lunes, 29 de junio de 2015

JCP - Anécdotas - 7

Un día de julio de 2008, al regresar de Anzoátegui, por el retrovisor de mi carro veía como el carro de mi cuñada se coleaba, pasaba al canal contrario sin control, chocaba contra la defensa de la orilla y se volcaba dando una vuelta completa. Todo con los tres ocupantes adentro.

El apoyo a las regiones del interior que lo solicitaban para la realización de los talleres JCP seguía siendo parte integral de nuestra labor al frente de las Divisiones Juveniles, siempre analizábamos cada caso con todo el detalle pertinente. Cuando era posible viajábamos jóvenes desde Caracas, cuando eso no era posible se buscaba jóvenes que pudieran viajar de ciudades cercanas a la que solicitaba el taller, siempre con el objetivo de atender la invitación de la institución que solicitara, estuviera donde estuviera.

Por ejemplo, en algunas oportunidades jóvenes de Lara apoyaron talleres realizados en los estados cercanos; jóvenes de Cumaná atendieron invitaciones de instituciones en Carúpano; de Carabobo se apoyó Aragua; sin la necesidad de que jóvenes de Caracas viajaran. Así, poco a poco se podía cubrir esas invitaciones casi en su totalidad. En julio de 2008 se tenía que atender la invitación de la Unidad Educativa Felipe Fermín Paúl Terreros, con sede en Barcelona, Anzoátegui.

En este caso, todavía no se contaba con un núcleo de jóvenes suficientes en Anzoátegui que atendiera dicha invitación para dar el taller a varios salones durante la mañana, así que nos trasladamos 6 jóvenes de Caracas junto al actual responsable de la DJM de Lara que en ese momento estaba en Caracas. Entre los de Caracas, íbamos mi esposa, mi cuñada para ese momento, la actual responsable de la DJF, otras dos DJF y yo. Nos uniríamos a 5 jóvenes de Anzoátegui. Viajamos en dos carros desde muy temprano para llegar antes de mitad de la mañana y dar el taller a 4 de las 5 secciones de bachillerato, y regresar después de mediodía a Caracas.

El viaje de ida se hizo sin mayores inconvenientes. Llegamos a la hora prevista, estacionamos en la acera de entrada del liceo y coordinamos rápidamente las parejas para cada salón. Las jornadas de talleres se hicieron con mucho dinamismo y los jóvenes de Caracas y Anzoátegui lograron buen clima en cada salón. Los directivos del liceo quedaron muy contentos con lo recibido por parte de la SGIV y los líderes de Anzoátegui muy agradecidos por el apoyo que brindamos los 6 jóvenes de Caracas y el DJM de Lara. Así, poco después de mediodía ya estábamos listos para retornar. Los 7 decidimos almorzar en el camino.

Al salir del liceo encontramos el primero de una "serie de eventos desafortunados". Al revisar los carros, la camioneta "pick-up" de mi cuñada había sido abierta y robaron el equipo de sonido, prácticamente arrancando la base que lo fija al panel frontal. Mi cuñada se dio cuenta de un detalle que luego tendría rol protagónico, pero en ese momento no le dio mucha importancia: esa camioneta tenía tracción 4 x 4 y se activaba a través de un botón. Ese botón, al arrancar la base del equipo de sonido, también había sido arrancado, por lo que ya no había cómo activar o desactivar la tracción 4 x 4.

Luego de sobrepasar el malestar del robo, comenzamos el retorno y agarramos carretera. Por ser un día de semana y ya poco después de mediodía, salir de Barcelona nos demoró un poco por el tráfico normal de la hora, pero al agarrar carretera fue todo más ligero. Hasta que llegamos a la autopista de Boca de Uchire, y ocurrió el accidente.

Al comenzar las curvas de esa zona pudimos acelerar un poco el paso que no habíamos hecho antes por la cantidad de carros. Yo iba adelante e iba alrededor de 100 km por hora. Reconstruyendo los hechos, el joven DJM de Lara, que iba manejando la camioneta de mi cuñada, contó que de repente sentía que la camioneta le daba unos "jalones" extraños, de repente sentía que se aceleraba o se frenaba de manera extraña. Al ir saliendo de una de las curvas comienzo a ver que la camioneta no estaba acelerando como yo, sino mantenía la marcha por debajo de los 100 km por hora, yo me iba alejando… Lo que estaba ocurriendo era que el 4 x 4 de esa camioneta se estaba activando sin control, por haber sido alterado el sistema del tablero. Y antes de perder la visibilidad, veo por el retrovisor que la camioneta se va coleando, cruza al canal de retorno, la fuerza del coleo hace que choque contra la defensa del canal de retorno y de una vuelta completa, quedando las ruedas de la izquierda en la cuneta y las ruedas de la derecha sobre la montaña.

Mi impresión no podría describirla en pocas palabras, fueron quizás 5 o 6 segundos de ver toda la "película" por el retrovisor, al observar la vuelta que dio el carro el miedo por la vida de los tres pasajeros es indescriptible, al terminar la mitad del carro montado en la montaña di la vuelta de inmediato. Llegamos donde estaban, nos bajamos todos y fuimos a auxiliar a los tres chicos. Los de adelante no habían sufrido más que el shock del accidente. Como copiloto estaba una de las chicas y el cinturón la protegió. El piloto, el DJM de Lara, tuvo un golpe en la cabeza muy leve, porque el techo, sobre todo de su lado, se hundió considerablemente al dar la vuelta completa. Como la camioneta quedó un poco inclinada por estar sobre la montaña, ellos debían "subir" para poder salir del carro. En los asientos de atrás iba mi cuñada en esa época, que al no tener cinturón puesto llevó más golpes. Como el vidrio de atrás se rompió en muchos pedazos, su brazo sufrió varios rasguños. En general, nada de consideración.

Estando ahí parados, algunos carros se detuvieron, algunos se bajaron, la postura y actitud no era la de ofrecer ayuda precisamente. Intentamos hacer las llamadas pertinentes para informar y varios de nuestros celulares no agarraban línea. Al final alguno logró comunicarse con Caracas e informar. En esos minutos mi hermano llamó sin saber nada, llamaba sólo para dar el contacto del seguro e informar sobre el robo previo. Cuando se enteró pudo informar al resto de nuestros familiares y por supuesto a nuestra directora general.

A los pocos minutos pasó una ambulancia de bomberos, no venía por nosotros, sencillamente iba "de paso". Mientras atendían a mi cuñada en mi cabeza pasaban miles de pensamientos sobre lo que hubiese podido pasar, sobre lo que serían ahora los viajes de apoyo al interior, la protección de los miembros, de nosotros, la preocupación de nuestras familias y la de nuestra directora general sobre este suceso, la preocupación de los líderes y jóvenes de Anzoátegui. Fueron miles de pensamientos que mi cabeza procesada mientras los bomberos, viendo cómo quedó la camioneta, comentaban "¡salieron gratis!".

Pasó poco tiempo cuando apareció una grúa, no era de plataforma sino de las tradicionales, así que el recorrido hasta el puesto de control en Clarines fue un poco lento y estresante, porque desde atrás parecía que la camioneta se desarmaría por completo. Pasamos unas horas en Clarines mientras se reportaba todo lo pertinente a las autoridades. Decidimos almorzar ahí mismo mientras esperábamos la resolución de todo además de la grúa de plataforma que nos trajera a Caracas.

No dejaba de preocuparme por lo que vendría, específicamente con respecto a los viajes de apoyo al interior para los talleres JCP, no dudaba en que habría un cambio de lineamiento desde la Dirección General, que por supuesto pensaba necesario, no se podía mantener dicho apoyo con el mismo ritmo y riesgo en los viajes por tierra y menos en carros particulares. Iniciamos el retorno al final de la tarde, en una hora que en mi caso es detestable, porque personalmente detesto la carretera de oriente de noche. En la grúa viajaron el DJM de Lara y una de las chicas. En mi carro vinimos los otros 6, incómodos por supuesto, pero sin otra posibilidad.

Con la grúa marcando el camino, trataba de no alejarme mucho para aprovechar su conocimiento de la vía sobre todo a esa hora. Ya de noche, la mejor guía para manejar esa carretera son estos conductores que se conocen la vía de memoria. Llegamos a Caracas bien de noche, agotados y con el shock del evento desafortunado.

Ya mientras almorzábamos, un poco más tranquilos, comenzamos el análisis del suceso desde la perspectiva de la protección recibida por todos los involucrados, por la SGIV en general. No los escribí antes para poder poner énfasis en este análisis que creo termina dando valor a todo lo vivido en ese capítulo de apoyo a la campaña "Jóvenes Constructores de la Paz".

El accidente pasó mientras no hubo tránsito de vehículos en ninguna de las vías, por lo que no se causó daños a terceros. Mientras yo me devolvía tampoco pasaban carros que hicieran que yo demorara en llegar hasta donde estaban los chicos. Aun siendo una zona solitaria, ninguno de los carros que se detuvo lo hizo con malas intenciones. Los bomberos pasaron a los pocos minutos del suceso, de paso por el lugar, atendieron a los chicos y siguieron su ruta. Todos los que vieron la camioneta (personas que pasaban, los bomberos, los guardias, los fiscales), pensaron que los daños a los chicos pudieron haber sido mucho peores. El seguro del carro declaró "pérdida total", así quedó el carro.

Era un evento que estaba en el karma de todos los involucrados, en el karma de las Divisiones Juveniles, de Anzoátegui, de toda la SGIV. De haber sido peor, el accidente dejaría una huella negativa demasiado profunda en el movimiento por el Kosen-rufu en general. De haber habido otras personas afectadas por el accidente, no miembros, las secuelas pudiesen haber sido peores. Sin lugar a dudas, ese evento había que vivirlo, había que enfrentarlo, y se vivió, se enfrentó, enmarcado en el apoyo de los jóvenes de la SGIV a una región, enmarcado en el compromiso de 7 jóvenes que atendimos una cita más donde la imagen de la SGIV quedó bien en alto.

Por todo lo anterior, queda la contundente convicción del logro de la "disminución de la retribución del karma", porque el efecto se experimentó con una evidente carga disminuida. Todos los involucrados mantenemos esta experiencia como una muestra de lo que limpiamos en la vida cuando nuestras acciones se enmarcan en la lucha por el Kosen-rufu de Venezuela.

Esta experiencia sólo profundizó mi compromiso con las actividades de la SGIV, dejando más aprendizaje y agradecimiento a todo el movimiento por el Kosen-rufu, a mi práctica continua, a no dudar que la buena fortuna siempre se manifiesta cuando se requiere, que sigo acumulando buena fortuna con las acciones por difundir el pensamiento del mentor y los valores humanistas universales que promueve la Soka Gakkai. Después, no dejé de seguir actuando con la misma intensidad en las actividades que la SGIV me permitiera desarrollar. Lo sigo haciendo. Y no creo que deje de hacerlo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...