El viaje a Argentina
era mi segundo viaje al exterior para una actividad Gakkai, había estado en
Japón en 1990 y 10 años después hacía otro viaje por la SGI. Las expectativas
eran totalmente diferentes y la disposición también. En Japón todo fue inesperado,
pero iba a Argentina con toda la disposición a aprender de todas las
experiencias de vida y de organización que pudiera.
Aunque con toda
seguridad no las contaré en orden cronológico (porque no lo recuerdo), las
actividades en las que participaron fueron muy especiales cada una.
En una de las
reuniones cada país participó con un reporte de sus actividades, como ya era
asistente nacional me tocó intervenir por Venezuela. Después del reporte de
Brasil, cualquier reporte se veía pequeño, pero de Venezuela íbamos con la gran
alegría y victoria de nuestra Convención de Sucesores, así que con mucho
orgullo pude transmitir lo que para nosotros significó el inicio de una nueva
etapa para el Kosen-rufu de Venezuela.
Al finalizar la
reunión y conversando con los nuevos amigos de la SGI-AR, caminando por uno de
los pasillos del Kaikan, uno de ellos me contaba que el asistente nacional que
vino en octubre había contado maravillas de los jóvenes de la SGIV, que había
regresado súper impactado con lo que los venezolanos habíamos hecho, que se
llevó a Argentina miles de pruebas de lo que se lograba cuando se actuaba con
el corazón… yo pensaba "estaba hablando de nosotros?". Sin duda a
veces es difícil percatarse de todo lo que sucede o se logra cuando uno está
"en el centro" de todo lo que sucede y alguien que ve las cosas
"desde afuera" puede apreciar mejor todo lo que se desarrolla.
Ese muchacho me
decía que el que había venido le hablaba "del asistente nacional de
Venezuela", que le había dicho que lo vio trabajando en la logística, fue
MC, que además presentó los grupos de capacitación en la convención, y además
dirigió las bandas musicales… él me decía "yo pensaba que estaba
exagerando, que eso era mucho, pero ahora te escuché hablando y entiendo por
qué él llegó contando todo lo que le impactó!!!". Nuevamente, las acciones
que se realizan con pasión por el Kosen-rufu terminan impactando la vida de
quienes nos rodean de una manera más contundente de la que imaginamos.
Recuerdo que cada
viaje de ir y venir en autobús lo aprovechaba al máximo para conversar con meu
irmao, le preguntaba sobre las actividades que hacían el Brasil, cómo atendían
a tantos jóvenes! Él me confirmaba que pocas veces hacían actividades grandes,
que casi todo era por Sector o Grupo. Por ejemplo esas actividades más grandes
eran campeonatos de Fútbol (si, fútbol en Brasil…), que les permitía atraer a
muchos jóvenes que luego invitaban a sus reuniones de diálogo. Me contaba que
hacían Zadankay sólo de jóvenes, o sea, además de la Zadankay de 4 divisiones
realizaban esos diálogos juveniles. En Venezuela no es que era distinto, pero
sí había menos diversidad de actividades. Por momentos me quedaba viendo a la
ventana del autobús y meo irmao me decía "¿en que piensa Luis
Alberto?" (pónganle la melodía del portuñol), "ah, seguro que piensa
que quiere que la SGIV sea como la de Argentina!" Yo le decía "Sí!!!
Y cómo la de Brasil también!!!". Al final pensaba que la SGIV podía
experimentar ese mismo clima de crecimiento con esas actividades diversas y
sobre todo impulsando el liderazgo de los jóvenes.
Llegó el día de la
asamblea para celebrar el 70º aniversario de la Soka Gakkai. Se realizó en un
auditorio muy bonito preparado con unos grandes pendones en el escenario y un
logotipo especial diseñado por ellos mismos para celebrar ese 70º aniversario de
la Soka Gakkai. (Recuerden, año 2000, cosas no muy usuales todavía.) De hecho
habían elaborado una liturgia (sutra para el gonguio) con portada especial para conmemorar la fecha,
una idea muy original que al menos yo recién veía.
El ritmo de la
asamblea fue muy solemne, mensajes, discursos… los MC eran los dos responsables
nacionales de la DJF y DJM, los mensajes los leyeron los asistentes nacionales,
todo, todo estaba liderado por los jóvenes! Los sub-directores, los líderes de las
divisiones de adultos, todos estaban en tarima como máximos representantes,
pero todo el ritmo era conducido por los jóvenes. (Nuevamente recuerden, año
2000, al menos yo estaba encantado con ese ritmo). No recuerdo al detalle el
programa…
La otra actividad
importante preparada por la SGI-AR para celebrar este 70º aniversario era un
concierto muy especial que se realizó en la ciudad de La Plata, muy cercana a
Buenos Aires muy bonita y reconocida por lo bien planificada en su urbanismo.
El concierto se realizó en un teatro muy tradicional de la ciudad, diseñado
para operas y conciertos, por lo que la celebración de ese 70º aniversario de
la Soka Gakkai en Argentina se dispuso para que fuera por todo lo alto.
En la localidad sólo
entraban algo así como 3.000 personas (no recuerdo bien), lo que significó que
los asistentes fueron sólo un grupo de miembros designados por todos los Grupos
de Argentina, porque había miembros de todo el país. A cada grupo se le asigno
un número de invitaciones que fueron quienes asistieron. Ese fue un tema que en
diálogos posteriores pregunté "cómo lo hicieron".
El concierto, por
una de las sinfónicas reconocidas del país, fue dirigida por un director de
talla internacional que conocía muy bien la labor de Ikeda Sensei por lo que
era considerado un gran amigo Soka. A los miembros del exterior nos trataron
como invitados de honor, por lo que estuvimos en las primeras filas. Quizás si
hubiera sido una obra teatral u ópera, no hubiesen sido los mejores puestos,
pero al ser un concierto filarmónico, no habían mejores locaciones. Al pie del
director, pudimos vibrar con la música y con los movimientos del director.
Una ocasión súper
conmovedora por lo que significaba, por el marco de la celebración, por el
nivel de lo presentado y por el "aditivo adicional" que le puso el
propio director, quien para la última pieza del repertorio eligió una muy
movida y alegre (el “Preludio” de la ópera Carmen) que usó para interactuar con
el público presente en una actitud que al menos para mí fue extraordinariamente
cálida y muy consciente del público presente. Me explico: desde el comienzo fue
muy dinámico en su conducción de la pieza, pero mientras avanzaba la música iba
haciendo señas al público para que se "preparara", obviamente los
3.000 (+/-) presentes no entendíamos del todo, pero al llegar la parte más
conocida de la pieza, de repente el director se voltea hacia el público y
comienza a "dirigirnos" pidiendo que aplaudiéramos al ritmo de la
música! Eso con música clásica no se hace!!!!! O al menos es muy inusual!!!
Pero ahí estaba el tipo, dirigiendo nuestros aplausos, para luego volverse hacia
la orquesta nuevamente y pedirnos parar nuestros aplausos, y así condujo toda
la pieza!!! Fue un detallazo inolvidable que todavía recuerdo como una muestra
más de lo que la Soka Gakkai e Ikeda Sensei producen, en cualquier ámbito
incluyendo el cultural: salirse de reglas rígidas y apreciar lo humano, natural
y cálido.
Me queda por contar
varios de los encuentros valiosos con los jóvenes de Argentina y de los países
invitados que nos encontramos en esta celebración inolvidable.
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