Dos meses intensos...
Con las actividades
juveniles de marzo y agosto, con la exposición "El arte de los niños del
mundo", los reconocimientos a Sensei, las capacitaciones juveniles de
julio, el año 2000 ya se había convertido en un año sin precedentes en la SGIV
y por supuesto para mi vida. Sin embargo faltaba "el broche de oro"
con el que cada uno de nosotros quedaría con una marca en su vida que será
imborrable.
Al concretar la
victoria de agosto el diálogo era sobre "cómo cerramos el año". El
grupo de líderes de las DJs comenzábamos a conversar sobre distintas
posibilidades: un festival cultural (que hacía mucho tiempo no se realizaba),
una asamblea general a nivel nacional, una nueva capacitación de líderes (pero
ya se había realizado en julio)… las ideas eran varias, pero el objetivo era
claro: cerrar el año 2000 con una contundente victoria.
El hacer algo a
escala nacional era la idea ganada, todos el año habíamos realizado actividades
regionales y a Caracas llegaron sólo algunas regiones en julio. Por otro lado,
el promover que los jóvenes del interior se desplazaran siempre fue y ha sido un
tema complejo. Así que "el cómo" realizar un actividad nacional fue
un tema muy debatido.
Yo era de los que
pensaba que debíamos seguir aprovechando la respuesta de los jóvenes miembros
que se animaron a invitar a sus familiares y amigos, para seguir acercando a
jóvenes a la Gakkai con actividades muy atractivas, pero el deseo de los
responsables nacionales se inclinaba más a cerrar con una actividad dirigida
más hacia los miembros y en el mejor de los casos a nuevos practicantes. Al
principio se me hizo muy difícil dejar a un lado "mi idea" y pasar a
apoyar el objetivo "de las DJs", a través de los años venía forjando
mi capacidad de no "engancharme" si lo que proponía no era
respaldado, y aunque pensaba que con sendas victorias en las actividades
anteriores debíamos hacer una actividad para 1.000 jóvenes sólo en Caracas (por
ejemplo), terminé por ofrecer mi respaldo a la solicitud de los responsables
nacionales y concentrarnos por reunir a los líderes, miembros y nuevos
practicantes juveniles de toda Venezuela, con el objetivo de profundizar en el
desarrollo de nuestra identidad como Sucesores de Venezuela.
No fue fácil, pero
finalmente comprendía el objetivo: no se puede propagar un concepto tan
profundo a personas que se acerquen por primera vez a la Gakkai y por otro
lado, era necesario que se profundizara en este objetivo si queríamos que el
desarrollo de las DJs de la SGIV fuera continuo, y no sólo una "llamarada
más" que se apagara cuando pasara la euforia. Quizás esto se convertía en
una prueba vital para el desarrollo de mi compromiso con la Gakkai y con
Sensei.
Se iba definiendo el
formato de la actividad, sería una "convención", el tema principal
sería desarrollar nuestra identidad como "sucesores" y tomando las
experiencias de otros países, en esa actividad las DJs de la SGIV estableceríamos
un "juramento" que enviaríamos a Sensei como la determinación de las
DJs de Venezuela. Para establecer la fecha debíamos considerar que tendríamos a
miembros del interior desplazándose por todo el país, por lo que un fin de
semana de repente no sería suficiente, pero observando el calendario decidimos
aprovechar que el 12 de octubre caía jueves, de manera que la actividad
principal podía realizarse el domingo 15.
Durante años, muchos
jóvenes de Venezuela habían tenido la oportunidad de viajar no sólo a Japón,
sino a otros países para actividades Gakkai; festivales, asambleas,
capacitaciones, etc. Un sentimiento común tanto de jóvenes de Venezuela como
del resto de la región de América Latina, era la realización de una actividad
internacional en Venezuela. Los responsables nacionales de las DJs estaban
ganados a esa idea, y yo, aunque también me parecía genial, no dejaba de sentir
una especia de "miedito" por lo que eso significaba: la actividad
sería "una ventana al mundo de la SGI", debíamos CUIDAR a los jóvenes
que llegaran, cumplir con sus expectativas, su dalud, su bienestar… en fin, sin
duda fue algo que me quitó el sueño.
Además, para hacer
algo internacional debíamos solicitar primero el apoyo de toda la DG de
Venezuela y luego pedir la autorización a la SGI antes de poder extender la
invitación a los países de la región. Por supuesto, el deseo de apoyar en Itai
Doshin podía contra cualquier sentimiento de inseguridad que sintiera, así que
realizamos la propuesta. La respuesta inmediata no era distinta a la que
esperábamos, en ambas instancias. Parafraseando fue más o menos
"¿¿¿ustedes están seguros de lo que quieren hacer???!!!". Debo
admitir que en cada instancia sentía que lo más probable era no obtener el
apoyo, pero con la convicción con la que hablaron nuestros responsables
nacionales (en especial la responsable de la DJF), para ambas instancias fue
imposible no apoyarnos, así que pudimos extender la invitación a los países de
la región esperando recibir respuesta de alguno de ellos. Recuerden, estábamos
en septiembre y la actividad sería en octubre…
La labor de inspirar
a cada región del país era fundamental para contar con la máxima participación de los
principales líderes y miembros de toda Venezuela. Con la estadística que se
manejaba en la época establecimos la meta de lograr la presencia de 600
miembros y nuevos practicantes de toda Venezuela, aún sin saber si llegarían
miembros del exterior.
Entonces, la
pregunta pertinente: "¿dónde hacemos la actividad?". Ya las
localidades usadas quedaban cortas para la actividad. El teatro que usamos en
agosto tenía la capacidad pero no se adaptaba a lo que haríamos ahora. Comenzó
la búsqueda del mejor local. Una de las chicas líderes de la DJF trabajaba en
el sector turismo y conocía a gente que conocía a otra gente. Gracias a su
labor y por supuesto a todo el daimoku que llevábamos, logramos alquilar el
salón principal del Hotel Tamanaco Intercontinental, con la posibilidad de
hospedar a los jóvenes del interior y del exterior que llegaran, todo a un
precio súper económico para la SGIV. Ya lo que quedaba era inspirar a los
jóvenes del interior y esperar la respuesta del exterior para realizar la
reservación de las habitaciones.
Con poco tiempo para
planificar cada detalle, el programa se estableció con sencillez pero profundo,
para aprovechar cada uno de los 4 días de la convención. No era sencillo
justificar casa propuesta ante la DG, la postura que recibíamos siempre era "¿qué
desean lograr?, ¿están seguros que con "eso" lo lograrán?". Sin
duda cada uno de nosotros debió exigirse al máximo para transmitir convicción y
seguridad en cada aspecto del plan a seguir. Desde este punto de vista, la DG
se convirtió en el mejor "Zenchi-shiki" de las DJs (mejor amigo). Al final, y después de
transmitir los objetivos con convicción y daimoku, la DG apoyó cada aspecto y
cada detalle de la "Convención de los Sucesores de Venezuela".
Todo quedaba en
manos de nosotros, el equipo de líderes de las DJs de la SGIV. El "Mai lli
za se nen" tenía más presencia que nunca en mi vida… hacer lo que fuese
necesario… sólo así era posible garantizar una nueva victoria contundente.
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