miércoles, 25 de abril de 2012

Resumen de los 90'

La década de los 90' permitió refundar el liderazgo de la Divisiones Juveniles, con actividades de diferente índole y con una SGI que necesitaba sobreponerse al "asunto con el clero". Yo había estado en Japón en 1990 con 18 años, por lo que la década representó la gran oportunidad para realizar acciones llenas de gratitud y compromiso para con la Gakkai y con Sensei basado en el espíritu del "Mai lli sa ze nen" o "qué más puedo hacer".

La celebración del 20º aniversario (1993) había sido muy creativa y con nuestra Noche Musical terminé sintiendo un muy grato sabor de victoria. En el año 1995 se realizó la primera exposición de la SGIV como actividad para la sociedad, "Imágenes por la Paz", en los espacios de la Facultad de Arquitectura de la UCV. Fue una actividad que movió de manera "diferente" a los miembros de ese entonces, porque representaba la primera oportunidad que la SGIV se presentaba a la sociedad educativa. Hubo mucho trabajo en cuidar hasta el último detalle por ser la primera vez que la SGIV sería conocida en el ámbito cultural y educativo.

En esa actividad estuve involucrado junto a otros jóvenes en las labores de preparación de los paneles y los espacios donde se presentaron las fotos, con jornadas donde terminé aprendiendo a cómo preparar los paneles con yeso y demás detalles. Yo, que detesto hasta trabajar con plastilina, terminé con las manos bien curtidas por pulir, lijar, frisar, etc., además de barrer el local después de cada jornada de preparación.Nunca fui guía, más bien estuve "detrás de bastidores".

Las Divisiones Juveniles habían hecho asambleas nacionales en varios estados del país del 93' al 95', en Barquisimeto, Maracay y Puerto La Cruz, que permitieron realizar actividades culturales muy creativas con actos que llevaban los jóvenes de varios estados que se animaban año tras año y donde las bandas juveniles tenían un gran escenario para realizar sus actos a nivel nacional.

En 1997 se realizó la segunda exposición, "Diálogos con la Naturaleza", que recopilaba fotos de Daisaku Ikeda, era la primera actividad donde la SGIV impulsaba la labor de Sensei como individuo y era a través de la cultura (la fotografía). Esto se realizó en el (antiguo) Ateneo de Caracas y nuevamente estuve involucrado en la organización, no como guía. En esa oportunidad se realizaron algunas actividades "paralelas" que incluyeron actos en la plaza y yo debía mover toda la logística, por supuesto con un gran equipo de jóvenes y adultos.

La celebración del 25º aniversario (1998) logró que se reunieran los líderes del interior en Caracas en asambleas culturales que se hicieron en el Club de Suboficiales de La Rinconada. En esa oportunidad me tocó participar en la atención a los líderes del interior, su traslado, su hospedaje y demás detalles. Además, por supuesto también estaba al frente de la presentación de la Banda de Metales.

Ese año también se realizó la tercera exhibición de la SGIV: "Amazonia". Quizás fue la exposición donde menos estuve involucrado, ya era papá desde hacía dos años y mi esposa fue quien más estuvo al frente organizando la capacitación de los guías, porque fue la primera exposición donde se organizaron visitas guiadas para escuelas y liceos y los chamos eran atendidos por los guías de la SGIV.

Por supuesto esto representa un mega-resumen de los 90'. Por otro lado, en esa década era extraño hablar del término "relación mentor y discípulo", al menos para mí dejó de ser un término común. Yo asumía mi vínculo con Sensei como algo implícito en cada acción que realizaba, pero no era algo que se "hablara" con regularidad en las actividades. Es algo complejo de explicar y asumo totalmente que lo que escribo, como es "mi experiencia", es lo que yo percibía.

La palabra "Sensei" o "Ikeda Sensei" llegó a ser incómoda en algunos casos, hasta en las bandas musicales tocar algo "japonés" causaba rechazo y tratábamos de versionar de distintas formas lo "Gakkai". En fin, confirmo que es difícil explicarlo.

Después de varios años sin responsable nacional, la DJF nombró a una líder que practicaba desde muy joven y que se forjó en Kotekitai durante muchos años, pero que había estado en el exterior y que había regresado para esos últimos años de los 90'. Con el liderazgo de esa Yoshibucho sin duda las DJs de la SGIV tomaron un nuevo impulso en lo que significaba impregnar a todas las actividades de la relación Mentor y Discípulo.

Recuerdo por ejemplo una capacitación organizada por los líderes juveniles con el propósito de retomar este vínculo con el mentor. Los líderes de las DJs de DJM y DJF de Área y nacionales nos propusimos organizar esa capacitación con la firme convicción de hacer sentir que la relación Mentor y Discípulo es algo que se vive y se actúa, más que sólo comprenderlo con la mente. Esa actividad, que debe haberse realizado en el 98' o 99' (no estoy seguro), los jóvenes pudimos transmitir la importancia de desarrollar este vínculo y basar todas nuestras actividades en el mismo, recibiendo una muy buena respuesta de todos los participantes de las 4 divisiones y de todos los niveles. Recuerdo con mucho orgullo lo que logramos en esa capacitación.

Aunque quedarán varias cosas pendientes, con esto termino el preámbulo a lo que llegó con el año 2000: los Sucesores de Venezuela.

jueves, 19 de abril de 2012

Asumiendo responsabilidades - Parte 4

¿Cuándo es el momento de decir "ya hice suficiente", "cumplí mi misión"? Honestamente, jamás estaré seguro. Sólo creo que uno debe hacer el esfuerzo por conseguir la respuesta sólo basado en su convicción de haber realizado su mejor esfuerzo por "corresponder al mentor". Y justamente creo que esta es la tarea, pensar que lo que se está haciendo por el Kosen-rufu es en retribución, en agradecimiento a la oportunidad que brinda la Gakkai de abrir la vida, de expandir nuestro potencial a su máxima expresión cuando lo asumimos correctamente. De lo que si estoy convencido es que cuando nos basamos en esa premisa, "nunca es suficiente".

Cuando era responsable de algún nivel (Grupo, Sector, Zona, Área), asumir el siguiente no causaba la duda anterior, porque la asumía por solicitud directa, así que sentir si había hecho lo suficiente en ese nivel no tenía tanto sentido, porque igual debía asumir un nivel siguiente, lo que más importaba era si podía asegurar que "alguien" quedara en el nivel que dejaba. El caso fue distinto cuando dejé la responsabilidad de la Banda de Metales, porque esa acción si fue considerada y pensada por suficiente tiempo como para evaluar la conveniencia y el mejor momento para hacerlo. 

En la Banda de Metales había estado más de la mitad de mi vida, salí de la niñez y pasé toda mi adolescencia. Aprendí todo sobre la música, sobre actuar pensando en los demás, dedicar el esfuerzo a animar a otros; El mayor número de integrantes de la banda comenzó a LEER música en esos años, versionamos muchas canciones no sólo Gakkai sino populares; y comenzamos a usar los instrumentos electrónicos. Así que fui sintiendo el desarrollo y la evolución del Grupo.

Cuando llegué al nivel de Área la DJM estableció un comité con todos nosotros, los responsables d elos grupos de capacitación y el responsable nacional, para planificar todas las actividades de la división. Comenzar a participar en el impulso de toda la división sin duda me daba una perspectiva diferente del movimiento de la Soka Gakkai, porque en cualquier nivel de responsabilidad es muy normal que vea que la realidad "es de ese tamaño". Es decir, cuando soy responsable de Sector, la realidad del movimiento del Kosen-rufu suelo relacionarlo únicamente con lo que experimento "en el Sector". Repito, es lo más normal. Pero al llegar al nivel donde comenzaba a observar la realidad de todo el país, con las distintas realidades no sólo de las Área de Caracas, sino de todas las regiones del interior, con sus características específicas, hizo que sintiera que "quedaba pequeña" cualquier experiencia que tuviera hasta ese momento.

Recuerdo que sentía que la división necesitaba construir nuevas bases, un nuevo liderazgo, los grupos de capacitación necesitaban renovarse, tenían muy poca membresía y muy pocos comprometidos. Los líderes juveniles eran muy adultos, así que sentía necesario un reimpulso e inspirar nuevamente a jóvenes "más jóvenes" para garantizar un nuevo liderazgo.

Por ese entonces comencé a usar la última frase del Sutra del Loto como inspiración: "Mai lli sa ze nen. I ga ryo shullo. Toku niu mu-llo do. Soku llo llu bu shin" (En todo momento estoy pensando qué más puedo hacer para que los seres vivientes ingresen en el camino supremo y adquieran rápidamente el cuerpo de un Buda). Con ese "qué más puedo hacer" tomé la decisión de dejar de estar al frente de la Banda de Metales, grupo que quedó conduciendo mi hermano.

Ese "qué más puedo hacer" jamás fue para "dejar de hacer", más bien fue asumir que era necesario "hacer más cosas" en escenarios distintos de la DJM. Ya no era participar en un comité para realizar alguna actividad, ya no era pensar en las canciones que presentaría la Banda de Metales, ahora estaba decidido a ampliar mucho más mi compromiso e impulsar el desarrollo de toda la DJM de Venezuela, pensando en cómo inspirar a cada líder, en qué actividades realizar, en cómo fortalecer los grupos de capacitación.

El "qué más puedo hacer" tuvo un ejemplo en acción que año tras año iba conociendo mejor: "el joven Daisaku Ikeda". Leyendo la "Revolución Humana" y la "Nueva Revolución Humana" iba aprendiendo lo que significaba poner en acción ese "qué más puedo hacer". Así que tomé como ejemplo la labor de ese joven Ikeda.

El "qué más puedo hacer" por la DJM, por cada miembro de la DJM, por la SGIV, por el Kosen-rufu, me mantuvo inspirado para impulsar la nueva etapa de la DJM que se iniciaba con el siglo XXI.

martes, 17 de abril de 2012

Asumiendo responsabilidades - Parte 3

Tuve la oportunidad de ser responsable de Grupo, asistente de Sector, Sector, asistente de Zona, Zona, asistentes de Área, Área, asistente nacional y Danshibucho. Durante 24 años integré las filas de los líderes de la DJM. Imposible transmitir todo el agradecimiento que siento en líneas, así que me propongo ACTUAR con agradecimiento a la oportunidad que me brindaron las Divisiones Juveniles y la SGIV.

En todo ese tiempo se experimentan muchas circunstancias que serán una "concha de mango" para probarse a uno mismo cuán profundo es su compromiso con la práctica, con la Gakkai y con Sensei. Estudios, trabajo, pareja, calle, vicios... o sea apegos por todos lados que siempre tendrán como objetivo desviarnos de cumplir nuestra misión.

¿Cómo reconocer por donde va la misión de vida? Creo que esta es la cuestión a trabajar día a día con Daimoku, porque si no es a través de la fe uno fácilmente puede ser víctima de su propia ilusoriedad, octava conciencia, oscuridad fundamental, demonio de tasmania... como uno quiera llamarlo. ¿Cómo hacer para que el camino que uno escoja siempre logre que desarrollemos nuestra misión?

En esa adolescencia rebelde pero "dentro de Gakkai", una vez escuché al responsable de la Zona (actual responsable de Estudio) decir que él no hacía Daimoku por "cumplir sus sueños", por trabajo, por pareja, etc., él decía que sólo hacía Daimoku por hacer surgir su Budeidad, que eso traía como consecuencia que las decisiones, los sueños, las metas, fueran llegando y saliendo una tras otra. Sin duda fue de esas cosas que uno escucha y hacen que el cerebro comience a trabajar duro tratando de descifrar "qué fue lo que dijo", porque al menos yo era la primera vez que escuchaba algo parecido. ¿No cantar por metas específicas sino por extraer la Budeidad? Fue complejo el proceso mental, pero contundente como para asumir una postura similar por el resto de mi práctica.

Con esa oración como estrategia principal, enfrentaba cada capítulo de ser "responsable". En reuniones donde la intolerancia prevalecía, donde el conflicto era la norma, donde "el otro" cumplía una función áspera, el Daimoku por extraer la Budeidad surgía de inmediato para luego actuar en consecuencia y sentir que cumplía "mi misión". Todo obtenía sentido cuando frente a la duda sobre qué elegir, qué hacer, qué decir, cuándo, dónde, la respuesta de ese Daimoku hacía que sintiera la certeza de actuar basado en mi Budeidad.

Planificar actividades en vez de estar haciendo "otra cosa", animar a los chicos en vez de dejar que "ellos resolvieran solos", interactuar con personas "incómodas", todo se convertía en una oportunidad para orar por extraer mi Budeidad y así sentir que las acciones resultantes me permitían acumular experiencia y más experiencia.

Cada nivel de responsabilidad que asumía ocurría por dos razones: porque el responsable de ese nivel dejaba de estar "presente", o porque ese responsable me solicitaba asumir este nuevo rol. Lo último pasó en los niveles de Área y nacional. En los primeros niveles ocurría porque el responsable dejaba de "estar", así que alguien debía asumir ese rol. Jamás olvidaba la frase de que "te nombran porque es necesario". Tratando de seguir la premisa de "forjar a alguien", la visión siempre era dejar el nivel previo a alguien, y no dejar ese "hueco" en la estructura. En la mayoría de los casos lograba este objetivo. Sin duda eso también brinda una sensación de victoria: sentir que "forjaste a alguien" que asumió la responsabilidad que estás dejando. Hace bastante tiempo Sensei decía que un líder debía ser como un "general de generales", transmitiendo que uno debía esforzarse para que los miembros que uno atiende sean tan o más capaces de uno. Esa orientación la mantuve siempre presente y traté de actuar en consecuencia.

Asumiendo responsabilidades - Parte 2

El hecho de asumir la responsabilidad de la propia vida es parte implícita de practicar correctamente el Budismo de Nichiren, pero eso no es algo que se logre de inmediato o fácilmente. Por otro lado, si tus padres te lo repiten continuamente mientras "creces", favorece a que lo recuerdes en los momentos cruciales.

Mi mamá se convirtió en la protagonista de que yo realizara las causas para comprender y aplicar esta máxima: asumir la responsabilidad de mis acciones y el resultado que estas originaran. He contado esto varias veces...

Después de pedir orientación, mi mamá decidió actuar con disciplina para que yo estableciera mi práctica diaria, así que aprovechó mi extremo deseo de jugar en la calle para establecer el siguiente "acuerdo": yo podía salir a la calle sólo si antes arreglaba mi cuarto y hacia Gonguio y Daimoku. Si no, no podía salir... 

Por supuesto, era lo suficientemente "orgulloso" (por no decir otra cosa) para hacer de esto una "lucha de poder", a ver quién aguantaba más, así que hice bastantes pataletas para que mi mamá me dejara salir "sin cumplir" esas condiciones, pero mi mamá siguió al pie de la letra la orientación recibida y establecía la única disciplina que le importaba en mi vida: mi práctica de Gonguio y Daimoku. Después de cierto tiempo sin poder salir a la calle, terminé vencido y realizando lo establecido: arreglar mi cuarto y hacer Gonguio y Daimoku.

Con esa disciplina mi mamá aseguró que hiciera las causas para que mi práctica se estableciera como parte de mi cotidianidad, que unido a lo que siempre escuchaba en las reuniones afianzaba que poco a poco observara todo mi entorno basado en la perspectiva budista. En el barrio, en el liceo, en Banda de Metales, en las reuniones, todo era parte del proceso de ir desarrollando la visión de un "miembro de la Soka Gakkai", de un "discípulo de Sensei".

Ser responsable implica no sólo decir "sí, yo lo hice, o dejé de hacer", también implica actuar para corregir lo necesario. Quizás esa sea la parte más compleja, porque no sólo requiere de sabiduría para reconocer lo que hace falta asumir, también se requiere la energía vital y el coraje para actuar en consecuencia. Y la perspectiva se amplia por MIL cuando uno se reconoce como "responsable" en la Soka Gakkai.

Por supuesto, a veces uno asume una responsabilidad en la Gakkai y ni siquiera entiende qué significa ser responsable de su propia vida... claro que pasa. Así que el camino puede ser complejo si uno no reconoce la OPORTUNIDAD que brinda el asumir una responsabilidad en la Gakkai.

Al ser responsable de un Han (Grupo) participaba de planificación de las reuniones, donde no sólo debía participar en lo que se haría, también debía pensar a quién animar a participar entre los DJM del Grupo. Así que ya no era solamente ser MC, explicar un término budista o contar una experiencia, también debía animar a los DJM para que participaran en esas actividades.

Otro aspecto de asumir una responsabilidad es interactuar con otros responsables, que a veces fueron personas que no eran de "mi agrado", por lo que representaba todo un reto trabajar junto a esas personas.

Entonces, sólo asumiendo que la Soka Gakkai me brindaba una oportunidad invaluable, es que pude enfrentar cada escenario con la disposición de aprender de cada situación, de cada persona con la que compartía responsabilidad e inspirar a otros jóvenes a involucrarse en la misma lucha.

Lo que seguiría siempre giró en torno a esta disposición de aprovechar cada oportunidad de forja.

miércoles, 11 de abril de 2012

Asumiendo responsabilidades - Parte 1

Asumir responsabilidades en la Soka Gakkai implica desarrollar el espíritu de atender a otras personas, apoyar el proceso de desarrollar su práctica, su revolución humana, hasta lograr beneficios. Siendo adolescente, por supuesto no era sencillo desarrollar tal espíritu, sin embargo, el venir escuchando desde pequeño este tipo de cosas, marcaba un rápido reconocimiento de ser un "Bodisatva de la Tierra".

En la Banda de Metales el relevo de responsables se realizaba casi año por año. Después que el responsable japonés al que conocí desde niño salió de la banda, asumió el hermano mayor del actual responsable del Sector Miranda, quien había sido líder natural de la banda desde hacía mucho tiempo, un miembro ejemplar en su participación y que me transmitía mucho ánimo y compromiso. Luego de él asumió su hermano (antes mencionado), luego el hijo mayor del primer director general de la SGIV, hasta que asumió el liderazgo quien fuera asistente nacional de la DJM hasta diciembre del año pasado. Cada vez el responsable de la Banda de Metales era más joven que el anterior, sin que eso significara que tenía menos experiencia, ya que todos compartíamos varios años dentro de la banda.

El relevo de uno a otro no era nada ortodoxo o protocolar, más bien se realizaba de manera natural porque el anterior líder experimentaba una dinámica de vida distinta, nuevas responsabilidades, tiempo complicado y su participación en los ensayos dejaba de ser frecuente, por lo que un nuevo líder asumía de inmediato. En mi caso no fue distinto. Tendría 16 o 17 años cuando me tocó asumir el liderazgo en la Banda de Metales, que significaba conducir los ensayos, eligiendo inclusive los lugares donde ensayar, elegir el repertorio, atender las invitaciones y coordinar las presentaciones.

Por supuesto desde antes venía coordinando el grupo de percusión, algunos comités internos y otras responsabilidades dentro del grupo que fueron la auténtica forja. Al asumir no sólo contaba con experiencia, sino con un equipo de trabajo que incluía a mi hermano y a mi hermano/amigo, además de otros chamos con quienes empezaba esa nueva etapa en la banda.

De manera paralela participaba en el Grupo que funcionaba en mi casa, donde asistían varios DJM y que no tenía responsable. Si los tuvo, no recuerdo bien, el asunto es que en ese momento no había. Me nombraban entonces Hancho DJM (responsable de Grupo) con menos de 17 años y recuerdo la conversa que tuvo conmigo uno de los responsables mayores de la DJM. Me acompañó desde el Kaikan hasta mi casa en Metro y me hacía preguntas para conocerme un poco más... algo incómodo. Pero entendía su propósito: establecer un vínculo para transmitirme lo importante al asumir una responsabilidad en la Gakkai.

La pregunta clave fue "¿ por qué crees que te nombran responsable?". Respondí varias cosas... que contaba con la confianza del resto de los chicos... que practicaba desde niño... que mi participación en la banda como grupo de capacitación me daba experiencia... creo que más o menos eso. La respuesta no pudo ser más corta: "te nombran responsable PORQUE ES NECESARIO". Confieso abiertamente que no entendí del todo la respuesta, me pareció hasta muy "elaborada", una "concha de mango" que me soltaría sólo luego de "evaluar" qué respondía yo. Sólo después de darle vueltas y vueltas en la cabeza fui dándole el sentido que necesitaba para comprender la frasecilla. 

Asumí que el Kosen-rufu "necesita" de personas que se comprometan a apoyar a otros, que en el caso de mi Grupo "era necesario" que alguien asumiera ese rol. Finalmente fue aceptar que cada responsabilidad en la Soka Gakkai se asume porque "es necesario" y con esto se va forjando el espíritu de "hacer lo que sea necesario". Para mí la Soka Gakkai brinda esta oportunidad de desarrollar la verdadera identidad del Bodisatva de la Tierra, que se preocupa por la felicidad de los demás y actúa en consecuencia, transformando su propia vida en el proceso. 

Siento que al asumirlo de esta manera fui aprovechando cada instancia donde me tocó asumir alguna responsabilidad en la Soka Gakkai, profundizando mi compromiso con Ikeda Sensei, mejor ejemplo de "hacer lo que sea necesario" por el Kosen-rufu.

sábado, 7 de abril de 2012

La Banda de Metales - Parte 4

Transmitir la alegría de la fe a través de la música... esa siempre ha sido la misión de la Banda de Metales, hoy Jóvenes Leones. Con un nutrido grupo de percusión, además de alegría se transmitía mucha fuerza, con trompetas y trombones que eran acompañados por saxofones y clarinetes. Así se preparaba un repertorio de música universal, folklórica y por supuesto música Gakkai.

Cada presentación representaba un reto para cumplir con el objetivo de "mostrar la imagen real del 'Kofu'", frase incluida en el mensaje de Sensei para el Ongakutai y que el responsable de la banda trataba siempre de inculcarnos en nuestra actitud en cada presentación.

En los desfiles en Anzoátegui, hacíamos mucho Daimoku para mantener la energía vital, que el calor no fuera suficiente como para vencernos, para aguantar cada metro que marchábamos dejando en alto el nombre de la Soka Gakkay y del presidente Ikeda. Fueron las primeras presentaciones grandes en las que participé con mi redoblante.

Mi papá había traído desde Japón, un instrumento que conoció por las bandas japonesas. Era un armazón que se apoyaba en los hombros y se colocaban tres tambores en su base, al cual nombramos "Rototón". cuando llegó, los primeros meses mi papá lo tocó, pero al salir de la banda lo donó al grupo. Por supuesto yo era demasiado chamo y pequeño, así que lo asignaron a otros chicos más grandes.

Sin embargo, por mi habilidad en las improvisaciones, por ejemplo en esos desfiles se cuadraba para que en el momento de improvisar en la percusión, yo caminaba hasta donde estaba el Rototón y realizaba la improvisación. Las canciones eran o muy populares o con buenos arreglos, lo que el público apreciaba y disfrutaba.

Las bandas fueron invitadas para la inauguración de un campeonato de artes marciales a realizarse en el Poliedro. El clima no era del todo cálido porque para los asistentes, una banda de marcha no era algo de "lo más esperado", así que al anunciarnos el recibimiento no fue nada grato. En nuestro corazones prevalecía el deseo de cumplir con nuestra misión y transmitir la alegría de nuestra práctica budista a través de la música y de nuestra actitud. El repertorio incluyó el arreglo de la pieza original de la primera película de Rocky. Con mucha fuerza nos fuimos ganando al público. Me tocaba hacer la improvisación en el Rototón y confieso que sentía mucha inseguridad, pero caminé hasta el Rototón decidido a dejar bien alto el nombre de la Gakkai y de Sensei. Al final de la presentación los aplausos fueron contundentes y ese día el anterior director general de la SGIV recibió un reconocimiento para nuestra organización y para el presidente Ikeda. Fue una oportunidad donde comprobamos que con Daimoku sincero nos ganamos el corazón de la gente.

Detrás del Poliedro hay una cancha de Beisbol y para la inauguración del campeonato infantil que usa esa sede, nos invitaron nuevamente a las bandas musicales de la SGIV. El día del evento el clima señalaba que no sería nuestro aliado. Con una tarima principal llena, son de esos eventos que no se pueden posponer, así que nos dispusimos a presentarnos pasara lo que pasara. Nuestros responsables nos inspiraron a cumplir nuestra misión pasara lo que pasara. Y como era de esperarse, apenas iniciando nuestra presentación comenzó la lluvia, que no paró más nunca y que más bien fue tremendo aguacero. Tocamos todo el repertorio bajo la lluvia, el agua rebotaba en los cueros de los tambores pero afortunadamente no ahogó a ningún instrumento de viento. El reconocimiento de público y de los organizadores fue muy cálido.

Para toda la SGIV el festival de 1984 representó un antes y un después. Realizado en el Parque Miranda, involucró la asistencia de más de 3.000 personas, miembros, familiares y amigos de la SGIV. fue una actividad nacional que logró la participación cultural de todas las regiones donde había miembros de la SGIV. En el caso de las bandas juveniles, se logró la participación de jóvenes que integraban las bandas en otras regiones del país, en una sola agrupación nacional. La preparación de meses se basó en ensayos regionales que sólo días antes del festival se logró acoplar a las decenas de jóvenes participantes, en figuras y arreglos musicales de música del folklore venezolano y de la Gakkai. Quizás fue el momento de mayor participación de la Banda de Metales: fuimos 80.

No siempre "todo salió bien". Hubo un festival especial organizado en su totalidad por las bandas juveniles de la SGIV (la Banda de Metales y el Kotekitai), quienes preparamos varios performances para usar las instalaciones de "El Poliedrito", una cancha techada detrás del Poliedro. Yo ya estaba al frente de la banda. Había mucho ánimo en todo el país, cada region iba preparando su acto y también trabajada en la presentación donde nos acoplábamos a nivel nacional. Cada banda fue trabajando durante meses y por supuesto impulsando la meta de Daimoku para el éxito de la actividad. El día antes pudimos ensayar en el Parque Los Caobos y la Banda de Metales lograba por primera vez que todas las figuras salieran correctamente, previamente no lo habíamos logrado. El día del festival fueron sucediéndose acto tras acto hasta que tocó el turno a la Banda de Metales a nivel nacional. Yo estaba tocando el Rototón en la filas traseras. De pronto, a mitad de presentación, cuando empezaban las figuras más complejas, todos se confundieron y comenzaron a equivocarse en las figuras, lo que causó que todos comenzaran a ver hacia los lados por no saber a dónde moverse. Obviamente, la música también comenzó a fallar porque las figuras acompañan la música, y si ya no sabían a donde moverse, tampoco sabían qué parte de la música tocar. Todo se desmoronó, en un momento todos se callaron, no siguieron tocando y sólo quedaron parados viendo a los lados. El público comenzó a aplaudir en ese silencio de catástrofe obvia, así que no me quedó más que tocar el pito para indicar la salida. Vergüenza, rabia, culpa, frustración, todos sentían la derrota de distintas maneras. En el vestuario un par de chicos discutieron por definir "de quién era la culpa". con mucha fuerza en la voz, tuve que pedirles que callaran y que dejaran de lado buscar culpables y que más bien asumiéramos la responsabilidad compartida de perder el rumbo en el objetivo de nuestra presentación y por no haber realizado y reportado más Daimoku. Saqué un gran aprendizaje de esa oportunidad y me preocupé por inspirar la reflexión de cada chico.

Otra actividad inolvidable fue la que realizamos las bandas juveniles en el marco del 20 aniversario de la SGIV, cuando se usó toda una semana para hacer actividades especiales. Noche de foro, noche de experiencias, cineforo, cada actividad en una noche distinta de la semana. Las bandas realizamos una "Noche Musical" y el día fue el jueves. Los propios chicos y chicas de las bandas realizamos el guión, las coreografías, los arreglos musicales y los audiovisuales que presentaban cada acto. Todo giró en torno a la música de las últimas 3 décadas. Todas las actividades fueron realizadas en el actual Kaikan y ese día tuvo la mayor asistencia, por lo que se tuvo que usar todos los salones para que los que no entraron en el principal pudieran apreciar la actividad. fue una actividad muy creativa, alegre y con mucha participación de cada chico integrante de las bandas, quienes bailaron, cantaron y tocaron instrumentos, que también incluyó mucho recurso multimedia. Tras meses de preparación, la actividad nos dejó una gran sensación de haber trabajado por cumplir la misión de las bandas.

Muchas más presentaciones pasaron, muchas instituciones quedaron gratamente satisfechas de invitar a las bandas juveniles de la SGIV, muchos miembros vieron nuestras presentaciones. Cada una representó la gran oportunidad de ir puliendo el verdadero espíritu de actuar para transmitir felicidad, alegría y mucha fuerza a quienes nos escuchaban. Gracias Banda de Metales!!!

viernes, 6 de abril de 2012

La Banda de Metales - Parte 3

Los lugares de ensayo siempre fueron protagonistas en la "forja" de la Banda de Metales, sobre todo en el período donde la SGIV no tuvo Kaikan; el actual se compró en 1986 y por varios años la SGIV no tuvo sede principal y se alquilaban los espacios para las reuniones generales. Además, las bandas de la SGIV no sólo eran numerosas, sino que hacíamos bastante ruido como para ensayar en lugares no acústicos o con tamaño suficiente.

Uno de los lugares más particulares, era un pedazo de carretera solitaria en una especie de desvió que quedaba por Macaracuay. Quedaba suficientemente lejos como para tener que pararse muy temprano, hacer Gonguio y Daimoku para luego salir hacia este particular sitio. Desde antes de las 7:00 am ya teníamos que estar listos, porque el ensayo iniciaba cerca de las 9:00 am y eran casi dos horas de viaje.

Había que llegar hasta Chacaíto (primero sin Metro, luego con Metro) y allí tomar una camioneta que nos dejaba en la entrada de la Av. principal de Macaracuay, en la Av. Francisco de Miranda, la que bajábamos caminando para luego subir algo así como un kilómetro, hasta la entrada de este desvío donde se entraba y había que bajar unos 200 o 300 metros más, para llegar al espacio plano donde ensayaban las dos bandas juveniles.

No tenían ningún techo, por lo que hacia el mediodía el calor era muy mucho. El agua o refrigerios eran preparados por el grupo de apoyo o comprado por los propios integrantes adultos, algunos con carro. Los instrumentos más grande y pesados eran llevados en los carros. A veces teníamos la fortuna que nos llevaban desde cierto sitio hasta el lugar de ensayo las damas y caballeros que apoyaban con sus carros, sobre todo cuando venían presentaciones importantes, pero la mayoría de las veces era a pie. Y si llegabas tarde, peor, ningún chance de cola... Mantuvimos ese lugar de ensayo durante bastante tiempo.

Cuando ensayaban las dos bandas había que hacer turnos, primero un grupo y después el otro, para no interrumpir o sabotear el ensayo del otro.

La escuela de música "José Ángel Lamas" quizás fue uno de los lugres más cómodos para ensayar, por la acústica y acondicionamiento, y porque tenía techo!!! Pero en esa época las bandas eran bandas de marcha, por lo que para presentaciones grandes las figuras coreográficas eran parte integral. Así que se necesitaban espacios grandes como parques por ejemplo.

El Parque del Este no era posible por la política que se mantiene de evitar el ruido. Pero muchas veces usamos el Parque de Los Caobos para realizar estas figuras, contábamos con el espacio necesario y con la posibilidad de tocar música sin molestar a nadie. Al menos en esa época fue así.

Al pasar el tiempo, y contando ya con Kaikan, nos reuníamos temprano para hacer Daimoku y Gonguio juntos. De allí salíamos al lugar determinado con apoyo de los carros de los adultos. Cada ensayo siempre iniciaba con la lectura del mensaje del presidente Ikeda para la Banda de Metales que cada uno ya se sabía de memoria de tanto recitarlo. Eso se hacía para marcar el inicio del ensayo. Luego se realizaban los reportes de Daimoku las experiencias. Después, el ensayo.

Siendo chamo, el Daimoku, el Gonguio, el reporte de Daimoku, la experiencia o la lectura/explicación de la orientación de Sensei, pasaron a ser algo "relevante" sólo con el transcurso de los años, al principio sólo representaban los momentos de total dispersión. Poco a poco fueron teniendo más sentido y comprendía la razón de cada espacio, de cada momento, apreciando cada ensayo y dándole un valor irremplazable en mi forja en la SGIV.

jueves, 5 de abril de 2012

La Banda de Metales - Parte 2

La percusión fue lo que musicalmente siempre atrajo mi atención. Conocí después de varios años que mi papá fue baterista en una agrupación que tuvo junto a algunos de mis tíos (hermanos de mi mamá) y otros amigos, así que fue natural asumirlo como "herencia musical".

Al cumplir 12 años ya podía integrar el grupo de instrumentos y como mi hermano se quedaría como único abanderado, pues a él también le permitieron tocar un instrumento musical. De inmediato pedí tocar el redoblante. No era sencillo, porque en su mayoría eran instrumentos donados por otros y muy pocos podían comprarse su propio instrumento, así que los redoblantes que habían sólo podían ser entregados a aquellos más responsables y merecedores del instrumento, no sólo a el que tocara mejor.

Así que el poder tocar el redoblante ya representaba una buena meta para hacer Daimoku y poder recibir uno asignado para mí. Mi amigo/hermano seguía teniendo un par de platillos asignados y me había demostrado que con Daimoku consiguió su beneficio. Terminé recibiendo un redoblante, no recuerdo el momento exacto.

Era muy bueno en la percusión, aprendía rápido y me destacaba, no tanto así en hacer y reportar Daimoku o siendo disciplinado en los ensayos, llegaba tarde y con los demás chamos no era precisamente obediente. Tanto así, que una vez mi responsable de DJM (actual responsable de Estudio) me contó que el responsable de la banda (japonés, recuerdan?) le pidió que conversara conmigo para ver si corregía mi actitud. Mi responsable de DJM le dijo "pero entonces no lo dejes tocar o presentarse!"; el responsable de la banda le dijo "es que toca muy bien". Jeje, no more comments...

Uno de los lugares de ensayo fue la "Escuela de Música José Ángel Lamas", que ni idea de cómo se consiguió que nos prestaran algunos de sus salones para los ensayos de los sábados en las mañanas. Recuerdo claramente un ensayo donde, al igual que de costumbre, el inicio se basada en recitar todos juntos el mensaje de Daisaku Ikeda dirigido al Ongakutai, para luego pasar al reporte de Daimoku semanal que cada uno había realizado. Había quienes reportaban 7 horas, 10 horas, 15 horas, en una semana. Mientras más alto era el reporte más se aplaudía. Había una chico un año mayor que yo (igual era chamo), que reportó en una semana 36 horas de Daimoku... hizo 6 horas diarias!!!

Por varias semanas este chico destacaba por su reporte de Daimoku y por supuesto los aplausos eran significativos. Además, cuando se contaba experiencias, las suyas era contundentes. Por el contrario, yo era de los que al reportar el Daimoku semanal sólo decía "30 minutos", 1 hora, a lo sumo. Pero este chamo se convirtió en un estímulo para lograr al similar, no sólo ser "aplaudido" por el resto de la banda, sino obtener resultados similares a los beneficios que contaba!!!

Así que una semana me propuse hacer 3 horas diarias. Arranqué el lunes, no fue sencillo, el martes fue todo un reto, para el jueves ya estaba a punto de renunciar, pero aguanté. Así que le sábado reporte 15 horas de Daimoku. Como imaginarán, los aplausos fueron más de sorpresa que por otra cosa, pero fue una gran sensación ser partícipe de esos "reportes victoriosos".

Las siguientes semanas no logré mantener las 3 horas, pero continué haciendo Daimoku todos los días, así que semana a semana mis reportes eran de horas, no de minutos como al principio. Sin duda ese estímulo de otros chamos victoriosos y de la Banda de Metales que nos inspiraba no sólo a hacer Daimoku sino a comprobar el resultado y compartir los beneficios en los ensayos, se convirtieron en la forja de mi práctica continua.

martes, 3 de abril de 2012

La Banda de Metales - Parte 1

Como ya comenté, a los 8 años ya estaba en las filas de la Banda de Metales (Ongakutay) de Venezuela, gracias a que mi papá ingresó al grupo y convenció al responsable para que tres chamitos integráramos el grupo de "banderas".

Ser uno de los 3 abanderados de la Banda de Metales de esa época significó participar en festivales, convenciones y desfiles muy significativos para la toda la SGIV. Por ejemplo, la primera gran participación que tuvimos los tres chamitos, fue en una actividad que se llamó "La Convención del Sol", que si mal no recuerdo fue en 1980, realizada en la concha acústica de Bello Monte donde 25 años después se realizó la actividad de los Sucesores de Venezuela 2005.

Honestamente no recuerdo qué perfil tuvo esa actividad del 80', si era para puros miembros o amigos también, cuánta gente llegó o qué otros actos se presentaron. Sólo recuerdo la extraña sensación de estar al frente de los músicos sosteniendo una de las banderas junto a los otros sin hacer ningún tipo de movimiento complejo, sólo marchar al frente, avanzar en un momento y retirarnos en otro. De hecho, ya ni estoy seguro si había una cuarta bandera en esa actividad! En cualquier caso es una actividad que recuerdo como la primera significativa en mi participación en la Banda de Metales.

Aunque éramos los chamines menores de 12 años, podíamos estar en los ensayos con los más grandes, que ya tocaban instrumentos, porque para tocar un instrumento musical debíamos tener esa edad, 12 años, cualquier chamo que ingresaba menor a esa edad integraba el grupo de banderas. No recuerdo que hayan ingresado muchos...

En esa época las bandas de la SGIV eran invitadas a una actividad muy particular en Puerto La Cruz. Cada 5 de julio se realizaba un desfile en la calle del mismo nombre que hoy por cierto es un bulevar. Para esa actividad en Puerto La Cruz, mi amigo/hermano y yo estábamos muy animados en tocar un instrumento, ya queríamos participar tocando las canciones con los demás integrantes, pero el responsable de la banda era firme y disciplinado, como buen japonés, y la respuesta fue la acostumbrada: "deben cumplir 12 años primero". Para mí esa respuesta fue suficiente, sin embargo para mi amigo/hermano no, él era más obstinado que yo, por lo que insistió e insistió que quería desfilar tocando un instrumento musical. Tal fue su insistencia que el responsable le propuso un meta: realizaba una cantidad de horas de Daimoku (que no recuerdo) y podría participar con un instrumento.

Los viajes se realizaban en autobuses que se alquilaban y las dos bandas viajábamos juntos con el equipo de Sokahan (ahora Guardianes de la Paz) y Biakuren que nos apoyaban. El día del viaje, mi amigo/hermano llegó full contento porque había cumplido la meta de Daimoku que el responsable le había propuesto, por lo que podría participar tocando un instrumento, pero inesperadamente el responsable de la banda le respondió que no. Hubo pataleta, llanto, hasta las madres se involucraron y al final mi amigo/hermano participó en el desfile tocando los platillos! Al menos para mí fue una gran prueba de hacer Daimoku y luchar hasta el final por lo que se quiere.

Esos desfiles se basaban en un recorrido de 2 km si no me equivoco, que pasaba frente a una tarima principal y donde participaban varias bandas de marcha incluyendo las bandas de la SGIV. Creo que no es necesario que describa el calor de Puerto La Cruz ni lo que significó marchar por dos kilómetros sosteniendo una bandera para mi y mi hermano que tendría unos 6 o 7 años. Por supuesto íbamos acompañados y resguardados por todo el equipo de apoyo que nos brindaba agua y demás atención cuando lo necesitábamos.

En esos desfiles la SGIV participó varios años seguidos. Yo participaría en los próximos con el instrumento musical que quise desde pequeño y que me inspiró musicalmente: el redoblante.

2007 - El avance en el desarrollo de los jóvenes

La SGIV formalizó las actividades del Grupo de Estudiantes y Grupo futuro en julio y septiembre de 2006, respectivamente. Así que para 2007 ...