viernes, 21 de septiembre de 2012

Argentina 2000 - final


El viaje a Argentina para celebrar el 70º aniversario de la Soka Gakkai ya había marcado mi vida con las experiencias vividas. Y quizás fue este viaje el que cambió mi percepción de los encuentros de la SGI, sobre todo porque comencé a comprender el gran deseo de Ikeda Sensei de establecer esos vínculos humanos irrompibles y eternos que se establecían entre los jóvenes que participamos de estos encuentros, por ir con el corazón abierto y contactar el corazón de otros jóvenes que iban de igual manera. En este viaje le di un valor incalculable a lo que comencé a llamar "la capacitación paralela", esa que no está en el programa, que no está en las reuniones pautadas, sino que se aprecia y se vive en los encuentros de vida a vida que logramos al dialogar y conocer la vida de los demás participantes.

Para mí fue una tremenda fuente para "recordar lo esencial" los momentos previos a la actividad de cierre y despedida de los miembros del exterior. Era una actividad en uno de los salones del centro cultural donde estaríamos acompañados por los líderes juveniles representantes de la SGI-AR que asistieron de todo el país. Tal como se acostumbra en la Gakkai, se planificó para que hubiese mucha alegría con música y demás, así que nos solicitaron a los miembros del exterior que "hiciéramos algo". De inmediato los miembros de Brasil se pusieron al frente y propusieron al resto cantar una canción Gakkai. De hecho era una canción relativamente nueva, que se empezaba a conocer en la región latina.

Personalmente, no estaba muy cómodo con la idea, pero por apoyar a mis recién grandes amigos brasileros, a meu irmao, acepté apoyar, ensayando en una de las habitaciones de los chicos de Brasil. Como nos prestaron unos instrumentos, de inmediato comenzamos a ensayar la música, yo en la percusión y uno de los brasileros, músico de cámara e integrante de la actual orquesta filarmónica Gakkai de la BSGI (con quien me re-encontré en abril de 2009), conducía el ensayo. Nada bueno salía, muchos desentonaban, otros no seguían el ritmo, la cosa es que los ánimos se bajaban porque algunos pensábamos que mejor cambiábamos la idea, otros pensaban "si cantamos desde el corazón, no importa!". De hecho meu irmao me preguntaba "verdad que no importa?" y yo con todo el dolor del mundo le decía "creo que sí importa si suena tan mal, mejor pongamos la música de fondo para que se escuche menos peor". Meu irmao me miraba con tristeza… Esa noche, al final del único ensayo, los más músicos terminábamos por aceptar el deseo de los otros, y nos fuimos a dormir pensando "que salga lo mejor que se pueda".

Al día siguiente, nos presentaron indicando que habíamos preparado una canción como "agradecimiento" a todo lo vivido. Y salimos… Después de los primeros compases, los desentonados tomaron posesión de la canción, los que se adelantaban en el ritmo no dejaron de hacerlo jamás, así que el brasilero y yo nos miramos, reímos y seguimos la rumba! Meu irmao y el resto estaban súper alegres, los asistentes se paraban y cantaban con nosotros, así que de pronto lo único que importó fue "el corazón". Ya no valía el ritmo, el tono, si movían los brazos igual o no, en esa tarima sólo había alegría, agradecimiento, vínculo eterno, o sea, estábamos viviendo lo que Ikeda Sensei esperaba. Una extraordinaria oportunidad para confirmar que "lo más importante es el corazón".

Como cierre de todo ese gran e intenso fin de semana, los chicos de Argentina organizaron una muy especial cena en casa del asistente nacional que vino a Venezuela, donde estaríamos los 3 venezolanos junto a la mayoría de los coordinadores de toda la actividad. Era la manera de mostrarnos el vínculo tan fuerte que los dos líderes de Argentina habían establecido con nosotros.

Su casa era modesta pero muy bien cuidada. Su esposa, hija de japoneses era más Argentina que nadie; y tenían una niña de 2 añitos preciosa. Hacia el fondo de la casa había construido una gran sala con una parrilla al final, donde instaló una mesa como para 20 personas, muy larga, algo que parece tradicional en Argentina para esas comelonas que hacen; y que nosotros vinimos... Comimos carne de todo tipo, tanta como para una semana entera!

En esa cena conversamos de muchos detalles de la organización de la actividad, yo encantadísimo de conocer esa experiencia, por supuesto compartíamos la reciente experiencia de nuestra Convención de Sucesores y el asistente nacional que vino hacía que cada cosa que dijéramos quedara corta con sus "comentarios adicionales". Allí pude conocer que para ellos no había sido sencillo realizar la actividad por no contar con el apoyo de los principales líderes del país al principio. El poder invitar a miembros del exterior se había convertido en todo un problema para los jóvenes de Argentina, quienes tuvieron que mantener la firmeza de sus propuestas con mucho daimoku y firmeza para lograr el apoyo no sólo de los máximos líderes de la SGI-AR sino de la propia SGI de Japón, a quienes les preocupaba mucho que los jóvenes de Argentina realmente pudieran llevar la actividad atendiendo apropiadamente a los líderes del interior y del exterior. Sólo con una gran confianza en el objetivo de sus propuestas y actuando en auténtica unidad de Itai Doshin, lograron la aprobación y apoyo de todos los líderes.

Éramos alrededor de 20, comiendo, bebiendo (yo refresco, no tomo alcohol), riendo, recordando, compartiendo, en un ambiente de fraternidad digno de contarle a Ikeda Sensei. Ellos súper cansados pero contentos, nosotros súper llenos de comida y disfrutando enormemente.

Ese cena full carnívora, me permitió aprender muchísimo sobre lo que significa para un líder juvenil pensar en el desarrollo de su organización, al confiar en su corazón y en su deseo de actuar como un discípulo, siendo la única manera de garantizar que las acciones correctas atraerán los resultados esperados. Argentina en noviembre de 2000 me dejó grabados imborrables recuerdos que al llegar a Venezuela comenzaba a aplicar de la manera más intensa posible. Uno de los resultados inmediatos: el Curso Básico de Budismo (hoy Grupo Soka).

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