lunes, 3 de septiembre de 2012

Argentina 2000 - 2


Llegamos a buenos Aires y fuimos recibidos por jóvenes y adultos que nos esperaban. De entrada fuimos conociendo la realidad de Argentina de esa época: autopistas excelentes pero había que pagar peaje para usarlas!!! La gasolina 5.900 veces más cara que acá, etc…

Al llegar al hotel me encontré con la sorpresa que mi compañero de habitación sería "meo irmao", el brasilero que había venido a la convención y cuya experiencia me quedó grabada. Así que tendría la oportunidad de conocer mucho más de su experiencia! Sin duda lo percibí como una muestra más de ese vínculo místico que establecimos en la convención.

De inmediato, en uno de los primeros encuentros, comencé a aprovechar la oportunidad y pude conversar con uno de los líderes de la DJM sobre algo que les había escuchado a los jóvenes que vinieron a Venezuela: un grupo donde preparaban a aquellos que deseaban ingresar a la SGI-AR. En esa sentada el pana me explicó como nació esa actividad, su objetivo, los temas, la duración, etc. Al final, esa actividad/grupo fue el resultado del deseo de ellos de acercar el budismo más a lo cotidiano de quienes comienzan a practicar, y así facilitarles la interpretación de la teoría y filosofía del budismo del Daishonin para que lo aplicaran de inmediato en su proceso de inicio. Luego de cubrir los temas básicos y cotidianos, ingresaban a la SGI-AR como miembros. La cosa no terminaba allí, sino que también habían comenzado una actividad/grupo donde los recién ingresados miembros, participaban en una nueva serie de actividades con nuevos temas para forjarse como próximos líderes… yo estaba con la quijada en la mesa…

Y explico por qué. Hasta ese momento, la SGIV tenía como requisito para ingresar que la persona tuviese "al menos un año practicando", pero eso se basaba en que asistiera a las actividades durante ese año, y eso fue sólo en los años previos al 2000, porque antes se debía esperar hasta dos años de práctica para ingresar a la SGIV… En ese período de un año no había mayores garantías de lo que la persona estudiaba, aprendía o aplicaba. Desde que escuché de esa actividad de los argentinos que vinieron en octubre, quedé con toda la curiosidad de lo que estaban llevando a cabo. Ese sería el inicio del Grupo Soka de la SGIV (otro capítulo).

Volviendo a Argentina, estaba bastante y gratamente impresionado de la cantidad de jóvenes que veía en todo el movimiento, cuando en Venezuela éramos "un puñado" que debíamos multiplicarnos, allá veía jóvenes en todas las facetas de la actividad y honestamente sentía "yo quiero eso en la SGIV!".

Nos llevaron al Kaikan para conocer el gran salón que habían construido… EL KAIKAN!!! Era la unión de los antiguo con los moderno, porque la nueva construcción estaba justo al lado del primer Kaikan que tuvo al SGI-AR. Habían logrado la compra del terreño adyacente que les permitió construir la nueva instalación. Nos dieron el recorrido de ley, muchos salones pequeños para diálogos, la tienda modesta, vi cómo preparaban la entrega de las suscripciones, compré "La vida de Nichiren Daishonin" para mí y como encargo obligatorio de una de mis "tías"… y llegamos al salón principal.

De hecho entramos por una de los laterales porque en ese momento se celebraba una reunión de los líderes de todas las regiones del interior de Argentina. Serían unas 300 personas que se perdían en un salón construido para 1.000… mil!!!!! La instalación full moderna, diseñada por uno de los arquitectos más reconocidos de Argentina, gran amigo Soka y conocedor de la labor de la SGI y de Ikeda Sensei. Las sillas de cualquier lugar del salón estaban colocadas de tal manera que siempre verías al altar de primera vista. Todos los espacios fueron pensados con detalle. Además, contaban con un equipo de sonido que sólo existía en otros dos lugares de Argentina, o sea… la sede principal de la SGI-AR estaba en el más alto nivel de edificaciones culturales del país!!! De hecho, en años posteriores salió todo un reportaje en la prensa nacional de ese Kaikan como instalación reconocida por toda la sociedad argentina, recibiendo premios y demás… Por supuesto, todo había salido del esfuerzo de los miembros de Argentina y la contribución directa de Ikeda Sensei.

Después del recorrido llegamos a uno de los salones adyacentes para la reunión de recibimiento de nosotros, los miembros del exterior. Allí me encontré nuevamente con el gran y eterno amigo, uno de los dos líderes que vinieron. Él sentado en primera fila dirigiendo el daimoku y nosotros a partir de la segunda fila. Él dirigía el daimoku con micrófono en mano, de repente se paró y me entregó el micrófono para YO dirigir el daimoku mientras él salía del salón imagino a atender labores de logística. Así que ahí me tocó dirigir unos minutos ese daimoku con todos los invitados del exterior presentes y los que ya llegaban de la SGI-AR.

La naturalidad, sinceridad, humildad que había conocido con los dos líderes que vinieron en octubre, la comenzaba a ver en el resto de los líderes de Argentina. Iba sintiendo con más fuerza el "yo quiero esto para la SGIV".

La primera noche de intercambio, luego de las comidas y demás, aproveché de inmediato para conversar con "meo irmao". Estábamos muy contentos ambos de volver a encontrarnos y de compartir habitación, lo que nos permitía conversar en detalle de todo lo que quisiéramos saber sobre nuestras organizaciones hermanas. De inmediato le pregunté más detalle de la experiencia que contó en Venezuela: era responsable de un Sector sin más DJM, luego terminó "llenado" su estructura. Yo quería más detalle, qué hizo, cuántas visitas, qué actividades, etc. Él, con una sencillez imperturbable, me respondía: "sólo hice daimoku". Ajá, yo sé, pero qué más????  Y él volvía a enfatizar: "sólo hice daimoku". Con el daimoku aparecieron los DJM de otras zonas que se mudaron a la de él, hijos de señoras comenzaban a practicar, algunos inactivos se reactivaban, etc…

Los detalles que me dio fueron TODOS dirigidos a la sinceridad del daimoku que él realizaba. Oraba por que surgieran los Bodisatvas de la Tierra que su Sector necesitaba, oraba por pulir su corazón para atender mejor a los jóvenes que llegaban… no hubo mejor orientación…

Me queda escribir la celebración del 70º aniversario de la Soka Gakkai, el gran concierto en La Plata y la cena con los líderes juveniles que organizaron la actividad. Sigo!

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