viernes, 28 de septiembre de 2012

Perú 2001 - Parte 1


El año 2000 terminó dejando una huella imborrable en el corazón de cada uno de los que nos asumimos "Sucesores de Venezuela". Cada victoria era más contundente que la anterior y cada meta se asumía con un compromiso muy profundo, por convertirse en la prueba de fuego para ganar el espacio que tanto necesitaba el liderazgo juvenil de la época para estar al frente de cada campaña de la SGIV.

Comenzaba el nuevo año con nuevos retos y grandes expectativas sobre todo lo que pudiésemos lograr. Así llegó el primer gran reto, tanto personal como a nivel de DJs: la invitación para participar en la "1º Convención de la Juventud - Latinoamérica 2001", actividad que estaban organizando los jóvenes de la SGI de Perú. Está demás decir lo especial que pasaba a ser esta actividad en lo personal. Ya tenía 4 años desde la última vez que fui a visitar a mi familia.

Esta actividad, después de lo que los jóvenes de la SGIV habíamos vivido en octubre de 2000, recibiendo la respuesta de los países que atendieron nuestra invitación, se convertía en la oportunidad perfecta para "agradecer" y devolver ese gesto a la SGI. Aunque Perú no vino en octubre de 2000 a Venezuela, su iniciativa nos permitía desarrollar este espíritu de agradecimiento y las DJs de la SGIV nos decidimos a participar casi que de inmediato.

La actividad sería en abril y ya para la fecha indicada para informar los asistentes por Venezuela, la lista era la más grande que cualquier actividad juvenil anterior en la que Venezuela hubiese participado. Al final, viajamos una delegación de 17 miembros juveniles de Venezuela; mis hermanos y yo incluidos, los tres pudimos viajar venciendo las dificultades económicas de ese momento.

Desde la llegada tuvimos grandes motivos para vivir este encuentro con mucha alegría, y es que al llegar cada delegación de los países participantes, volvíamos a encontrarnos con eternos amigos que vinieron a Venezuela, otros que habían sido conocidos en encuentros en Brasil, otros en Japón, en fin, era una especie de rencuentro de compañeros de fe, comprobando que esos vínculos jamás se diluyen ni se rompen.

La actividad organizada por los jóvenes de Perú fue intensa y buscó aprovechar cada instante al máximo para la forja del espíritu de los jóvenes discípulos, así que el programa estaba muy bien pensado en este sentido. Estudio de Gosho, relación mentor-discípulo, diálogo entre máximos líderes asistentes, orientación para los países del exterior… todo muy bien pensado y conducido por los máximos líderes de la PSGI. Todo lo anterior como el marco previo a la actividad principal, la "1º Convención de la Juventud - Latinoamérica 2001", actividad para 5.000 jóvenes de todo el Perú en un lugar de convenciones muy conocido, al aire libre, algo parecido a nuestra Concha Acústica de Bello Monte.

Aunque ya conocía la organización de Perú por viajes anteriores, mis visitas habían sido siempre como parte del viaje familiar en momentos muy específicos y siempre a final de año o para el Gonguio de año nuevo por ejemplo, así que en esta oportunidad conocí más detalle de su lucha y de sus sedes principales.

Ya para ese momento la PSGI contaba con tres Kaikan. Hacía mucho tiempo habían comprado uno que luego les quedó pequeño. Compraron una segunda instalación que se convirtió en el principal y que tenía un salón como para 500 personas, además de varios salones de reunión más pequeño. El tercero resultó ser la casa que quedaba al lado y que durante mucho tiempo habían buscado comprar. Cuando finalmente lo lograron hicieron la correspondiente "unión" de los espacios a través de puertas internas. Era el "Kaikan de la División Femenina". Otra vez el "yo quiero eso para la SGIV" revivía en mi corazón, y en este caso sigue estando muy presente.

En la reunión de bienvenida y apertura oficial del encuentro, y después del diálogo y saludo correspondiente de los máximos líderes de la PSGI, jóvenes y adultos, recuerdo con más nitidez las palabras del director general, a quien conocía desde hacía bastante y que ha venido a Venezuela en múltiples ocasiones. Sus palabras además de agradecer nuestro viaje y participación, incluyeron una reflexión y solicitud muy particular. Nos pidió que al regresar transmitiéramos a nuestros directores generales que "él mandaba a decir que se había equivocado", porque resulta que él no estuvo convencido del éxito de esa actividad hasta que la vio concretada. De hecho, al escuchar la iniciativa de los jóvenes de Perú les había pedido que se olvidaran de eso, que se preocuparan por hacer actividades más pequeñas y hasta pidió a Japón que llamaran a los líderes de los jóvenes de Perú para "convencerlos" de no hacerla… era como un "deja vu" de lo que yo había escuchado en Argentina.

Nunca dudé que tanto la SGI como los líderes de cada país se preocuparan por apoyar a los jóvenes en su desarrollo, pero también sentía que había una actitud muy conservadora propia de la inseguridad en la capacidad de dichos jóvenes. En estos casos recientes (Venezuela, Argentina, Perú), la resistencia de los líderes más conservadores sólo avivó la pasión de los líderes juveniles que lograron llevar adelante sendas actividades juveniles en las que los jóvenes de América Latina profundizaron su vínculo con Sensei.

En una de las reuniones con todos los líderes juveniles de la PSGI más los jóvenes del exterior que llegamos, conocí al hermano mayor de la primera familia de miembros de Perú. El papá había practicado al lado de Ikeda Sensei cuando joven y la mamá es citada por Sensei como una de sus tres auténticas discípulas. El segundo de los hermanos vivió en Venezuela durante mucho tiempo y fue el único responsables de ambas divisiones juveniles que ha tenido Venezuela. A ese hermanos mayor no lo conocía, sólo de nombre.

En esa sesión pudo compartir con nosotros parte de su experiencia. Había sido responsable de muchas de las instancias de la PSGI y en ese momento era el editor del Perú Seikyo. Nos contó que en una época de su práctica se propuso convertirse en un "verdadero líder" y comenzó a hacer daimoku por desarrollar esa capacidad. Al poco tiempo, sufrió una enfermedad que lo tuvo hospitalizado por varios meses. Su reflexión fue que como producto de su daimoku, enfrentó esa fuerte dificultad que le permitió valorar cada instante de su vida con mayor intensidad y que como consecuencia, podía identificarse mejor con el sufrimiento de los demás, de otros que atravesaran igualmente grandes dificultades. Una reflexión muy densa…

Y eso no iba separado de su vida cotidiana. Contó que siempre había trabajado como empleado y con todas las seguridades pertinentes, pero cuando se propuso ser un "verdadero líder" se atrevió a crear algo "desde cero", una compañía que ya para ese momento había logrado su estabilidad. Así que ambas cosas (la salud y lo profesional), él las vinculaba con esa determinación de convertirse en un "verdadero líder".

Otra cosa que me pareció muy perspicaz de su parte, fue que siendo alguien con mucho tiempo de práctica y viniendo de la familia de la que venía, siempre lo buscaban para pedirle orientación. Ese día él dijo "yo no oriento a la gente, yo los confundo". Después de las risas de los presentes, terminaba explicando que él pensaba que cada quien tenía siempre la respuesta a sus dudas y obstáculos, así que él no era nadie para decirle a los demás qué hacer, que se preocupaba por confundirlos para que en el proceso por aclararse la propia persona fuese encontrando su propia decisión y determinación.

Con él hubo otra sesión de preguntas y respuestas con los líderes del exterior. Un tipo de una franqueza muy particular que lograba llegar con claridad y contundencia a sus interlocutores. Me hizo recordar muchísimo a su hermano, el que vivió acá. Muy grato conocerlo.

martes, 25 de septiembre de 2012

El "Curso Básico de Budismo"


Antes del año 2000 y ese mismo año, el haber conocido a jóvenes de otros países con sus experiencias, obstáculos, victorias y desarrollo, me habían causado una profunda comprensión del significado y propósito de la SGI. Imaginaba a Ikeda Sensei feliz por cada intercambio de jóvenes en cualquier lugar del mundo, donde se compartía ese espíritu realmente revolucionario de cambiar las cosas, de impulsar nuevas maneras, siempre buscando ampliar el movimiento del Kosen-rufu en cada país, y siempre basados en profundizar el vínculo con el mentor.

Argentina se había convertido en ese escenario donde aprendí mucho más sobre el valor de la SGI, abriendo nuevos caminos a mi convicción de que la SGIV podía iniciar una especie de reimpulso en su actividad en la propagación, aprovechando la camada de líderes juveniles que en ese momento estábamos al frente de las DJs, así que con ese impulso aproveché el escenario que nos brindaba la dirección general de ese momento para iniciar esa "nueva etapa".

Ya desde octubre conocía lo que Argentina había desarrollado para atender a sus nuevos practicantes y comencé a comentarlo con quienes se debía. Al visitar Argentina y conocer con más detalle su experiencia, regresaba dispuesto a iniciar nuestra campaña criolla.

Tal como he contado, hasta ese momento no habían unos lineamientos claros o adecuados a la época para ingresar a la SGIV. Desde la separación entre la Nichiren Shoshu y la SGI estos lineamientos habían cambiado en cada país con diferente frecuencia y aspectos. Esa separación había causado que los nuevos miembros de la SGI no pudieron recibir Gojonzon entre 1991 y 1993. Después de esos tres años la SGI retomó la entrega de Gojonzon y se inició una especie de "preocupación" por "asegurar" que quien recibía ese Gojonzon estuviera realmente "preparado". Por eso, al principio de esa época los nuevos practicantes debían esperas dos años para ingresar, luego pasó a ser un solo año, pero que sólo consistía en registrar de "alguna manera" su participación en la Zadankay o reunión de diálogo en el Grupo.

Ese año 2000, después de conocer las experiencias de estos países hermanos, surgió el deseo y la necesidad de revisar estos lineamientos para acercar mucho más a los líderes y a los nuevos practicantes, con una actividad que promoviera esa atención directa al proceso de fe de quienes deseaban recibir su Gojonzon e ingresar a la SGIV.

Así, las labores incluyeron una reunión que jamás olvidaré, donde me tocó estar junto a tres pioneras de la SGIV que juntas quizás tendrías 600 años de práctica :-) y que en ese momento estaban muy vinculadas a las campañas de estudio en la SGIV. La tarea era organizar un "temario" que estuviera dirigido a personas que iniciaban su práctica. Mi labor: contarles lo que escuché de la experiencia de Argentina y servir de "moderador" de este diálogo entre generalas para conformar lo que sería la campaña para Venezuela.

Las propuestas fueron súper diversas, iban desde contar la historia de la vida de Sakyamuni hasta el origen de los Bodisatvas de la Tierra… obviamente súper denso. Poco a poco se iba puliendo y descartando cada propuesta, unas veces prevalecía la opinión de una y otras veces la de la otra. Por momentos fue complejo manejar el diálogo entre tremendas eminencias del estudio budista, sin embargo poco a poco se fue logrando este "consenso" pensado en preparar lo mejor posible a estos nuevos practicantes que deseaban ingresar a la SGIV.

Cuando logramos concentrar toda nuestra atención en el perfil de nuestros nuevos practicantes, se logró el primer temario de lo que al principio se llamó "Curso Básico de Budismo". Este nombre también tenía un antecedente, era el nombre de una actividad similar a la de Argentina pero que realizaban en Brasil. La diferencia era que Brasil hacía estos "cursos" dirigidos a cualquier persona, no era algo específico para aquellos que deseaban ingresar a la BSGI.

Después de lograr la propuesta del temario para seis meses, se presentó a la DG de ese momento y por supuesto que todo estaba acompañado por el firme compromiso que las DJs serían quienes conducirían todo, desde la logística para iniciar la campaña, hasta la conducción de esas primeras reuniones. Por supuesto, todavía habían reservas lógicas de algunos líderes que no nos consideraban preparados, estaban inseguros sobre si funcionaría, sobre la respuesta de los nuevos practicantes, etc. La cosa es que con mucha firmeza en nuestra propuesta, con mucha responsabilidad, logramos iniciar el movimiento.

Hacia finales de noviembre de 2000, se inició ese "Curso Básico de Budismo", con miras a realizar la ceremonia de esos nuevos practicantes en abril de 2001. Se hizo la convocatoria en toda Caracas y a esa primera reunión asistieron más de 80 personas, nuevos practicantes que habían manifestado su deseo de recibir Gojonzon en ingresar a la SGIV. A mí me tocó dirigir el primer tema (la historia del Budismo), luego a mi esposa un segundo tema, y así, los principales líderes de las DJs conducimos cada una de las 6 reuniones de ese curso. En abril de 2001 ingresaron más de 60 nuevos miembros a la SGIV, algo inédito y súper contundente para la época, por lo que poco a poco las DJs de la SGIV íbamos consolidando el escenario que tanto necesitaba la SGIV.

La elaboración del material también fue todo un proceso de búsqueda, revisión, corrección, diálogo, evaluación... y este ciclo se aplicaba a cada tema!!! Sin duda era una época de romper paradigmas, de conocer nuevas fuentes, por eso no fue sencillo. Mi esposa cumplió una labor importante en concretar la elaboración del material, buscando las fuentes bibliográficas a usar y compilando el material a publicar.

Ese Curso Básico de Budismo duró seis meses y sólo después de que terminó se inició otro, así que los primeros años se realizaban ceremonias cada 6 meses y en ese momento sólo en Caracas, debíamos preparar muy bien el sistema para que los líderes del interior pudieran conducir estos temas. Esto se logró luego de unos meses.

Después de al menos dos años logramos iniciar un nuevo dinamismo, iniciando un Curso Básico de Budismo cada tres meses con reuniones paralelas, lo que originó ceremonias de ingreso cada tres meses. Poco a poco se fue asumiendo la conducción del Grupo Soka primero por nuevos líderes (no sólo juveniles), después fue conducido totalmente por las Áreas, luego pasó a las Zonas hasta que finalmente llegó a lo que es hoy, una actividad conducida y coordinada por los Sectores y Grupos.

No recuerdo con exactitud cuando se decidió cambiar el nombre de Curso Básico de Budismo a "Grupo Soka", pero en resumen el objetivo fue cambiar la percepción de algunos nuevos practicantes de que la intención era cumplir un "requisito académico" y preocuparnos por transmitir el verdadero objetivo de abordar la teoría básica del Budismo buscando inspirarlos a aplicarla en la vida diaria.

Sólo hace un par de años (2010) fue que logramos el nuevo dinamismo de condensar el Grupo Soka a cuatro meses, con un temario renovado, un nuevo material y con ceremonias de ingreso cada dos meses (en Caracas). El nuevo temario ahora toma como referencia las guías que Toda Sensei e Ikeda Sensei establecieron como las guías para la práctica de la fe en la Soka Gakkai… mejor fuente imposible.

Año a año, progresivamente, las regiones del interior fueron implementando el Grupo Soka con cada vez más dinamismo. Hoy en día, las regiones del interior logran más ingresos que la capital, muestra del desarrollo del Kosen-rufu en Venezuela.

Cada etapa de cambio, de implementar nuevo dinamismo, de revisar lo logrado e impulsar una renovación en la campaña, SIEMPRE significó enfrentar la "resistencia al cambio" lógica en cualquier organización conducida por seres humanos preocupados por el desarrollo de otros seres humanos. Con cada nueva propuesta las objeciones y opiniones adversas eran obligadas, y por supuesto que eso significó el mejor escenario para la forja de nosotros, los líderes juveniles dispuestos a llevar a cabo todos los cambios necesarios para atender mejor a nuestros miembros, nuevos practicantes y amigos. Hoy el Grupo Soka es lo que es, gracias al intenso diálogo y a la responsable actividad de aquellos jóvenes que nos comprometimos a causar el movimiento necesario en la SGIV hacia la profundización del Kosen-rufu, porque eso es lo que esperaba Ikeda Sensei de nosotros.

Quizás el Grupo Soka cambie el año que viene, o en dos años, o en diez… quizás deje de existir!!! Al final, lo más importante será que pase lo que pase siempre sea para mejorar la manera en que atendemos a nuestros miembros, nuevos practicantes y amigos, buscando mejorar nuestra labor para acercar los corazones de cada uno a la Gakkai, al Gojonzon y al mentor. Siendo así, todo vale...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Argentina 2000 - final


El viaje a Argentina para celebrar el 70º aniversario de la Soka Gakkai ya había marcado mi vida con las experiencias vividas. Y quizás fue este viaje el que cambió mi percepción de los encuentros de la SGI, sobre todo porque comencé a comprender el gran deseo de Ikeda Sensei de establecer esos vínculos humanos irrompibles y eternos que se establecían entre los jóvenes que participamos de estos encuentros, por ir con el corazón abierto y contactar el corazón de otros jóvenes que iban de igual manera. En este viaje le di un valor incalculable a lo que comencé a llamar "la capacitación paralela", esa que no está en el programa, que no está en las reuniones pautadas, sino que se aprecia y se vive en los encuentros de vida a vida que logramos al dialogar y conocer la vida de los demás participantes.

Para mí fue una tremenda fuente para "recordar lo esencial" los momentos previos a la actividad de cierre y despedida de los miembros del exterior. Era una actividad en uno de los salones del centro cultural donde estaríamos acompañados por los líderes juveniles representantes de la SGI-AR que asistieron de todo el país. Tal como se acostumbra en la Gakkai, se planificó para que hubiese mucha alegría con música y demás, así que nos solicitaron a los miembros del exterior que "hiciéramos algo". De inmediato los miembros de Brasil se pusieron al frente y propusieron al resto cantar una canción Gakkai. De hecho era una canción relativamente nueva, que se empezaba a conocer en la región latina.

Personalmente, no estaba muy cómodo con la idea, pero por apoyar a mis recién grandes amigos brasileros, a meu irmao, acepté apoyar, ensayando en una de las habitaciones de los chicos de Brasil. Como nos prestaron unos instrumentos, de inmediato comenzamos a ensayar la música, yo en la percusión y uno de los brasileros, músico de cámara e integrante de la actual orquesta filarmónica Gakkai de la BSGI (con quien me re-encontré en abril de 2009), conducía el ensayo. Nada bueno salía, muchos desentonaban, otros no seguían el ritmo, la cosa es que los ánimos se bajaban porque algunos pensábamos que mejor cambiábamos la idea, otros pensaban "si cantamos desde el corazón, no importa!". De hecho meu irmao me preguntaba "verdad que no importa?" y yo con todo el dolor del mundo le decía "creo que sí importa si suena tan mal, mejor pongamos la música de fondo para que se escuche menos peor". Meu irmao me miraba con tristeza… Esa noche, al final del único ensayo, los más músicos terminábamos por aceptar el deseo de los otros, y nos fuimos a dormir pensando "que salga lo mejor que se pueda".

Al día siguiente, nos presentaron indicando que habíamos preparado una canción como "agradecimiento" a todo lo vivido. Y salimos… Después de los primeros compases, los desentonados tomaron posesión de la canción, los que se adelantaban en el ritmo no dejaron de hacerlo jamás, así que el brasilero y yo nos miramos, reímos y seguimos la rumba! Meu irmao y el resto estaban súper alegres, los asistentes se paraban y cantaban con nosotros, así que de pronto lo único que importó fue "el corazón". Ya no valía el ritmo, el tono, si movían los brazos igual o no, en esa tarima sólo había alegría, agradecimiento, vínculo eterno, o sea, estábamos viviendo lo que Ikeda Sensei esperaba. Una extraordinaria oportunidad para confirmar que "lo más importante es el corazón".

Como cierre de todo ese gran e intenso fin de semana, los chicos de Argentina organizaron una muy especial cena en casa del asistente nacional que vino a Venezuela, donde estaríamos los 3 venezolanos junto a la mayoría de los coordinadores de toda la actividad. Era la manera de mostrarnos el vínculo tan fuerte que los dos líderes de Argentina habían establecido con nosotros.

Su casa era modesta pero muy bien cuidada. Su esposa, hija de japoneses era más Argentina que nadie; y tenían una niña de 2 añitos preciosa. Hacia el fondo de la casa había construido una gran sala con una parrilla al final, donde instaló una mesa como para 20 personas, muy larga, algo que parece tradicional en Argentina para esas comelonas que hacen; y que nosotros vinimos... Comimos carne de todo tipo, tanta como para una semana entera!

En esa cena conversamos de muchos detalles de la organización de la actividad, yo encantadísimo de conocer esa experiencia, por supuesto compartíamos la reciente experiencia de nuestra Convención de Sucesores y el asistente nacional que vino hacía que cada cosa que dijéramos quedara corta con sus "comentarios adicionales". Allí pude conocer que para ellos no había sido sencillo realizar la actividad por no contar con el apoyo de los principales líderes del país al principio. El poder invitar a miembros del exterior se había convertido en todo un problema para los jóvenes de Argentina, quienes tuvieron que mantener la firmeza de sus propuestas con mucho daimoku y firmeza para lograr el apoyo no sólo de los máximos líderes de la SGI-AR sino de la propia SGI de Japón, a quienes les preocupaba mucho que los jóvenes de Argentina realmente pudieran llevar la actividad atendiendo apropiadamente a los líderes del interior y del exterior. Sólo con una gran confianza en el objetivo de sus propuestas y actuando en auténtica unidad de Itai Doshin, lograron la aprobación y apoyo de todos los líderes.

Éramos alrededor de 20, comiendo, bebiendo (yo refresco, no tomo alcohol), riendo, recordando, compartiendo, en un ambiente de fraternidad digno de contarle a Ikeda Sensei. Ellos súper cansados pero contentos, nosotros súper llenos de comida y disfrutando enormemente.

Ese cena full carnívora, me permitió aprender muchísimo sobre lo que significa para un líder juvenil pensar en el desarrollo de su organización, al confiar en su corazón y en su deseo de actuar como un discípulo, siendo la única manera de garantizar que las acciones correctas atraerán los resultados esperados. Argentina en noviembre de 2000 me dejó grabados imborrables recuerdos que al llegar a Venezuela comenzaba a aplicar de la manera más intensa posible. Uno de los resultados inmediatos: el Curso Básico de Budismo (hoy Grupo Soka).

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Argentina 2000 - 3


El viaje a Argentina era mi segundo viaje al exterior para una actividad Gakkai, había estado en Japón en 1990 y 10 años después hacía otro viaje por la SGI. Las expectativas eran totalmente diferentes y la disposición también. En Japón todo fue inesperado, pero iba a Argentina con toda la disposición a aprender de todas las experiencias de vida y de organización que pudiera.

Aunque con toda seguridad no las contaré en orden cronológico (porque no lo recuerdo), las actividades en las que participaron fueron muy especiales cada una.

En una de las reuniones cada país participó con un reporte de sus actividades, como ya era asistente nacional me tocó intervenir por Venezuela. Después del reporte de Brasil, cualquier reporte se veía pequeño, pero de Venezuela íbamos con la gran alegría y victoria de nuestra Convención de Sucesores, así que con mucho orgullo pude transmitir lo que para nosotros significó el inicio de una nueva etapa para el Kosen-rufu de Venezuela.

Al finalizar la reunión y conversando con los nuevos amigos de la SGI-AR, caminando por uno de los pasillos del Kaikan, uno de ellos me contaba que el asistente nacional que vino en octubre había contado maravillas de los jóvenes de la SGIV, que había regresado súper impactado con lo que los venezolanos habíamos hecho, que se llevó a Argentina miles de pruebas de lo que se lograba cuando se actuaba con el corazón… yo pensaba "estaba hablando de nosotros?". Sin duda a veces es difícil percatarse de todo lo que sucede o se logra cuando uno está "en el centro" de todo lo que sucede y alguien que ve las cosas "desde afuera" puede apreciar mejor todo lo que se desarrolla.

Ese muchacho me decía que el que había venido le hablaba "del asistente nacional de Venezuela", que le había dicho que lo vio trabajando en la logística, fue MC, que además presentó los grupos de capacitación en la convención, y además dirigió las bandas musicales… él me decía "yo pensaba que estaba exagerando, que eso era mucho, pero ahora te escuché hablando y entiendo por qué él llegó contando todo lo que le impactó!!!". Nuevamente, las acciones que se realizan con pasión por el Kosen-rufu terminan impactando la vida de quienes nos rodean de una manera más contundente de la que imaginamos.

Recuerdo que cada viaje de ir y venir en autobús lo aprovechaba al máximo para conversar con meu irmao, le preguntaba sobre las actividades que hacían el Brasil, cómo atendían a tantos jóvenes! Él me confirmaba que pocas veces hacían actividades grandes, que casi todo era por Sector o Grupo. Por ejemplo esas actividades más grandes eran campeonatos de Fútbol (si, fútbol en Brasil…), que les permitía atraer a muchos jóvenes que luego invitaban a sus reuniones de diálogo. Me contaba que hacían Zadankay sólo de jóvenes, o sea, además de la Zadankay de 4 divisiones realizaban esos diálogos juveniles. En Venezuela no es que era distinto, pero sí había menos diversidad de actividades. Por momentos me quedaba viendo a la ventana del autobús y meo irmao me decía "¿en que piensa Luis Alberto?" (pónganle la melodía del portuñol), "ah, seguro que piensa que quiere que la SGIV sea como la de Argentina!" Yo le decía "Sí!!! Y cómo la de Brasil también!!!". Al final pensaba que la SGIV podía experimentar ese mismo clima de crecimiento con esas actividades diversas y sobre todo impulsando el liderazgo de los jóvenes.

Llegó el día de la asamblea para celebrar el 70º aniversario de la Soka Gakkai. Se realizó en un auditorio muy bonito preparado con unos grandes pendones en el escenario y un logotipo especial diseñado por ellos mismos para celebrar ese 70º aniversario de la Soka Gakkai. (Recuerden, año 2000, cosas no muy usuales todavía.) De hecho habían elaborado una liturgia (sutra para el gonguio) con portada especial para conmemorar la fecha, una idea muy original que al menos yo recién veía.

El ritmo de la asamblea fue muy solemne, mensajes, discursos… los MC eran los dos responsables nacionales de la DJF y DJM, los mensajes los leyeron los asistentes nacionales, todo, todo estaba liderado por los jóvenes! Los sub-directores, los líderes de las divisiones de adultos, todos estaban en tarima como máximos representantes, pero todo el ritmo era conducido por los jóvenes. (Nuevamente recuerden, año 2000, al menos yo estaba encantado con ese ritmo). No recuerdo al detalle el programa…

La otra actividad importante preparada por la SGI-AR para celebrar este 70º aniversario era un concierto muy especial que se realizó en la ciudad de La Plata, muy cercana a Buenos Aires muy bonita y reconocida por lo bien planificada en su urbanismo. El concierto se realizó en un teatro muy tradicional de la ciudad, diseñado para operas y conciertos, por lo que la celebración de ese 70º aniversario de la Soka Gakkai en Argentina se dispuso para que fuera por todo lo alto.

En la localidad sólo entraban algo así como 3.000 personas (no recuerdo bien), lo que significó que los asistentes fueron sólo un grupo de miembros designados por todos los Grupos de Argentina, porque había miembros de todo el país. A cada grupo se le asigno un número de invitaciones que fueron quienes asistieron. Ese fue un tema que en diálogos posteriores pregunté "cómo lo hicieron".

El concierto, por una de las sinfónicas reconocidas del país, fue dirigida por un director de talla internacional que conocía muy bien la labor de Ikeda Sensei por lo que era considerado un gran amigo Soka. A los miembros del exterior nos trataron como invitados de honor, por lo que estuvimos en las primeras filas. Quizás si hubiera sido una obra teatral u ópera, no hubiesen sido los mejores puestos, pero al ser un concierto filarmónico, no habían mejores locaciones. Al pie del director, pudimos vibrar con la música y con los movimientos del director.

Una ocasión súper conmovedora por lo que significaba, por el marco de la celebración, por el nivel de lo presentado y por el "aditivo adicional" que le puso el propio director, quien para la última pieza del repertorio eligió una muy movida y alegre (el “Preludio” de la ópera Carmen) que usó para interactuar con el público presente en una actitud que al menos para mí fue extraordinariamente cálida y muy consciente del público presente. Me explico: desde el comienzo fue muy dinámico en su conducción de la pieza, pero mientras avanzaba la música iba haciendo señas al público para que se "preparara", obviamente los 3.000 (+/-) presentes no entendíamos del todo, pero al llegar la parte más conocida de la pieza, de repente el director se voltea hacia el público y comienza a "dirigirnos" pidiendo que aplaudiéramos al ritmo de la música! Eso con música clásica no se hace!!!!! O al menos es muy inusual!!! Pero ahí estaba el tipo, dirigiendo nuestros aplausos, para luego volverse hacia la orquesta nuevamente y pedirnos parar nuestros aplausos, y así condujo toda la pieza!!! Fue un detallazo inolvidable que todavía recuerdo como una muestra más de lo que la Soka Gakkai e Ikeda Sensei producen, en cualquier ámbito incluyendo el cultural: salirse de reglas rígidas y apreciar lo humano, natural y cálido.

Me queda por contar varios de los encuentros valiosos con los jóvenes de Argentina y de los países invitados que nos encontramos en esta celebración inolvidable.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Argentina 2000 - 2


Llegamos a buenos Aires y fuimos recibidos por jóvenes y adultos que nos esperaban. De entrada fuimos conociendo la realidad de Argentina de esa época: autopistas excelentes pero había que pagar peaje para usarlas!!! La gasolina 5.900 veces más cara que acá, etc…

Al llegar al hotel me encontré con la sorpresa que mi compañero de habitación sería "meo irmao", el brasilero que había venido a la convención y cuya experiencia me quedó grabada. Así que tendría la oportunidad de conocer mucho más de su experiencia! Sin duda lo percibí como una muestra más de ese vínculo místico que establecimos en la convención.

De inmediato, en uno de los primeros encuentros, comencé a aprovechar la oportunidad y pude conversar con uno de los líderes de la DJM sobre algo que les había escuchado a los jóvenes que vinieron a Venezuela: un grupo donde preparaban a aquellos que deseaban ingresar a la SGI-AR. En esa sentada el pana me explicó como nació esa actividad, su objetivo, los temas, la duración, etc. Al final, esa actividad/grupo fue el resultado del deseo de ellos de acercar el budismo más a lo cotidiano de quienes comienzan a practicar, y así facilitarles la interpretación de la teoría y filosofía del budismo del Daishonin para que lo aplicaran de inmediato en su proceso de inicio. Luego de cubrir los temas básicos y cotidianos, ingresaban a la SGI-AR como miembros. La cosa no terminaba allí, sino que también habían comenzado una actividad/grupo donde los recién ingresados miembros, participaban en una nueva serie de actividades con nuevos temas para forjarse como próximos líderes… yo estaba con la quijada en la mesa…

Y explico por qué. Hasta ese momento, la SGIV tenía como requisito para ingresar que la persona tuviese "al menos un año practicando", pero eso se basaba en que asistiera a las actividades durante ese año, y eso fue sólo en los años previos al 2000, porque antes se debía esperar hasta dos años de práctica para ingresar a la SGIV… En ese período de un año no había mayores garantías de lo que la persona estudiaba, aprendía o aplicaba. Desde que escuché de esa actividad de los argentinos que vinieron en octubre, quedé con toda la curiosidad de lo que estaban llevando a cabo. Ese sería el inicio del Grupo Soka de la SGIV (otro capítulo).

Volviendo a Argentina, estaba bastante y gratamente impresionado de la cantidad de jóvenes que veía en todo el movimiento, cuando en Venezuela éramos "un puñado" que debíamos multiplicarnos, allá veía jóvenes en todas las facetas de la actividad y honestamente sentía "yo quiero eso en la SGIV!".

Nos llevaron al Kaikan para conocer el gran salón que habían construido… EL KAIKAN!!! Era la unión de los antiguo con los moderno, porque la nueva construcción estaba justo al lado del primer Kaikan que tuvo al SGI-AR. Habían logrado la compra del terreño adyacente que les permitió construir la nueva instalación. Nos dieron el recorrido de ley, muchos salones pequeños para diálogos, la tienda modesta, vi cómo preparaban la entrega de las suscripciones, compré "La vida de Nichiren Daishonin" para mí y como encargo obligatorio de una de mis "tías"… y llegamos al salón principal.

De hecho entramos por una de los laterales porque en ese momento se celebraba una reunión de los líderes de todas las regiones del interior de Argentina. Serían unas 300 personas que se perdían en un salón construido para 1.000… mil!!!!! La instalación full moderna, diseñada por uno de los arquitectos más reconocidos de Argentina, gran amigo Soka y conocedor de la labor de la SGI y de Ikeda Sensei. Las sillas de cualquier lugar del salón estaban colocadas de tal manera que siempre verías al altar de primera vista. Todos los espacios fueron pensados con detalle. Además, contaban con un equipo de sonido que sólo existía en otros dos lugares de Argentina, o sea… la sede principal de la SGI-AR estaba en el más alto nivel de edificaciones culturales del país!!! De hecho, en años posteriores salió todo un reportaje en la prensa nacional de ese Kaikan como instalación reconocida por toda la sociedad argentina, recibiendo premios y demás… Por supuesto, todo había salido del esfuerzo de los miembros de Argentina y la contribución directa de Ikeda Sensei.

Después del recorrido llegamos a uno de los salones adyacentes para la reunión de recibimiento de nosotros, los miembros del exterior. Allí me encontré nuevamente con el gran y eterno amigo, uno de los dos líderes que vinieron. Él sentado en primera fila dirigiendo el daimoku y nosotros a partir de la segunda fila. Él dirigía el daimoku con micrófono en mano, de repente se paró y me entregó el micrófono para YO dirigir el daimoku mientras él salía del salón imagino a atender labores de logística. Así que ahí me tocó dirigir unos minutos ese daimoku con todos los invitados del exterior presentes y los que ya llegaban de la SGI-AR.

La naturalidad, sinceridad, humildad que había conocido con los dos líderes que vinieron en octubre, la comenzaba a ver en el resto de los líderes de Argentina. Iba sintiendo con más fuerza el "yo quiero esto para la SGIV".

La primera noche de intercambio, luego de las comidas y demás, aproveché de inmediato para conversar con "meo irmao". Estábamos muy contentos ambos de volver a encontrarnos y de compartir habitación, lo que nos permitía conversar en detalle de todo lo que quisiéramos saber sobre nuestras organizaciones hermanas. De inmediato le pregunté más detalle de la experiencia que contó en Venezuela: era responsable de un Sector sin más DJM, luego terminó "llenado" su estructura. Yo quería más detalle, qué hizo, cuántas visitas, qué actividades, etc. Él, con una sencillez imperturbable, me respondía: "sólo hice daimoku". Ajá, yo sé, pero qué más????  Y él volvía a enfatizar: "sólo hice daimoku". Con el daimoku aparecieron los DJM de otras zonas que se mudaron a la de él, hijos de señoras comenzaban a practicar, algunos inactivos se reactivaban, etc…

Los detalles que me dio fueron TODOS dirigidos a la sinceridad del daimoku que él realizaba. Oraba por que surgieran los Bodisatvas de la Tierra que su Sector necesitaba, oraba por pulir su corazón para atender mejor a los jóvenes que llegaban… no hubo mejor orientación…

Me queda escribir la celebración del 70º aniversario de la Soka Gakkai, el gran concierto en La Plata y la cena con los líderes juveniles que organizaron la actividad. Sigo!

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...