ofrecer mi respaldo a la solicitud de los responsables nacionales y concentrarnos por reunir a los líderes, miembros y nuevos practicantes juveniles de toda Venezuela, con el objetivo de profundizar en el desarrollo de nuestra identidad como Sucesores de Venezuela.

No fue fácil, pero finalmente comprendía el objetivo: no se puede propagar un concepto tan profundo a personas que se acerquen por primera vez a la Gakkai y por otro lado, era necesario que se profundizara en este objetivo si queríamos que el desarrollo de las DJs de la SGIV fuera continuo, y no sólo una "llamarada más" que se apagara cuando pasara la euforia. Quizás esto se convertía en una prueba vital para el desarrollo de mi compromiso con la Gakkai y con Sensei.

Se iba definiendo el formato de la actividad, sería una "convención", el tema principal sería desarrollar nuestra identidad como "sucesores" y tomando las experiencias de otros países, en esa actividad las DJs de la SGIV estableceríamos un "juramento" que enviaríamos a Sensei como la determinación de las DJs de Venezuela. Para establecer la fecha debíamos considerar que tendríamos a miembros del interior desplazándose por todo el país, por lo que un fin de semana de repente no sería suficiente, pero observando el calendario decidimos aprovechar que el 12 de octubre caía jueves, de manera que la actividad principal podía realizarse el domingo 15.

Durante años, muchos jóvenes de Venezuela habían tenido la oportunidad de viajar no sólo a Japón, sino a otros países para actividades Gakkai; festivales, asambleas, capacitaciones, etc. Un sentimiento común tanto de jóvenes de Venezuela como del resto de la región de América Latina, era la realización de una actividad internacional en Venezuela. Los responsables nacionales de las DJs estaban ganados a esa idea, y yo, aunque también me parecía genial, no dejaba de sentir una especia de "miedito" por lo que eso significaba: la actividad sería "una ventana al mundo de la SGI", debíamos CUIDAR a los jóvenes que llegaran, cumplir con sus expectativas, su dalud, su bienestar… en fin, sin duda fue algo que me quitó el sueño.

Además, para hacer algo internacional debíamos solicitar primero el apoyo de toda la DG de Venezuela y luego pedir la autorización a la SGI antes de poder extender la invitación a los países de la región. Por supuesto, el deseo de apoyar en Itai Doshin podía contra cualquier sentimiento de inseguridad que sintiera, así que realizamos la propuesta. La respuesta inmediata no era distinta a la que esperábamos, en ambas instancias. Parafraseando fue más o menos "¿¿¿ustedes están seguros de lo que quieren hacer???!!!". Debo admitir que en cada instancia sentía que lo más probable era no obtener el apoyo, pero con la convicción con la que hablaron nuestros responsables nacionales (en especial la responsable de la DJF), para ambas instancias fue imposible no apoyarnos, así que pudimos extender la invitación a los países de la región esperando recibir respuesta de alguno de ellos. Recuerden, estábamos en septiembre y la actividad sería en octubre…

La labor de inspirar a cada región del país era fundamental para contar con la máxima participación de los principales líderes y miembros de toda Venezuela. Con la estadística que se manejaba en la época establecimos la meta de lograr la presencia de 600 miembros y nuevos practicantes de toda Venezuela, aún sin saber si llegarían miembros del exterior.

Entonces, la pregunta pertinente: "¿dónde hacemos la actividad?". Ya las localidades usadas quedaban cortas para la actividad. El teatro que usamos en agosto tenía la capacidad pero no se adaptaba a lo que haríamos ahora. Comenzó la búsqueda del mejor local. Una de las chicas líderes de la DJF trabajaba en el sector turismo y conocía a gente que conocía a otra gente. Gracias a su labor y por supuesto a todo el daimoku que llevábamos, logramos alquilar el salón principal del Hotel Tamanaco Intercontinental, con la posibilidad de hospedar a los jóvenes del interior y del exterior que llegaran, todo a un precio súper económico para la SGIV. Ya lo que quedaba era inspirar a los jóvenes del interior y esperar la respuesta del exterior para realizar la reservación de las habitaciones.

Con poco tiempo para planificar cada detalle, el programa se estableció con sencillez pero profundo, para aprovechar cada uno de los 4 días de la convención. No era sencillo justificar casa propuesta ante la DG, la postura que recibíamos siempre era "¿qué desean lograr?, ¿están seguros que con "eso" lo lograrán?". Sin duda cada uno de nosotros debió exigirse al máximo para transmitir convicción y seguridad en cada aspecto del plan a seguir. Desde este punto de vista, la DG se convirtió en el mejor "Zenchi-shiki" de las DJs (mejor amigo). Al final, y después de transmitir los objetivos con convicción y daimoku, la DG apoyó cada aspecto y cada detalle de la "Convención de los Sucesores de Venezuela".

Todo quedaba en manos de nosotros, el equipo de líderes de las DJs de la SGIV. El "Mai lli za se nen" tenía más presencia que nunca en mi vida… hacer lo que fuese necesario… sólo así era posible garantizar una nueva victoria contundente.

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