jueves, 19 de abril de 2012

Asumiendo responsabilidades - Parte 4

¿Cuándo es el momento de decir "ya hice suficiente", "cumplí mi misión"? Honestamente, jamás estaré seguro. Sólo creo que uno debe hacer el esfuerzo por conseguir la respuesta sólo basado en su convicción de haber realizado su mejor esfuerzo por "corresponder al mentor". Y justamente creo que esta es la tarea, pensar que lo que se está haciendo por el Kosen-rufu es en retribución, en agradecimiento a la oportunidad que brinda la Gakkai de abrir la vida, de expandir nuestro potencial a su máxima expresión cuando lo asumimos correctamente. De lo que si estoy convencido es que cuando nos basamos en esa premisa, "nunca es suficiente".

Cuando era responsable de algún nivel (Grupo, Sector, Zona, Área), asumir el siguiente no causaba la duda anterior, porque la asumía por solicitud directa, así que sentir si había hecho lo suficiente en ese nivel no tenía tanto sentido, porque igual debía asumir un nivel siguiente, lo que más importaba era si podía asegurar que "alguien" quedara en el nivel que dejaba. El caso fue distinto cuando dejé la responsabilidad de la Banda de Metales, porque esa acción si fue considerada y pensada por suficiente tiempo como para evaluar la conveniencia y el mejor momento para hacerlo. 

En la Banda de Metales había estado más de la mitad de mi vida, salí de la niñez y pasé toda mi adolescencia. Aprendí todo sobre la música, sobre actuar pensando en los demás, dedicar el esfuerzo a animar a otros; El mayor número de integrantes de la banda comenzó a LEER música en esos años, versionamos muchas canciones no sólo Gakkai sino populares; y comenzamos a usar los instrumentos electrónicos. Así que fui sintiendo el desarrollo y la evolución del Grupo.

Cuando llegué al nivel de Área la DJM estableció un comité con todos nosotros, los responsables d elos grupos de capacitación y el responsable nacional, para planificar todas las actividades de la división. Comenzar a participar en el impulso de toda la división sin duda me daba una perspectiva diferente del movimiento de la Soka Gakkai, porque en cualquier nivel de responsabilidad es muy normal que vea que la realidad "es de ese tamaño". Es decir, cuando soy responsable de Sector, la realidad del movimiento del Kosen-rufu suelo relacionarlo únicamente con lo que experimento "en el Sector". Repito, es lo más normal. Pero al llegar al nivel donde comenzaba a observar la realidad de todo el país, con las distintas realidades no sólo de las Área de Caracas, sino de todas las regiones del interior, con sus características específicas, hizo que sintiera que "quedaba pequeña" cualquier experiencia que tuviera hasta ese momento.

Recuerdo que sentía que la división necesitaba construir nuevas bases, un nuevo liderazgo, los grupos de capacitación necesitaban renovarse, tenían muy poca membresía y muy pocos comprometidos. Los líderes juveniles eran muy adultos, así que sentía necesario un reimpulso e inspirar nuevamente a jóvenes "más jóvenes" para garantizar un nuevo liderazgo.

Por ese entonces comencé a usar la última frase del Sutra del Loto como inspiración: "Mai lli sa ze nen. I ga ryo shullo. Toku niu mu-llo do. Soku llo llu bu shin" (En todo momento estoy pensando qué más puedo hacer para que los seres vivientes ingresen en el camino supremo y adquieran rápidamente el cuerpo de un Buda). Con ese "qué más puedo hacer" tomé la decisión de dejar de estar al frente de la Banda de Metales, grupo que quedó conduciendo mi hermano.

Ese "qué más puedo hacer" jamás fue para "dejar de hacer", más bien fue asumir que era necesario "hacer más cosas" en escenarios distintos de la DJM. Ya no era participar en un comité para realizar alguna actividad, ya no era pensar en las canciones que presentaría la Banda de Metales, ahora estaba decidido a ampliar mucho más mi compromiso e impulsar el desarrollo de toda la DJM de Venezuela, pensando en cómo inspirar a cada líder, en qué actividades realizar, en cómo fortalecer los grupos de capacitación.

El "qué más puedo hacer" tuvo un ejemplo en acción que año tras año iba conociendo mejor: "el joven Daisaku Ikeda". Leyendo la "Revolución Humana" y la "Nueva Revolución Humana" iba aprendiendo lo que significaba poner en acción ese "qué más puedo hacer". Así que tomé como ejemplo la labor de ese joven Ikeda.

El "qué más puedo hacer" por la DJM, por cada miembro de la DJM, por la SGIV, por el Kosen-rufu, me mantuvo inspirado para impulsar la nueva etapa de la DJM que se iniciaba con el siglo XXI.

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