Después de definir
el concepto de la actividad de marzo, comenzamos la planificación de la
actividad, donde el primer asunto importante era "¿dónde la
hacemos?". El Kaikan ya nos quedaba corto para una actividad tal como la
queríamos hacer: invitando a jóvenes por primera vez contactados a la SGIV.
No éramos muchos los
jóvenes activos, pero en cualquier caso si éramos un buen núcleo comprometido a
hacer lo que fuese necesario. Por otro lado, la actividad debía trabajarse muy
rápido por el poco tiempo para planificar (estábamos en enero), así que todo lo
que se hiciera debía ser basado en el trabajo de los grupos regulares de las
DJs, que venían realizando sus ensayos todas las semanas.
Así, comenzamos a
buscar el local y a inspirar a los grupos de las DJs a preparar su repertorio
para esa fecha. El local terminó siendo el CELARG, lugar que alguna vez se
había usado para actividades de la SGIV y que el precio no era tan grosero en
ese entonces. Además, había un DC miembro que trabajaba allí que nos apoyó con
todo lo técnico. Mientras, los grupos de las DJs se preparaban para ser los
protagonistas de la actividad.
Establecer la meta
era el siguiente paso. Las actividades juveniles habían dejado de ser
frecuentes y plantearse una meta "muy alta" no era atractivo para los
"más conservadores". Por otro lado el CELARG debía llenarse, porque
el apoyo que recibíamos de la SGIV no podía recibir menos que una buena
respuesta por parte de nosotros los jóvenes. Finalmente nos planteamos la meta
de lograr 300 jóvenes asistentes, teniendo la sala poco más de 380 butacas.
El programa incluía
la participación de Kotekitay, Banda de Metales y el Grupo de Baile de la DJF,
quienes eran los protagonistas de la actividad; no se crearon nuevos números,
el objetivo era concentrarnos en el mensaje a transmitir y aprovechar el trabajo
de estos grupos. Además, par de
experiencias de jóvenes con sendas victorias de trabajo y las palabras de los
responsables nacionales, enriquecieron el programa. Y como siempre, el mensaje
de Sensei y del anterior director general de la SGIV llenaban la actividad con
palabras de aliento y orientaciones.
Poco antes de la
actividad, a mi esposa y a mí nos confirmaban que seríamos nombrados ese día
como asistentes nacionales de las DJF y DJM respectivamente. En el programa se
incluyó que cada uno dirigiera unas palabras de determinación al ser nombrados.
El día de la
actividad se planificó el apoyo de las damas en la recepción de los asistentes,
porque hicimos unas invitaciones que incluían unos datos que deseábamos
mantener. Así que desde muy temprano las damas se instalaron en el lobby para
recibir a los asistentes y procesar la información de sus invitaciones. Poco a
poco se iba llenando la sala más grande del CELARG y la ansiedad se iba
transformando en sensación de victoria. Hacía mucho que no se realizaba una
actividad donde la meta de asistencia se lograra. Además, cualquier cosa que
quisiéramos seguir realizando durante el año dependía de la victoria de esa
actividad.
Los jóvenes que
llegaban eran familiares y amigos de los miembros, de los que participaban y
los que apoyaban, así que ese núcleo pequeño, pero comprometido con transmitir
el mensaje de los "Sucesores de Venezuela", lograba atraer a nuevos
jóvenes a la SGIV. Al momento de confirmar que la sala estaba casi llena,
quienes organizábamos la actividad sentimos un grato sabor de victoria que de
inmediato queríamos enterar a Sensei.
La pantalla de cine
del CELARG se llenó con una muy atractiva presentación multimedia preparada por
los chicos, las experiencias fueron contundentes en cuanto al beneficio
conspicuo (que los jóvenes necesitan mucho escuchar), los líderes nacionales
transmitieron la esencia de lo que significa ser un "Sucesor" y los
grupos culturales mostraron un buen nivel y mucha alegría que pudieron
contagiar a los asistentes.
Cuando me tocó
hablar al ser nombrado asistente nacional, sólo quería transmitir el firme
compromiso por contribuir a crear una sociedad donde prevalezcan los valores
que sustentan la paz. En ese entonces, el taller JCP no estaba todavía en la
cabeza de ninguno de nosotros...
Una preocupación
constante era que la SGIV debía mostrar y realizar actividades suficientemente
atractivas para los jóvenes, de lo contrario el resultado podía ser adverso y
los jóvenes no regresarían. Era la preocupación de muchos. Para mí era
fundamental transmitir confianza a los más conservadores, confianza en lo que
los grupos culturales estaban realizando, que si bien sólo un mínimo (muy
mínimo) de sus integrantes eran profesionales, el espíritu de cada grupo se
había logrado profundizar en esos tiempos recientes.
Finalmente se
exponía el concepto de los "Sucesores de Venezuela", las DJs de la
SGIV celebraron el 42º aniversario del Día del Kosen-rufu con una especie de
"surgir de la tierra" de un puñado de jóvenes que nos asumimos como
"sucesores". Ese año, ese mes, ese día, se comenzó el movimiento de
los "Sucesores del Venezuela", en una actividad fresca, aun con
rasgos conservadores, pero en cualquier caso con la visión de crear el
escenario para los jóvenes que surgían en esa generación de líderes.
Al finalizar la
actividad, el puñado de jóvenes renovamos compromiso con Sensei y terminamos
más convencidos de la gran necesidad de seguir realizando actividades juveniles
que inspiraran al esfuerzo y al trabajo en Itai Doshin.
El reporte a Sensei
se realizó de inmediato.
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