Al cumplir 12 años ya podía integrar el grupo de instrumentos y como mi hermano se quedaría como único abanderado, pues a él también le permitieron tocar un instrumento musical. De inmediato pedí tocar el redoblante. No era sencillo, porque en su mayoría eran instrumentos donados por otros y muy pocos podían comprarse su propio instrumento, así que los redoblantes que habían sólo podían ser entregados a aquellos más responsables y merecedores del instrumento, no sólo a el que tocara mejor.
Así que el poder tocar el redoblante ya representaba una buena meta para hacer Daimoku y poder recibir uno asignado para mí. Mi amigo/hermano seguía teniendo un par de platillos asignados y me había demostrado que con Daimoku consiguió su beneficio. Terminé recibiendo un redoblante, no recuerdo el momento exacto.
Era muy bueno en la percusión, aprendía rápido y me destacaba, no tanto así en hacer y reportar Daimoku o siendo disciplinado en los ensayos, llegaba tarde y con los demás chamos no era precisamente obediente. Tanto así, que una vez mi responsable de DJM (actual responsable de Estudio) me contó que el responsable de la banda (japonés, recuerdan?) le pidió que conversara conmigo para ver si corregía mi actitud. Mi responsable de DJM le dijo "pero entonces no lo dejes tocar o presentarse!"; el responsable de la banda le dijo "es que toca muy bien". Jeje, no more comments...
Uno de los lugares de ensayo fue la "Escuela de Música José Ángel Lamas", que ni idea de cómo se consiguió que nos prestaran algunos de sus salones para los ensayos de los sábados en las mañanas. Recuerdo claramente un ensayo donde, al igual que de costumbre, el inicio se basada en recitar todos juntos el mensaje de Daisaku Ikeda dirigido al Ongakutai, para luego pasar al reporte de Daimoku semanal que cada uno había realizado. Había quienes reportaban 7 horas, 10 horas, 15 horas, en una semana. Mientras más alto era el reporte más se aplaudía. Había una chico un año mayor que yo (igual era chamo), que reportó en una semana 36 horas de Daimoku... hizo 6 horas diarias!!!
Por varias semanas este chico destacaba por su reporte de Daimoku y por supuesto los aplausos eran significativos. Además, cuando se contaba experiencias, las suyas era contundentes. Por el contrario, yo era de los que al reportar el Daimoku semanal sólo decía "30 minutos", 1 hora, a lo sumo. Pero este chamo se convirtió en un estímulo para lograr al similar, no sólo ser "aplaudido" por el resto de la banda, sino obtener resultados similares a los beneficios que contaba!!!
Así que una semana me propuse hacer 3 horas diarias. Arranqué el lunes, no fue sencillo, el martes fue todo un reto, para el jueves ya estaba a punto de renunciar, pero aguanté. Así que le sábado reporte 15 horas de Daimoku. Como imaginarán, los aplausos fueron más de sorpresa que por otra cosa, pero fue una gran sensación ser partícipe de esos "reportes victoriosos".
Las siguientes semanas no logré mantener las 3 horas, pero continué haciendo Daimoku todos los días, así que semana a semana mis reportes eran de horas, no de minutos como al principio. Sin duda ese estímulo de otros chamos victoriosos y de la Banda de Metales que nos inspiraba no sólo a hacer Daimoku sino a comprobar el resultado y compartir los beneficios en los ensayos, se convirtieron en la forja de mi práctica continua.
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