Para recibir el año
2000 la SGIV había logrado tremendos resultados durante 1999, desarrollando
una intensa campaña con la exposición "Armas nucleares: una amenaza para
la humanidad", que definitivamente impulsó a la SGIV en la sociedad y en el
ámbito educativo enormemente, originando muchos reconocimientos a la Gakkai y a
Sensei en la sociedad venezolana. Más de 65.000 personas visitaron la
exposición en las principales sedes y el movimiento de guías y equipo de
montaje sin duda originó una especie de aceleración en el movimiento de las
actividades de la SGIV.
Pude participar en
varios de los aspectos de esta expo, inclusive en el montaje, donde me tocó
cargar (junto a otros por supuesto) los paneles que eran hechos de madera y
pesaban los kilos!!! Y yo, alfeñique y flaquito como soy, apretaba "los
dientes" por no decir otra cosa, para cargar los panelitos, que teníamos
que cuidarlos como joyas (que eran) porque esos paneles viajaban de otros
países a Venezuela y de acá seguirían su viaje, así que al tenerlos éramos
responsables de su cuidado y mantenimiento.
Ese año 99' también
se realizó una campañas ideada por las DJs que consistían en lograr 1.000
millones de Daimoku y 10.000 encuentros de vida a vida, que implicaba no sólo
promover que se realizara Daimoku y encuentro de vida a vida, sino que nos reportaran lo que se realizaba en todo el país.
Hicimos una pancarta en el Kaikan basada en una imagen que se iba descubriendo
a medida que se recibían los reportes y al final del año se logró reunir los
reportes de más de 1.000 millones de Daimoku y más de 10.000 encuentros de vida
a vida en toda Venezuela.
La exposición, el
daimoku y los encuentros, originaron un movimiento muy dinámico en toda
Venezuela, los jóvenes estábamos liderando las principales campañas y eso se
reflejaba en el dinamismo de las actividades. Con ese marco arrancaba el año
2000.
Ese ritmo de
actividades lograba que desde el arranque de 2000 ya fuéramos hablando de que
debía ser distinto, teníamos el ánimo suficiente para impulsar actividades
"fuera de lo regular" hasta ese momento, ya hacía bastante que no se
realizaban actividades para máxima convocatoria, que involucrara un movimiento
masivo de toda la división. Habíamos hecho asambleas y reuniones
conmemorativas, pero siempre dirigida a los miembros o nuevos practicantes y
con el escenario que ofrecía el salón principal del Kaikan. En la mayoría se
dejaba colar la sensación de "estar listos" para retomar las
actividades para "atraer" a nuevos jóvenes a la SGIV y al movimiento
por el Kosen-rufu.
Ese 2000 también era
el segundo año que como familia y empresa enfrentábamos un préstamos recibido
en 1998 para comprar maquinaria y que se convirtió en un caudal de dificultades
económicas que le daban un marco especial a todo lo que nos propusimos durante
2000. Debíamos generar mucha buena fortuna para tener trabajo que nos
permitiera pagar el préstamo y asumir el rol protagónico que exigía el momento
en el Kosen-rufu.
Los jóvenes
decidimos que marzo era el momento más apropiado para arrancar esta lucha
decidida por confirmar el renacer del compromiso como discípulos de Sensei.
Pero debía ser contundente sobre todo a nivel de concepto, para difundir el
espíritu del discípulo a través de cualquier forma, o sea, lo más importante
era el objetivo, no la forma. Al menos era el interés de quienes nos propusimos
impulsar esta renovación.
Mi esposa, también
en el comité de máximos responsables de las DJs, nos comentó sobre una frase
que aparece en la revolución humana donde Makiguchi diferencia a los
"seguidores" de los "sucesores", enfatizando que los último
no esperan que el líder abra el camino, sino que están juntos, al frente,
abriendo el camino junto a líder y deciden hacer suyo el sueño del mentor. Con
este marco, se comenzaba el trabajo para iniciar el movimiento de los
"Sucesores de Venezuela".
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